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sábado, 16 de noviembre de 2019

Desenpolvando un poco el Blog

Hace muuuuchooo tiempo, en un blogg de pesca muy muy lejano....


Así reza la mítica frase de la guerra de las galaxias y me ha parecido idónea para retomar un poco este desamparado blog, al cual, tengo un poco abandonado. El motivo es el denominante común en este tipo de medio de difusión: la falta de motivación. Ha llegado un momento en el que, hacer una entrada solamente por que cierto día hice cierta captura, ya no me motiva. Es mas, mirándolo con perspectiva me parece hasta un poco soberbio. Es como tener un escaparate para lucirte. Sinceramente a mi no me incentiva para nada. De hecho he dejado de visionar varios blogs y canales de yutuf por que el contenido básicamente siempre es el mismo.. capturas y mas capturas, o este material o este otro. Lo que me atraía a exponer historias aquí, eran las aventuras personales en si. Muy escasas han sido las jornadas dignas de mención desde la ultima entrada en enero. Alguna ha habido, pero hasta me he vuelto un poco perezoso para sacar el móvil e inmortalizar el momento.


Pero en esto del Blogeo hay altos y bajos como todo en esta vida. Después de mas de medio año sin pisar estas lindes, me ha apetecido volver un poquito a la carga. Sera que con la llegada del frió, y la reclusión involuntaria por motivos meteorológicos, se me enciende la bombillita en la cabeza para volver a narrar. Alguna vez, de esas que le echas un ojo al Blog, he sido tentado de hacer alguna chamba, pero la desidia se apoderaba de mi rápidamente y lo dejaba de lado. Hoy repasando las fotos de mi móvil, me dije: "coñe, tengo bastante material que podía subir al todo poderoso internet". La verdad es que me sobran dedos de una mano para contabilizar las entradas que podría haber creado en estos meses. Paso a resumir brevemente lo que ha sido esta etapa.



De enero a mayo ha sido una época notable en lo que a lubinas se refiere. La gran mayoría no daban la talla. En el plano personal me ha servido para comprobar el disfrute del captura y suelta en su máxima expresión. Mas de un centenar de lobas he devuelto al mar y tan solo una escasa docena han acabado en el horno. No voy a engañar a nadie, alguna vez he tenido la tentación de llevarme algún ejemplar capturado que no daba la talla por un par de centímetros tras varias jornadas infructuosas , pero el sentido común se ha impuesto. Mucha gracia me ha hecho observar los comentarios del publico sin invitación presente en ocasiones al contemplar como devolvía ejemplares al mar.. "como echas eso al mar si da para comer de sobra" o "como tiras eso, si son las mas ricas" o "tu tiras eso y luego vienen los de los trasmallos y las llevan la mitad de grandes" o "si no lo llevas tu, lo llevara otro". pero bueno, yo sigo con mi idea y nadie me va a mover. Cada uno que haga con su caña lo que le salga de los mismisimos. Yo no me meto con nadie, que nadie se meta conmigo. A favor tengo que no me gusta el pescado y no tengo esa tentación degustativa, ese ansia. Muchos de los personajes que pululan a mi alrededor se quedan perplejos cuando descubren que pesco, pero no me gusta el pescado. No les cuadra. Eso si, si en vez de peces hubiese churrasco, criollos, o cerditos en el mar.. otro gallo cantaría, jejeje, es coña.



En mayo y junio me he dedicado más a los cefalópodos con buenos resultados pero nada del otro mundo. Ciertamente he tenido veladas muy agradables de cachondeo y alguna captura para aderezar el evento. Pero bueno, la competitividad y la envidia sigue rigiendo esta aguas, sobre todo con la gente mayor que no conocen respeto ni ley, y algún encontronazo liviano se ha dado por esos motivos. Un par de ladridos a tiempo y con poner a cada cual en su sitio, todo resuelto.


La vacaciones de verano solo las puedo tildar de desastre absoluto. Ha sido con creces la peor época estival desde que me dedico a esto de la pesca en plan constante. Las lubinas completamente desaparecidas. Tres, repito, solamente tres lubinas he tocado en dos meses, y no ha sido por no insistir. He probado en todas las franjas horarias, con todo tipo de señuelos, en varios escenarios, y NADA. Ha sido depresivo, deprimente, desmoralizante. Hasta mi compañero de fatigas, Ángel, apasionado incondicional al mundillo de la captura de las Labrax, tiro la toalla. En lo que se refiere al surfcasting otro tanto de lo mismo, deplorable. Solamente un par de noches salvamos los muebles, el resto fueron bolo tras bolo. Lo único que podía salvar las vacaciones eran los queridos chocos, pesca que nos ha reportado otros años buenas jornadas y momentos divertidos, pero para rematar al muerto, la cofradía, la Xunta o su puta madre, se han inventado una veda que jamas ha existido en estas aguas, y nos han jodido la poca diversión que podríamos haber tenido. Del tema de la veda no voy a escribir mucho por que me pongo de muy mala ostia. Ver no una, ni dos, si no tres lineas de trasmallos paralelas a la costa a escasos 20 metros una de la otra, cosiendo todo el litoral, lo dice todo. Pues bien, el poco dinero del que dispongo para ocio, y el cual fue invertido en una embarcación, cañas, cachivaches, y demás artilugios, se ha pasado mes y medio en secano por que el subnormal trajeado de turno, que seguramente no haya pisado el mar en su puta vida, lo ha decido. Luego cuando abran la veda vendrán los "profesionales" y en un par de semanas arrasaran con todo. Así esta montado este circo. Gracias al tiempo libre proporcionado gentilmente por estas santas instituciones que se afanan en buscar lo mejor para "todos", he tenido que copar esas horas muertas de verano en un deporte tan exigente y de precisión absoluta como es la petanca. Estoy pensando en escribir un libro "de pescador deportivo a pentanquista de elite" .. en el apartado de agradecimientos haré mención especial a los cuatro subnormales de la Xunta que manejan el cotarro.






A la vuelta de las vacaciones he tenido varias jornadas muy muy muy buenas dedicadas a la captura de calamares. De hecho batí mi propio récord personal por dos veces, obteniendo 26 ejemplares una noche, y 29 otra. Como expuse anteriormente, tal es la motivación actual, que ni fotos saque de esas veladas tan fructíferas. También he de decir que el tamaño de los ejemplares era casi irrisorio.. chipirones en pleno octubre.. vamos, para mear y no echar gota. Luego dicen que lo del cambio climático es un invento de los pobres, ja, ja y más ja. Según se ha acercado el frió he sacado algún tubo muy decente. Con las lubinas seguimos con el exitazo arrastrado desde verano, solamente a dos les he visto la cara, y para mas inri, tallas irrisorias que apenas dieron juego y lógicamente fueron devueltas ipso facto. Eso si, cogí una mini aguja que olía como el vestuario de doscientos obreros sudorosos después de una extensa jornada laboral.



En cuanto a embarcarme, lo puedo resumir en una palabra: pereza. Tengo el chinchorro ahí aparcado. Estaba esperando a que abriesen la veda del choco a primeros de noviembre para darme una vuelta, pero entre que no ha parado de llover, temporales, se han desplomado las temperaturas, de que tengo que andar con el motor a cuestas como un mono y las ganas son escasas.. pues eso, ahí tengo el navío cogiendo verdín en el mar. Ademas me he comprado una bicicleta eléctrica para ir a pescar y es una maravilla. Ya no tengo que preocuparme de volverme loco cuando llegue por la noche para aparcar el coche, algo que se había convertido en un martirio por la escasez de plazas en mi zona debido a la "brillante" humanización del alcalducho de turno. La verdad es que la bici mola. Bajas, pescas y para casa, sin líos, sin problemas, sin esfuerzo, sin contaminar.


En el plano personal he dado un paso muy relevante en mi vida.. dejar el puto tabaco. Después de casi treinta años quemando electrodos, llevo un mes sin coger un pitillo gracias al vapeo. Ha sido la única forma humana en la que he podido abandonar ese habito tan insalubre, y eso que lo he intentado en otras ocasiones sin resultado. Lo cuento en este blog de pesca por que lo considero parte de un todo, ya que desde que vapeo, he recuperado muchísima capacidad pulmonar, apenas me canso, respiro mejor, la tos martilleante ha desaparecido y todo ello repercute en disfrutar mucho más, y con calidad, de esta gran afición como es la pesca. Lo expongo aquí por si algún fumador lo lee. El tabaco es veneno. El vapeo no es el santo grial, pero si es la mejor opción sin duda para abandonar esa peste. Es cierto que como es algo relativamente nuevo no se conocen los efectos a medio-largo plazo, pero del tabaco si se conocen sobradamente, mata. No voy a soltar la chapa aquí de los beneficios y comparaciones del vapeo y el tabaco, pero recomiendo encarecidamente a cualquier fumador que quiera abandonar esa lacra, que se informe debidamente sobre el vapeo como la alternativa real que es al humo, como ha hecho un servidor. Ojo! buscar información objetiva, por que internet esta también plagado de datos interesados con la mano negra de las tabacaleras y farmacéuticas detrás. Como dato diré que hasta la fecha no hay constancia de muerte alguna por culpa del vapor... del tabaco las cifras son de siete dígitos, ahí es nada.  Lo resumiré brevemente: se ahorra muchísimo dinero y se gana en salud. Ahora cada cual que haga con su vida y su bolsillo lo que quiera. Lo que un servidor si tiene presente, es que ya no hecha los higadillos por subir una cuesta, o pegarse una caminata de mas de un cuarto de hora, como hacia hasta hace poco.


Retomando la temática de este espacio, he de decir que no me he agenciado nada nuevo en cuanto a material. Se puede decir que he superado un poco la fase de síndrome de diogenes que nos entra a todos los pescadores. Ahora trato de ser pragmático e ir solamente reponiendo los materiales que por experiencia se que funcionan. A mi los vendedores de humo ya no me camelan mas.. que si este nuevo color es la polla, o este señuelo atrae las lubinas desde el ártico, que si este vinilo danza como la cinturita de una bailarina arabe, etc. Es más, creo que no he hecho ni un solo pedido de material de pesca en este año, y solamente compre un par de poteras en la tienda local para reponer las perdi. Eso si, sigo observando mi inventario y estoy bien servido. Los starlite led que fabrico, mis Gusy Glow, han tenido gran aceptación en el entorno pesquero, realizando envíos a varias zonas de España, de hecho en el muelle que suelo frecuentar, todo el mundo usa mis luminosos, algo que me enorgullece y me llena el pecho. Sinceramente, y no es por hacerme publicidad, que si quiero la hago, que para algo es mi espacio, pescar con los míos, o pescar con los químicos, es como comparar un ferrari con una bicicleta sin pedales. Pero como se suele decir, cada uno tira sus cuartos donde quiere.



Bueno, no se cuando haré la próxima entrada, por que parece que el invierno este año se ha adelantado bastante y ya en noviembre hace un frió de carallo, pero quería escribir todo este tocho para poner el blog un poco al día. Tratare de seguir con esto adelante, ya que para mi es puro entretenimiento y me gusta, pero sin plazos, presiones ni pretensiones. Seguiré intentado ir a pescar cuando las condiciones lo permitan, y si hay algo que crea que merezca la pena, lo plasmare en este lugar.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

viernes, 25 de enero de 2019

Bacanal Lubinera

Cuando crees que has tocado techo, pues no, este se rompe, y aun hay una planta mas arriba.


Menudo mesecito de enero... para enmarcar. Sinceramente ni en el mejor de mis pensamientos podría esperar estos resultados. Tras comenzar el año de manera increíble con la enorme pescata de pintos, la diosa fortuna, o el mismísimo Neptuno, tenía algo más reservado para mi.


Todo comenzó ayer. Tras una temporadita en dique seco, por culpa de una dolencia típica de estas fechas debido al frió, humedad y lluvia, quería volver a la acción. Esta semana algún compañero de muelle me comento que los calamares estaban desaparecidos, algo normal en los últimos años durante estos meses. Antaño, sobre estas fechas, salían pocos, pero los que asomaban eran barras de pan, merecía la pena tentarlos un rato a sabiendas de que el premio, si tocaba, era gordo. Desde hace tres o cuatro años, se ve que la panadería ha cerrado por estos lares. Para mas inri, llevamos una temporada en la que los chocos no arriman a tierra. Visto el percal, decido que hoy tocaba paseito a spinning. No obstante, sinceramente, no tenia muchas expectativas, suelo hablar con los pescadores de a zona y sigo muchos foros, webs, etc. y se que el tema esta jodido en todas partes.


Calcule la hora del crepúsculo, y en el momento indicado, enfile el camino a la beira del mar. En cuanto llegue al muelle, saque las armas, y me puse a pescar. Después de unos cuantos lances, se acerco un compañero que iba a darle un rato al egging. Nos saludamos y me comento que el mar estaba para la lubina. Ciertamente no estaba mal, aunque a mi particularmente no me convencía. Un viento bastante fuerte del noreste rompía con saña la capa superficial del agua, algo bueno en teoría, pero a un servidor los mejores resultados en estas aguas siempre se le dieron con viento sur o oeste. Tampoco me entusiasmaba la claridad del elemento, demasiado transparente y limpia para mi gusto. Aun así habíamos venido a jugar, y jugaríamos hasta el final.


Según se iba diluyendo la claridad, primer atisbo de vida en el fondo. Sutil caricia al señuelo que me motiva. Tras varios intentos más de sondeo por la zona, premio. Picada de una pequeñaja valiente que quería cenar gominola. La pongo en seco y se la enseño al compañero mientras lo vacilo diciéndole que aparque los pajaritos, y se ponga a pescar como los hombres, peixe de verdad. Tras el cachondeo, protocolaria suelta de tan bello animal. Durante un rato sigo dándole duro al tema sin noticia alguna. Entre mientras, unos cuantos pescadores mas hacen acto de presencia en la zona. Comparto con ellos media hora sin noticias ni de lubinas ni de calamares. El viento se torna irritante y gélido, así que un poco hastiado, me desplazo, y voy testeando otras zonas cercanas.


Llego a una playa mas recogida del aire, en la que en otras ocasiones ya me ha agraciado con alegrías, pero siempre con luz natural. Ahora mismo estaba todo en penumbra. El calado de la misma es irrisorio, apenas dos metros de agua en pleamar con mareas fuertes, de hecho, en bajamar queda en seco. Pero bueno, como se suele decir, en esto de la pesca, nunca se sabe. Ya en el primer lance noto algo en el sedal. Al principio dudo si ha sido fondo o algún bicho que se ha interesado por el artilugio artificial. En el segundo lance se despejan las dudas. Picada. Emocionado traigo al animalito a secano. Es otra lubinita feroz. La observo con alegría y la pongo en libertad. La siguiente hora de carrusel de lances fue un espectáculo. Casi siempre en cada uno tenia acción al final del sedal, ya fuese picada, tentativa o alguna que se enganchaba y quedaba por el camino. Lo estaba gozando como un crío pequeño. De hecho en las primeras capturas se me escapo algún grito de "Vamos!" "Toma!" o algo parecido, y algún transeúnte que merodeaba la zona paseando su mascota, me observaba perplejo. Lo curioso es que lanzaba a una zona determinada de unos quince metros, y siempre había tema, pero si me desplazaba a un lado o a otro un pedazo, nada, ni olerlas. En cuanto el mar se alejo, se fue la diversión. Pase una hora entretenidísima, con un balance de once piezas, ocho de las cuales fueron captura y suelta. Solamente me lleve tres que daban la medida reglamentaria. Se las regale a un compañero de pesca, Manolo, el cual aprecia sobremanera el sabor en el plato de una buena lubina salvaje. Toda la jornada con el mismo vinilo chinorri del Aliexpres... nunca un euro me dio tanto juego. Llegue a casa en una nube con la satisfacción de apaciguar el ansia cumplida.


Por la mañana, después de dejar al peque en el cole, fui a dar unos lances. Hora y media infructuosa tocando las zonas que la noche anterior tantas alegrías me habían proporcionado. Nada. Ni rastro de ellas. Sinceramente no entiendo como en el mismo lugar, con la misma marea, los resultados son tan dispares de día y de noche. Por la tarde, aun con la motivación de la enorme jornada de ayer por bandera, quise volver a intentarlo. La semana venidera se avecina otro temporal y hay que aprovechar lo máximo posible. Antes de salir de casa fui consciente de que la suerte seguramente cambiaría para peor. Es la mítica regla de la pesca por estas aguas, cuando tienes un día bueno, tocan semanas de sequía. De hecho, llevaba casi dos meses sin tener una loba entre mis manos. Tenia asumido que me iba a comer un bolo como un mundo. No problemo. Yo con estar dando unos lances al lado del mar durante un ratito ya soy feliz. Baje mas temprano que ayer, ya que quería tentar un rato a los pintos. Un fuerte viento testarudo hacia imposible dicha empresa. Ofuscado por los planes truncados, enfilo camino al muelle. Una vez allí, vuelvo a probar las zonas cadenciosas. No hay señal de las labrax. Cuando la luz natural da paso a la artificial, decido cambiar de tercio. Armo el luminoso y el pajarito, y me pongo a tentar suerte con los cefalópodos. Saludo a Manolo y a los demás presentes que se hayan enfrascados en la captura de los amigos gelatinosos. El aire es gélido, cortante. Esta pesca tan pasiva no ayuda a apaciguar la sensación. Ni diez minutos aguanto de esta guisa. Vuelvo al muelle y rearmo los vinilos.


El guion se asemeja al de la jornada anterior. Pruebo unos lances en el muelle, y dada la inactividad, y el acoso del incomodo viento, me desplazo a la playa de ayer. Ya en el primer lance me doy cuenta que el cambio ha sido todo un acierto. Picada. Una preciosa lubinita que salio del agua a saludarme. La desanzuelo delicadamente y la pongo de nuevo en su medio natural. Continuo con el carrusel de lances y la vorágine es patente. Multitud de toques y picadas colman la experiencia. Cuando llevo un rato pasándolo pipa, me llama Manolo para preguntarme que tal, que de los calamares no hay noticia y que ya se marcha. Yo no le cuento nada y le digo que venga a mi posta. Casualidades de la pesca, justo cuando se aproxima, engancho otra labrax. Atónito se acerca y observa como pongo tan digno espécimen en secano. Sin vacilar le digo que desmonte los trastos de egging y le dejo un vinilo para que me acompañe en esta modalidad de pesca. Manolo es "virgen", nunca ha cogido una lubina en su vida, algo que a un servidor le sirve de motivación extra. Nos posicionamos y le voy explicando las pautas que humildemente entiendo son las correctas para esta empresa. Seguidamente pongo un par de ejemplares en tierra. Manolo alucina. Le sigo aleccionando y consigue su primer toque. Su reacción fue bastante cómica, típica de cualquier novato ante su primera toma de contacto con las reinas del mar. Le tocan un par de veces mas y se frustra por no clavarlas. Le explico el método, y al final consigue el premio. La manera de traerla y de izarla fue muy divertida también. Un manojo de nervios. Cuando la sacó del agua, poco menos, la lanza veinte metros para atrás. Pena no grabar estos momentazos. Finalmente consigue su anhelado premio embriagado por la felicidad de una meta cumplida. Continuamos con una hora más llena de actividad, entusiasmo y diversión. Las que sacábamos las mediamos, y las que no daban la talla, al agua de nuevo. Eso si que se lo recalque bien, las peques, a nadar que es su sitio. Mientras estábamos enfrascados en la bacanal pesquera, observaba como los veteranos dedicados a los cefalópodos, iban desfilando apesadumbrados tras una noche aciaga. Con el acompañamiento de la bajamar, nuestro entretenimiento se diluía. Como apunte, señalar que tanto yo, como Manolo pescamos con el mismo vinilo chinorri que utilice ayer.


Fuimos a su casa a hacer balance y la pertinente foto para el recuerdo, y como no, para mandársela a mi compañero de batallas, Ángel.. lo se.. soy un poco cabronazo. Sinceramente en el momento perdí la cuenta total con tanta locura. Finalmente yo capture quince, siete de las cuales fueron indultadas, y Manolo se estreno con tres ejemplares... menudo bautismo. Han sido dos jornadas consecutivas increíbles, memorables, épicas. Si sumamos el placer de "desvirgar" en esta modalidad a un apasionado de la pesca, la sensación se duplica. Se que probablemente mañana mismo me daré con un canto en los morros y volveré a topar con la cruda realidad, pero la satisfacción, experiencia y esta vivencia, quedara en mi recuerdo para siempre... y en el de Manolo.




Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><



lunes, 1 de octubre de 2018

Lubinas desde embarcación

Hace tiempo que quería tentar a las lobas desde el cascaron. Pude disfrutar de un ratito memorable.


Desde que me adjudique "la perla" a principios de año, y después de darle unos cuantos paseos por la ria, me decepciono bastante la experiencia. No se si es por que el mar por esta zona esta podrido, o por que la autonomía de mi juguete es mas bien escasa limitándome bastante el radio de acción, o simplemente, por que soy un imberbe marinero, carente de horas de mar, que solamente da palos de ciego... la vivencia ha sido casi traumática.

Bastantes fueron las jornadas en las que me he marcado sendos bolos. Por insistencia y actitud que no fuese. Horas y horas dando vueltas entre las bateas, arenales y roquedos cercanos, probando todo tipo de artes y cebos disponibles, y siempre con el mismo resultado. Lo único "decente" fue la búsqueda de chocos, un tipo de pesca en la que me defiendo, pero con unas cifras irrisorias para lo esperado. Dado el éxito alcanzado, decidí dejar de lado este tipo de pesca, y aparcar el navío indefinidamente en el puerto.



Pero el verano se termino y volvemos a la rutina. Demasiado tiempo libre, el ansia por pescar y unas mañanas agradables, han sido el detonante para que quisiera volver a surcar estos bravos mares y volver a probar fortuna. De todo lo testado, me faltaba el spinning embarcado. Durante estas semanas he ido recopilando información de los autóctonos para tratar de averiguar que lugares son los mas propicios para encontrar a las escurridizas labrax. Escuchando a unos y a otros, más o menos me he ido haciendo a la idea.



La semana pasada decidí poner en practica lo aprendido y  lanzarme al mar. El agua cristalina, un norte desagradable, y millones de latiguillos y alguitas merodeando en la superficie, hicieron la experiencia caótica. Me recorrí todo el litoral que la autonomía de la batería me permitía. Note en ocasiones como era blanco de muchas miradas, ya que al estar cerca de costa, pegado a un paseo atestado de gente con sus críos y sus perros, un tío alto como yo, de pie, en un mini cascaron flotante, debía resultar cómico. Pero yo andaba a lo mio. Más de dos horas lanzando sin noticia al final del sedal. Las dudas me asolaban. Estaría usando la técnica adecuada? estaría moviendo el señuelo con efectividad? estaría yendo a la velocidad correcta?.. la verdad que mi mente estaba asolada por un batiburrillo de indecisiones.



Finalmente cuando la hora se me echaba encima, puse rumbo a mi lugar de atraque. Por el camino aproveche y seguí realizando lances. En uno de estos, tilin tilin, una picadita. Nada del otro mundo, pero me hacia ilusión por ser la primera. Tres o cuatro tirones y se acabo quedando por el camino. Continué mi marcha, y en otro de los lances, Zas! otra picada. Esta vez era bastante mas decente. La voy trayendo y peleando con ella, pero justo cuando la tengo a los pies de la embarcación, va, y se suelta. Al menos le pude ver la cara, era una lubina medianita. Que le vamos a hacer, pero lo mas divertido me lo había dado, una lucha muy decente. Según me aproximo a mi meta, y el sol desaparece del firmamento, realizo las ultimas tentativas pegado a un pantalán. Locura inmediata. Varias picadas y dos lubinetas que logro subir a bordo. No dan la talla y son devueltas al mar con la satisfacción de haber conseguido mi objetivo. Un marinero que se acerca a atracar su barco a susodicho pantalán, me comenta que alguna hay, pero que son muy pequeñas. Es casi de noche, aparco el artilugio y me despido con un sabor agridulce. Una vez en tierra, algún veterano se arrimo para curiosear. Miradas de escepticismo e incredulidad se dibujaban en sus caras cuando les comentaba que estaba tentando a las lubinas con vinilos. A esta gente les quitas del camarón vivo o la miñoca y parece que les hablas en chino. No lo niego, seguramente su sistema sea mas efectivo, pero para un servidor, la gracia esta en engañarlas con un señuelo.

Hoy, después de la jornada vivida la semana anterior, tenia intención de volver a intentarlo. La experiencia me había gustado y tenia la esperanza de que pudiese mejorar los resultados. En esta ocasión iba a probar fortuna al amanecer. Hasta las nueve no podía echarme al mar, por el horario escolar de mi hijo, pero mejor eso, que nada. El aspecto del agua me gustaba. Turbia, revuelta, juguetona. El viento seguía bastante presente. Pues nada, armado el navío, me puse en faena. Primeramente me acerque a la zona que el otro día me había dado las dos capturas. Nada. Ni señales de vida. Tras diez minutos de tentativas infructuosas, puse rumbo a otra zona que me habían aconsejado los expertos lobos de mar de la comarca. Ya en el primer lance, sendos toques en el vinilo. Me vengo arriba y pongo toda la atención posible en el armamento que llevo entre mis manos. El viento reinante se afana en desviar mi posición y lucho a golpe de motor para poner la embarcación en el sitio deseado. Segundo lance y premio. Pelea honorable y la loba en cubierta. Sigo con el carrusel de lances y en todos ellos denoto actividad. En uno de ellos, justo en la caída, zambombazo. Otra preciosa lubina me agracia con un momento espectacular. Continuo rastreando el lugar, los toques al vinilo y las persecuciones son palpables. Tras varios minutos, otra labrax sube a bordo. Me lo estoy pasando pipa, disfrutando a tope. Después de peinar la zona varias veces, y comprobar que la vorágine pescantil va en decadencia, me traslado a otra posición cercana.


La actividad continua. Varios toques me alertan de la posibilidad del triunfo. En una de las tentativas, Zas! picada y lucha. En esta ocasión me quedo atónito al comprobar que cuando voy acercando la lubina al barco, tres o cuatro más vienen en corralillo detrás de ella. Desanzuelado y a seguir probando suerte. Algún toque mas, pero nada que llegue a tensar el sedal. La acción se frena y vuelvo a cambiar de caladero. Voy tanteando, y en alguna ocasión, unas cuantas mini tallas vienen en procesión tras la gomita, pero ya con esa actitud recelosa digna de este pez tan desconfiado. Lorenzo se deja ver y sus rayos comienzan a perforar las aguas. Se que ha llegado el momento de retirarse.


Fue una hora memorable, divertidísima, en la que he disfrutado como un enano. Ha sido la primera vez que me he alegrado de comprarme la chalana y realmente sacarle provecho. Finalmente cuatro lobas que daban la medida se vinieron conmigo de vuelta a casa. Como apunte, decir que al día siguiente, con el hype por las nubes, volví a probar suerte. En esta ocasión la mar estaba tirada y cristalina, había cambiado el cuento. Como resultado, otro bolo. Que le vamos a hacer. Se ve que para dar con ellas, y engañarlas, hay que ir en condiciones muy concretas. Al menos me queda el alivio de saber que poder se puede, solamente hay que saber cuando hay que botarse al mar para tentarlas. Personalmente es un arte que me llena, me gusta el spinning, navegar costeando y salir en busca de lubinas, lo tiene todo. Me queda la ilusión que me ha infundido esta experiencia. Anhelo encontrar otra mañana idónea para lanzarme a por ellas.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 3 de junio de 2018

Inicio surfcasting 2018 deprimente

Primera tentativa del año que defraudo sobremanera, menos mal que las lubinetas me alegraron el finde.


Este fin de semana lo tenia tachado en el calendario para comenzar con el Surfcasting. Sinceramente sabia de antemano que seria una jornada pobre ya que el estado de la marea, viento y ocaso no auguraban buenos resultados. Aun así tenia mucha ilusión por clavar las cañas en la arena y estrenarme con el primer ejemplar, aunque fuese una mini talla para su suelta posterior. El sábado por la mañana fui a recolectar cebo con bastante ilusión y alegría. Me acompaño mi padre, el cual venia con el mismo propósito que yo. Al final lo de siempre, tuve que coger cebo para mi y para el, ya que aunque le pone empeño y esfuerzo, no le da xeito a esto de coger miñoca. Yo trato de explicarle la técnica, pero es tan cabezón que no quiere aprender.

A todo esto, esa misma mañana Ángel y un servidor madrugamos para dar una vuelta a spinning. 6:30 de la mañana, casi me da un patatús, y más, contando que me quede dormido sobre las 3:30. La jornada para mi compi no estuvo nada mal, cogió su primera lubina kilera del verano y dos mas pequeñajas que fueron liberadas ipso facto. Yo, después de machacar el litoral con el patchinko y no obtener resultado alguno, estuve probando varios paseantes, y la imitación de Aliexpress del Asturie, me agracio con una lubinita que fue devuelta al mar.

Cambio de tercio al surfcasting. En el ocaso puse rumbo a la playa. La noche estaba desagradable. Un viento de sur bastante frió, mas propio del final del invierno, que de las postrimerias de la primavera, nos castigaba. Para mejorar la situación, a los pocos minutos de montar el tinglado, una poalla machacona hacia acto de presencia, empapándonos lenta, pero inexorablemente. No se estaba a gusto, la verdad, pero la ilusión de conseguir mi primera pieza del año, me tenia anclado en la arena. Según se asomaba la noche, Rafa y José se iban cobrando las primeras piezas. Alguna lubina que rozaba la talla, y unas cuantas mojarras muy decentes, eran puestas a bailar en seco. Mis cañas impertérritas, como si con ellas no fuese la fiesta. Ni una sola picada, ni un atisbo de vida que quisiera devorar el suculento manjar que les había brindado al final del sedal. Mis compañeros seguían a lo suyo, arrancando del fondo de las profundidades algún ejemplar de vez en cuando, eso les motivaba a seguir en faena. Un servidor, tras mas de una hora, y revisar el estado del cebo en varias ocasiones, seguía marcándose un bonito bolo. Este año quería probar otro tipo de montajes aprendidos vía Internet que por el sur suelen funcionar bien, pero visto lo visto, aquí el pescado prefiere lo clásico. Ademas la presencia de algas a ras de fondo, hacia mermar considerablemente el potencial de este sistema. Tras dos horas, y con el frió y la humedad comenzando a castigar duramente, decidí poner fin a esta pésima jornada inicial.

Cuando llegue al camping me encontré con Ángel. Había ido con Manolo a pegar unos lances a spinning, y la verdad es que no les fue nada mal. Mi compi había cogido una lubina de 1,200 grms., otra que rozaba el kilo, y dos pintos de talla media. Manolo por su parte se hizo acreedor de una loba que daba la medida. El lubinero tardo en arrancar este año, pero ya empieza a asestar sus primeros latigazos a nuestras amigas Labrax. Me alegro un montón por el, se lo merece y mucho. Me propuso que la mañana siguiente, si el clima, y sobre todo la lluvia, respetaba, nos levantásemos sobre las 5:30 para ir a dar una vuelta. Yo le desee las mayores de las suertes, pero me negué rotundamente a acompañarlo a esas horas tan intempestivas.

De madrugada me desperté inesperadamente a eso de las siete de la mañana. Mi subconsciente cabrón debía tener parte de culpa en todo ello. Pues nada, ya que me había desvelado, que mejor forma para empezar el día que darse una vuelta caña en mano por el pedrero? Así lo hice. Desayune, enganche el paseante a la grapa y puse rumbo a la playa. Probé en la zona que la semana del puente me agracio con alguna pieza decente. Nada. No había señales de vida en el agua. Como no estaba por la labor de pegarme la pateada padre hasta la zona que solemos frecuentar para la practica de nuestro amado deporte, decidí acercarme a una playa cercana que en alguna ocasión, y siempre con marea alta, nos había dado algunas alegrías. Como la altura del mar se encontraba dentro de los parámetros requeridos, era una buena opción.



Cuando llegue al lugar, las condiciones no me parecían las mas apropiadas, eso si, el cielo plomizo, ideal para estos menesteres, encapotaba el firmamento. Un mar plano y transparente no auguraba que hubiese acción. Que equivocado estaba. Mi primer temor eran las dichosas algas, muy persistentes y comunes en esta zona. Tras los primeros lances me alivio al comprobar la ausencia de estos fastidiosos lechuguines flotantes. Me pongo en vereda y compruebo que hay atisbo de vida en el mar. Tras varias persecuciones y ataques fallidos logro poner a la primera loba, bueno, lobita, en secano. La emoción y alegría me inunda. Le doy el pertinente abrazo de complicidad y la pongo a nadar de nuevo. Sigo con los lances y continuo teniendo diversión. Varias lubinetas son encandiladas por el atractivo seductor de mi paseante, y tras aprendida la lección, devueltas a su medio natural. En cuanto dejaban de picar en una zona, me desplazaba unos 50 metros, y volvían a la carga. Una pasada. Gracias al estado liso de la superficie, las persecuciones y ataques se contemplaban con total nitidez, haciendo que un servidor estuviese en éxtasis constante.Que gozada, como adoro pescar con el paseante cuando las lobas están de quiero. A eso de las 9, la actividad ceso a la par que el mar salia huyendo. Me acerque a un paisano que estaba pescando a fondo por la zona y charlamos un rato mientras quemábamos un electrodo o dos. Coloquio agradable con otro enfermo por el mar y la pesca. Me comento que apenas tuvo picadas y no fue capaz de hacerse acreedor de ningún ejemplar. Sin embargo yo pase dos horas estupendas consiguiendo nueve ejemplares, de los cuales, solamente dos reglamentarios se vinieron conmigo para el deleite de mi parienta. Disfrute de bastantes persecuciones, ataques fallidos y alguna que se engancho, pero quedo por el camino.

Cuando regrese me tope con Ángel. Como me comentara la noche anterior, había madrugado para ir de pesca. Se desplazo a la zona habitual, pero dado que no tenia buenas sensaciones, en apenas una hora decidió dar por finalizada la salida. Le expuse mi jornada y lamento que no le hubiese avisado. Sinceramente no sabia ni siquiera que estaba despierto. Una pena, momentos así en compañía, son mucho mejores, y mas con el, que vive tan apasionadamente este noble deporte.



Para mi hoy ha sido un gran alivio. Llevaba dos semanas haciendo spinning urbano sin noticias de las lobas. Me estaba empezando a ofuscar, a perder las ganas, a agobiarme, pero esta mini jornada me sirvió para recargar energías y volver a tener ilusión por esta modalidad. Como punto negativo, el surfcasting. Aun así conservo las expectativas intactas. Volveré a los montajes tradicionales de los bajos, tentare fortuna mas ocasiones, y esperemos, que la marea sea mas favorable las jornadas venideras.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 20 de mayo de 2018

Puente de Mayo decepcionante

Más esperanzas e ilusión que lubinas en este puente de Mayo.

Este fin de semana pasado, gracias al festivo autonómico, pudimos disfrutar de cuatro días libres consecutivos. Las expectativas eran máximas. Las condiciones pintaban muy favorables y las ganas de reencontrarnos con las lobas eran patentes.

En cuanto la marea y el ocaso del sol se abrazaron  para fundirse en uno de los mejores momentos para la pesca, Ángel, Manolo y un servidor, pusimos rumbo al pedrero. Caminata larga hasta llegar al lugar deseado. Nos apostamos y comenzamos el carrusel de lances. A los pocos minutos, mi compi, pierde un señuelo en el lance. Raro pero plausible. Al poco rato, lo mismo, otra goma que se queda a la deriva en el mar. Entre mientras observamos que la actividad era completamente nula. Bordeamos toda la costa intentado atisbar algún indicio de vida tras nuestros señuelos. Esfuerzo en vano. Tras algo más de una hora de trasiego, Ángel visiblemente ofuscado decide abandonar y se retira tras perder, nada más y nada menos, que seis vinilos. Al día siguiente descubrimos que el culpable de tal desdicha había sido una anilla rota que sesgaba silenciosamente el trenzado como un ninja atacando desde las sombras. Manolo y yo nos quedamos un rato mas, y en uno de los lances en el camino de regreso, logre capturar una lubinita con el paseante que fue devuelta al mar al instante. Sinceramente pésima jornada.

Al día siguiente decidimos probar fortuna con los cefalópodos. Ponemos el navío en el agua y una vez alcanzada la zona deseada observamos con pesadumbre que los puñeteros trasmallos siguen ahí, esquilmando el mar día si, y día también. Para mas inri, nos damos cuenta que hay muchos legales, pero que hay otros tantos ilegales, sin marcar, sin cotizar, reventando el mar impunes a nada. Que asco me da esta gente, en serio. Me encanta pescar y disfruto muchísimo de esta actividad, pero aunque tire piedras contra mi tejado, me gustaría que un día no quedase nada para que estos cerdos que se hacen llamar profesionales comiesen mierda, ganada gracias a su avaricia y depredación descontrolada. Una cosa es vivir del mar y otra es destrozarlo para conseguir cuatro euros mas. Bueno, en cuanto a lo nuestro, tras tres horas peinando todas las zonas posibles, solamente pudimos hacernos con un escaso kilo, que para nada, colmo nuestros anhelos pescantiles.

Por la tarde aprovechando que la conjunción marea-ocaso era idónea, decidimos intentarlo de nuevo. Otro fiasco estrepitoso. Tras varias horas de pateo, piedra parriba, piedra pabajo, nada de nada. Con el cuerpo cansado y la mente agotada, nos retiramos. A la mañana siguiente, a eso de las 6:30, me desperté inesperadamente. Se que no ha sido tan aleatoriamente, se que mi subconsciente es conocedor de las condiciones idóneas y que quiere que me levante de cama y ponga rumbo a la playa. No vacilo. Desayuno y me acerco a ver que se cuece. Tras unos lances iniciales con el vinilo percibo cierta actividad en superficie. Cambio a paseante y premio. Una lubineta que me colma de la satisfacción inexistente en las dos ultimas salidas. Foto protocolaria para el recuerdo y vuelta a su medio. Sigo probando fortuna y disfruto de varios intentos fallidos que me alegran y motivan. En uno de los lances una loba acierta y comienza sacar sedal del carrete. Bonita pelea tras la que logro ponerla en seco. Se trata de un ejemplar que da la talla y que me ha dejado una bonita lucha. El sol comienza a alzarse por el horizonte. La actividad decrece hasta hacerse nula completamente. Aun así, doy un buen paseo recorriendo el litoral a base de lances, todos en vano. Lorenzo deja notar su presencia ostentosamente y decido regresar. No ha estado mal, la verdad, por lo menos he tenido media hora de diversión.



Por la tarde, volvemos a la cruda realidad. Decidimos cambiar a a una zona que esta mas lejos si cabe. Mas pateada con el mismo premio. Nada de nada, tónica de este puente. Como anécdota he de relatar el ataque desmedido de una gaviota, que se ofusco en acosarme, no se a cuento de que, pero la fiera me embestía desde el aire como si no hubiese mañana, y solamente amenaznadola con mi caña, lograba que se retrayese, pero tras realizar un giro, volvía a la carga, así en varias ocasiones. Dude si tirarle una piedra a la cabeza o abandonar la zona y dejarla tranquila. Opte por salir por patas. Ella se posaba encima de una piedra mientras observaba amenazante y triunfadora mi retirada. Nada mas destacable de esta salida.

El último día del puente decidimos tentar a los chocos otra vez. Más de lo mismo, picadas esporádicas, muy espaciadas en tiempo y espacio que hacían que no calentásemos motores. Los putos trasmallos tirados en el mar como siempre, no descansan ni en domingo. Gracias a ellos, por un despiste, dos de nuestras poteras más queridas, y que nos han agraciado con muy buenas capturas, se quedaron enrocadas a la limón en el fondo del mar en uno de esos artilugios ilegales. Ojala el subnormal de turno se clave con ellas y se haga daño, mucho daño, cuando recoja sus redes infernales. Finalmente el pesaje fue decente, algo menos de tres kilos, pero no por la cantidad, si no más bien, por el tamaño de los ejemplares conseguidos.

Punto y final a un fin de semana largo que auguraba buenos momentos, pero ha sido muy decepcionante. Tras un duro invierno, y una larga espera, tenia puesta muchas esperanzas en esta época del año, y en esta zona concretamente. Lamentablemente, la realidad es la que es. La próxima semana tenia pensado comenzar con el surfcasting, pero los compañeros que este puente han tocado esta modalidad, me han comentado que la cosa esta muy mal también. Aun así tengo ganas de clavar un rato las cañas en la arena y cambiar un poco el chip. Lo que me ha gustado ha sido el optimismo de mi compi, que cree que esto va a cambiar y que no va a ser siempre así... ojala tenga razón... como se dice por aquí.. "nunca choveu que non escampara".


Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 13 de mayo de 2018

Arranca la temporada 2018

Comienza la temporada 2018 con soles y sombras


Después de este larguísimo y crudo invierno, al fin, ya esta aquí la época estival. Atrás se quedan las semanas de temporales interminables, noches rozando el bajo cero y las ansias reprimidas por mojar sedal. Tras varias salidas desesperantes y decepcionantes en barca por esta zona durante el último mes, tenia ganas de cambiar de ria y probar fortuna en aguas mas prometedoras. Se supone que se acerca lo bueno aunque en este inicio por una parte no ha sido demasiado alentador. No obstante uno no pierde la fe y espera disfrutar del arte de la pesca y poder vivir alguna jornada memorable.

Este fin de semana tocaba preparar y tunear el "chalet de verano". Este año he batido mi propio récord acondicionando todo el tenderete en unas 5 horas. Demasiadas horas libres por delante esperando a que mi compañero de fatigas hiciera lo propio con el suyo. Finalmente el domingo teníamos todo ya en orden y el chuliño preparado para lanzarse al mar. Con la ilusión por bandera cogemos nuestra embarcación y ponemos rumbo a la costa. El día era plomizo, encapotado, ideal para la practica de la pesca desde mi humilde punto de vista.

Ponemos el navío en faena y comenzamos las primeras pasadas. La actividad o acto de presencia de cefalópodos era nula. El fuerte viento variable reinante hacia muy difícil mantener un rumbo constante. Según transcurría el tiempo, el ansia inicial se tornaba en desanimo. Al rato observamos varias boyas pequeñas acechando a ras del agua. Las alarmas se enciende en nuestras cabezas. En principio especulamos si se tratan de nasas para las nécoras o los temidos trasmallos. Nuestras dudas quedan resueltas cuando poco después una barcaza se aproxima cerca de nuestra posición y comienza a botar al mar las armas del demonio. Eran los puñeteros trasmallos. Prestamos mas atencion y observamos con desaliento que toda la costa esta cosida por este invento maléfico. Con mucho tensón y esfuerzo Ángel consigue arrancar el campano de las profundidades. Seguimos bregando y explorando prácticamente todas las zonas cadenciosas que conocemos. Finalmente tras tres horas de intensa lucha con el viento, y tesón, logramos hacernos con cinco ejemplares de nuestros amigos cefalópodos. No esta mal, pero sinceramente, muy por debajo de nuestras expectativas tratándose de principio de temporada.

Nos retiramos a comer, y tras la sobremesa, decidimos hacer la primera jornada a spinning. Personalmente tenia muchas ganas, ya que quería probar el nuevo equipo ligero que compre para esta modalidad y comprobar la eficacia de mis vinilos low cost en estas aguas. Otro reto que quería lograr era conseguir capturar un pinto. Era una especie que nunca había logrado pescar y Ángel me comento que con vinilo era relativamente fácil conseguir. Nos ponemos en marcha y una vez llegados al spot observamos un mar precioso, muy movido, y con bastante viento, pero no lo suficiente para que llegase a ser molesto. Comenzamos el carrusel de lances. Tras varios minutos decido moverme a una zona mas resguardada. Al cuarto lance noto algo al final del hilo, paro el señuelo en seco, y cuando comienzo a moverlo de nuevo, Zas!! picada. Recojo tranquilamente y a pocos metros percibo el tamaño del animal que lucha en la otra punta del sedal. Se trata de una lubina kilera. Sinceramente no me da mucha pelea para tratarse de una Labrax de esas dimensiones. Ángel se acerca a auxiliarme y ponemos el pez en seco. No esta mal para comenzar la temporada, pero esperaba algo mas de combate tratándose de un ejemplar de ese tamaño. Entre chascarrillos de alegría y alboroto le comento a Ángel de broma que yo quería un pinto, no una lubina. Lanzo de nuevo, esta vez realizo la recogida a tironcitos cortos, mas lentos. Cuando apenas estoy a diez metros de la orilla, Zas!! picada. Buena pelea en esta ocasión, el bicho trata de enrocarse, pero tras un manejo diligente de mi equipo logro izar al culpable. No me lo puedo creer... un pinto. Mi compañero no sale de su asombro y me insta a que selle la primitiva. El reto que me había propuesto para el verano, cumplido en menos de una hora. Guardo los ejemplares y continuo con la actividad.

Tras varias intentonas por la misma zona, decido cambiar y desplazarme a otra playa cercana. Ángel se mantiene en el mismo lugar con la esperanza de engañar a alguna otra loba. Llego a la zona elegida y empiezo con el recital de lances. En cada recogida voy tocando fondo y enrocando en alguna ocasión. La suerte esta de mi lado y logro zafar el artificial siempre. Me doy cuenta de que hay muy poco calado y demasiadas rocas amenazantes, así que decido cambiar el vinilo por un paseante. Comienzo a lanzar y a coger sensaciones para darle viveza a este tipo de señuelo con mi nuevo equipo. En una de estas vengo recogiendo y Zas!! parada en seco y alboroto en la superficie del agua. En un primer momento se me pasa por la cabeza que había tocado piedra, pero al instante me doy cuenta de que ahí no hay rocas y que vengo con un paseante. Acto seguido el carrete empieza a cantar como jamas me había pasado en la vida. Carrerón impresionante. Trato de hacerme dueño de la situación y comienzo a pelear con el bicho. En la primera recuperación de sedal me doy cuenta de la embergadura de la lubina. Es un bichazo. Durante mas de cinco minutos nos enfrascamos en una titanica batalla de tira y afloja, con unas salidas de hilo del carrete que llegan a hacerme temer el quedarme sin hilo. Finalmente mi adversaria se da por vencida y poco a poco la voy arrimando al roquedo. Cuando la tengo apenas a cinco metros y vislumbro su silueta, no salgo de mi asombro. Le pego varios silbidos a mi compañero para que me ayude, esta vez si que necesito su presencia, pero el viento en contra imposibilita que me escuche. Poco a poco trato de ponerla en seco, pero ella se obceca en mantenerse en el agua arremetiendo con sendos coletazos. En uno de estos debido a la fuerza de su embestida me llega a cortar el dedo con el trenzado, pero finalmente con calma y nervios de acero, logro ponerla encima de la roca. Durante varios minutos admiro su belleza y tamaño y la pongo a buen recaudo. Lamentablemente el tiempo se nos echa encima. Llamo a mi compi de fatigas para que nos retiremos y pongamos rumbo a casa. Durante la vuelta me comenta que había tenido una tarde horrible, que no paraba de sacar lechuga en cada lance, y que no era su día. Pues no se si era su día o no, pero en la vuelta, en un mal apoyo se resbala y se cae. Por fortuna no se hizo daño y de milagro no partió la caña. Igual no era su día en cuanto a pesca, pero si en cuanto a otro tipo de suertes. Al llegar pesamos a esta grandiosa rival marina que me dejo un momento increíble. Un kilo novecientos fue el resultado final de una pieza que dudo muchísimo logre superar en estas aguas.

Como comenté al principio de esta entrada ha comenzado la temporada con claros y oscuros. Este año por desgracia no podre disfrutar de tantas horas a pie de playa con mi compañero como quisiera, pero al menos, me queda la ilusión de que tengamos mas horas de calidad que el año pasado en la modalidad de spinning ya que vamos puliendo nuestra técnica y mejorando. En cuanto a Egging tengo la esperanza de que cuando cierren los puñeteros trasmallos tengamos veladas mas divertidas y fructíferas que la vivida hoy. Y en lo que se refiere a Surfcasting tengo unas ganas locas por clavar las cañas en la arena y probar un par de nuevas técnicas y truquillos que he aprendido mamando de internet durante el invierno. Al principio de cada temporada me suelo marcar retos para tener algún aliciente extra. Con la pronta captura del pinto creo que no me quedan objetivos asequibles. Superar las medidas máximas de las especies capturadas personalmente hasta la fecha me parece una utopía, así que este verano creo que me dedicare a disfrutar la pesca como tal y me centrare un poquito mas en mejorar la calidad de mis contenidos en el blog dotando a este mismo de material audiovisual dentro de las posibilidades que mi ordenador patata me permita para la edición.




Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

miércoles, 4 de abril de 2018

Festival Lubinero

Vorágine pre-primaveral de nuestras amigas Labrax


Hoy, como otras muchas ocasiones, me pase toda la tarde observando como un poseso el estado meteorológico del clima intentado encontrar algún lapso de tiempo de tregua para coger mis cachivaches y poner rumbo al muelle. La cosa no pintaba nada bien. Fuertísimo viento del Suroeste que azotaba sin tregua. Descargas momentáneas de agua que parecían mini diluvios. La primavera no da llegado, parece que estamos entrando en el invierno en vez de estar saliendo de el. Y esto no tiene trazas de cambiar a corto plazo. Pero el ansia esta ahí, metida dentro, muy adentro. Aun observando el percal, me armo de valor y encamino ruta al pesquero.

Nada mas llegar me doy cuenta que la cosa no pinta nada bien. Fuerte vendaval de superficie que clarea demasiado las ya de por si transparentes aguas. Por si fuera poco, el viento es racheado y gélido. Llevo mas capas de ropa que una cebolla, pero cuando el dios Eolo atiza de frente, es como si estuviera pescando en canicas. Busco una posta más o menos refugiada y comienzo el recital de lances. Nula actividad. Me voy desplazando a lo largo del litoral pero el resultado es el mismo. En alguna ocasión noto algún leve toque, pero nada reseñable. Vuelvo a desplazarme al punto de partida y consigo engañar a una pequeña lubineta que vuelve a su medio ipso facto. Prolongo mi estancia por la zona durante una hora más sin noticias al final del sedal. Dado el éxito en la zona, decido cambiar de lugar para efectuar unos últimos lances y poner fin a la jornada.

Cuando llego observo a un pescador acompañado de su novia tentando suerte. Me aparto un poco para no interferir en su posta y me pongo a lanzar. En la primera recogida noto ebullición en superficie justo debajo de mis pies. El corazón se me acelera. Apresuro el recorrido del vinilo para llegar rápido, y cuando la gomita merodea la zona caliente, sendos lomos plateados acechan desde el fondo. Adrenalina a mil. Lanzo de nuevo y Plof! liada padre en el trenzado. No me lo puedo creer. Seguramente con la emoción habré metido la pata. No hay tiempo, tengo que solucionar esto enseguida. Me dirijo al coche a coger las tijeras para reformar el montaje y el muchacho que estaba pescando me dice: "Hola. Que andas con el vinilo? vente para aquí que están saliendo". Con las pulsaciones a dos mil intento serenarme un poco para poner mi equipo en orden y me acerco a su lado dispuesto a probar fortuna. Cuando bajo a las piedras no doy crédito a lo que veo. Varios bancos de bogones son atizados incansablemente por las lobas. Es una orgía gastronómica para ellas y un orgasmo visual para nosotros. Que maravilla, que gozada ser testigo de tan hermosa escena.

Comienzo a lanzar ansioso. Tras varias tentativas no hay premio. Esto esta plagado de manjares naturales y las lubinas no están por la labor de comer silicona. Cambio de estrategia y monto un paseante a ver si engaño alguna. Fracaso rotundo. Entre tanto, el muchacho arranca dos ejemplares del mar. Vuelvo al vinilo. Esta vez voy variando velocidades y parones. Premio. Una lubina más que decente se engancha en el anzuelo. Pela digna que acaba ganando lográndose zafar del hierro en el ultimo momento. El sol se oculta del todo y da paso a la luz artificial del muelle. El compañero recoge sus bártulos y se retira. Me comenta que a partir de esa hora puede entrar alguna, pero que el momento álgido ya ha pasado. Yo me quedo.

Me posiciono en la parte alta del muelle. Tengo una visión privilegiada de la zona iluminada del mar. En cada lance vienen 4 o 5 destellos plateados detrás del señuelo dándome pellizcos continuos durante el trayecto. Cambio de la recogida lineal a recoger a tirones y pongo las primeras lobas en seco. Esto es lo que les gusta hoy. Todas son devueltas al mar, tienen un palmo mas o menos de longitud. Sigo el carrusel de lances y el recital de capturas. En cada intento pongo una loba en seco. No me lo puedo creer. Cambio en un par de ocasiones de color de vinilo pero a ellas les importa un pijo, siguen entrando como locas. Entre captura y captura, alguna de porte me da una batalla digna, pero las minis son las que están mas activas. Sopeso parar un rato para coger la cámara del coche, posicionarla e inmortalizar el momento en vídeo, pero temo que el frenesí del momento se apague y me quede sin disfrute. Prefiero continuar pescando y vivir el momento.

Según avanza la noche y disminuye la marea, la actividad decrece. Llega un momento que las sigo viendo pululando por la zona pero hacen caso omiso al engaño, salvo alguna carrera corta sin mucha intención. Han sido dos horas gloriosas en las que he puesto en tierra unas 30 lubinas tranquilamente. Todas devueltas a su medio a excepción de dos glotonas y otras cuatro que daban la medida. Me lo he pasado como un crío la verdad. Ha sido un verdadero escándalo. Espero volver a repetir algún momento como el de hoy, para un pescador, no tiene precio.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

miércoles, 7 de marzo de 2018

Record Spining lubinero urbano

Gloriosa noche de Spining urbano. La mejor hasta la fecha de largo


Día épico. Hacía tiempo que andaba buscando una jornada como la de hoy. Horas y horas trasteando por la escollera y el muelle para tratar de encontrar a las escurridizas lubinas. Tantas tentativas fallidas, que mil y una veces me replanteaba que algo estaba haciendo mal. Realmente no sabía donde se encontraba el fallo.. si en mi técnica, mis señuelos low cost, las horas, o las mareas en las que hacía mis incursiones.. algo fallaba. No encontraba la explicación. Cada vez que llegaba a casa después del bolo de costumbre, me sumergía en la sabiduría que atesora la red para intentar impregnarme de nuevos conocimientos donados altruistamente por otros experimentados pescadores para tratar de mejorar.

Todo comenzó ayer. A media tarde, en cuanto los horarios cotidianos me permitieron, puse rumbo al muelle. Las condiciones meteorológicas parecían perfectas. Viento del oeste, mar revuelto y turbio,  cielo encapotado. Estamos en época de temporal y se nota. Cuando llegue al lugar, ya estaba un compañero dándole duro al tema. Le salude y le pregunté qué tal iba la cosa. El medio sonrió y se dibujó una expresión de satisfacción en su cara. Me comentó que llevaba más de una hora dándole caña al asunto y que había capturado cuatro ejemplares. La emoción me explotaba por dentro. Pero rápidamente se me bajaron los humos cuando también apuntó que ya llevaba más de media hora sin noticias de las lobas. 

Ya que estaba allí, me dispuse a hacer unos lances. El viento era potente, probé en un par de postas, pero el Dios Eolo no quería que cumpliera mi cometido. Cambie el señuelo por el de mayor gramaje que tenía disponible en mi caja para darle más soltura a los tristes lances que realizaba con artificiales más livianos. No había noticias de las amigas Labrax. Decidí cambiar al spot que semanas atrás me había dado la alegría de un doblete. El cuanto lanzo y pego dos vueltas de carrete, noto que la línea se me para en firme. En principio desconfío de que sea una piedra, pero cuando intento librar el obstáculo, me doy cuenta que el señuelo esta sentenciado. Tiro de él con firmeza para comprobar que no son algas, pero caigo en la cuenta de que la línea hace efecto goma. Es un trasmallo sin duda. No doy crédito. A escasos 20 metros de la costa. Sin marcar, como siempre. Cada día le cojo mas asco a esta gentuza, ojala los jodiesen bien jodidos, pero no va a caer esa breva.

Me resigno. Lo doy por perdido. Me dirijo al coche para montar otro bajo, pero Zeus se empeña en ponermelo difícil hoy. Descarga atronadora de líquido elemento. Me refugio en el vehículo y voy recomponiendo a golpe de brico-pesca el desastre patrocinado por algún marinero retrasado. Una vez se calmó el asunto hice unos cuantos lances más. Todos en vano. Recogida y para casa.

Hoy seguía con el gusanillo en el cuerpo. Tenía ganas de volver a tentar suerte. La climatología se asemejaba a la del día anterior y podría personarme antes en el lugar de batalla. Cuando llego a mi destino, observo al otro compañero que también acababa de atracar, y caña en mano, se disponía a mojar sedal. Saludo protocolario. Voy desplegando mi equipo,  y observó como su caña se dobla en el primer lance. Premio para el caballero. Una lubina de ración. No es mal comienzo. Me acerco a él, comentamos la jugada, y me alejo a lanzar a otro lugar para no interferir en su posta. Hago varios lances con el viento juguetón. Potente y cambiando a cada rato de dirección. En una de estas, casi llegando al borde, veo una sombra enorme que persigue mi señuelo. No paro de recoger, pero tampoco me apresuro. Se acaba el terreno. En un último sprint final, llega a tocar el vinilo, pero sin éxito. Me emociono y me alivio, hay algo hoy en el mar. Continuo peinando la zona vano. Me desplazo a la izquierda, y al poco rato vuelvo a lanzar por la zona del ataque. Esta vez no hay simulacro posible, picadón tremendo sin miramientos. Pelea brutal, y disfrute máximo. La loba salta del agua y se retuerce tratando de zafarse del artificial. Al arrimarla a la orilla la acción se vuelve trepidante y de alto riesgo de perder la captura. Durante un breve instante, se queda quieta, y firmemente aprovecho para izarla. Me costo lo suyo, pero logre ponerla en tierra. 800 gramos de lubina, la mayor que he sacado en estas aguas, que me dejaron un momentazo increíble.


Ya me podía ir mas que contento. Me recompongo y prosigo con el carrusel de lances. Cada poco noto que me tocan el señuelo e incluso algún ataque fallido. Mi expectación es máxima. Pongo toda la atención posible y voy variando de técnica. En una de estas otro zambombazo.. Zas!! picada brutal otra vez. Pelea gloriosa con otro bicharraco. Pega unas cuantas carreras memorables pero en cuanto logro acercarla a la orilla, la elevo diligentemente. Una vez la tengo sostenida por el sedal en tierra firme, se retuerce sobremanera lográndose desenganchar y cayéndose al suelo. Menuda potra he tenido.

Después de ponerla a dormir junto a la otra, el cielo se torna negro. La lluvia ya amenazante desde mi llegada, hace acto de presencia. Cae con fuerza. Me encamino al refugio del coche mientras me cruzo con el otro compañero. Me comenta que ha perdido el señuelo y que no tiene ninguno mas de garantías. Le ofrezco un par vinilos diferentes para que pueda seguir pescando y elige uno exactamente al mio. Al rato eso seria un extraño handicap a mi favor. 

En cuanto el cielo da tregua, salgo del vehículo y prosigo con mi actividad. Después de unas cuantas tentativas en la zona caliente, decido moverme a otro spot. Hago unos cuantos lances y de repente, parada en seco. No me lo puedo creer. Es la misma zona en la que ayer perdí un señuelo. La misma sensación, el mismo culpable: un trasmallo. Ojala metiesen en la cárcel al subnormal de turno, pero no caerá esa breva. Pero hoy la cosa esta yendo bien y no quiero perder el tiempo con este sin sentido. Tiro a dolor hasta que rompe el bajo. Lo recompongo y cuando voy a poner un nuevo señuelo, me doy cuenta que el único repuesto que tenía, se lo cedí al compañero. Puff! bueno.. toca experimentar con otros modelos.

Monto uno similar pero con colores diferentes. El mítico cabeza roja cuerpo blanco. Como es de noche, doy por hecho que esa combinación debería funcionar. Hago unos cuantos tiros y observo que su natación es defectuosa. Para comprobarlo, cambio de sitio a una zona iluminada y pongo la gomita en el agua. La empiezo a menear de lado a lado para ver como se desenvuelve, y de la nada, una sombra a velocidad endiablada sale debajo de mis pies, y sin miramientos, se traga el vinilo. Me quedo a cuadros. Le pego un tirón y peleo con ella hasta ponerla en secano. Increíble!


 Muchos pescadores me han comentado que alguna vez les ha pasado algo similar. En mi caso es la primera. Aun no me lo creo. Después de tentar suerte un par de veces más con este señuelo, lo descarto, y lo cambio por otro que nade mejor. Cojo uno con colores de imitación de anguila que nada perfectamente, y se nota. Tras un par de lances, veo dos sombras que persiguen el vinilo. Al llegar a la orilla se giran y se van. Vuelvo a lanzar. Según vengo recogiendo, voy notando toquecitos en la  punta del sedal. Lo traigo mas despacio esta vez. Una vez alcanzada la zona iluminada, descubro para mi asombro, que son dos sendos calamares rivalizando por llevarse la gomita a la boca. Voy a toda prisa al coche, monto el equipo de Egging, lo pongo a remojo, pero sin ningún resultado. Vuelvo a coger la caña de spining para proseguir la caza.

En cada lance noto actividad. En ocasiones algo persigue el vinilo aunque no llega a tocarlo. En otras lo tocan, pero no logro clavar nada. En una de estas obtengo una picada. Según voy recogiendo soy consciente de que esta vez se trata de algo más pequeño. Efectivamente. Una lubinita pequeña, pero peleona, que quiso dar buena cuenta del manjar artificial. Fue tan glotona que fue su perdición para mi desconsuelo. Venia tragada hasta el infinito. Me afane en tratar de desanzuelarla sin perjudicarla demasiado para que volviese a su medio. Me fue imposible. Introduciéndole los dedos por las agallas, cuan cirujano, intente extirparle el anzuelo sin éxito. Con cada movimiento se empeoraba el asunto y emanaba cada vez mas sangre. Tras casi diez minutos de lucha, logre sacárselo, pero su estado ya era catatónico. Fue la única parte fea de la noche, me hubiese podido haberla salvado y devuelto al mar.

Después de limpiar todo, proseguí pescando. Una captura final iba a poner un broche de oro a esta jornada. Esta última fue muy peleada, por que una vez clavada, se obceco en esconderse bajo las cuerdas de los barcos. Por poco me la lía. Bonita y digna pelea. La altura de la marea empieza a disminuir considerablemente, al igual que la actividad. Fin de la jornada. Llegue a casa y le mostré el botín a mi mujer. No salia de su asombro. Después toco inmortalizar el momento y enviarle un guasap a Ángel. Me fastidia un poco molestarlo con este tipo de cosas, ya que él es un yonki de la pesca, y por motivos geográficos no puede pisar el pedrero hasta verano. Pero esto tenia que contárselo a alguien, y quien mejor, que mi compañero de fatigas. Aquí dejo una instantánea para el recuerdo posando con las protagonistas de esta gran noche.

Un Saludo y Buena Pesca!

miércoles, 21 de febrero de 2018

Lubinas urbanas con vinilo

Ahora que el tiempo se deja querer por momentos, es momento de probar cosas nuevas


Este invierno está siendo duro. De hecho, los meses de noviembre y diciembre no he realizado ninguna salida. A mitad de Enero hubo unos cuantos días que daban pie a hacer alguna incursión. No los desaproveche y capture mi primera lubina del año. También tente durante alguna jornada a nuestros amigos cefalópodos, con escasa participación por parte de los mismos. 

Este año quiero cambiar el registro de mi spining. Voy a dejar de lado los engorrosos minnows y me voy a dedicar de pleno a los vinilos y paseantes. Es un tipo de pesca más tranquila. He descubierto que me relaja mucho mas que el egging. Esta última modalidad, al estar en un espacio tan reducido, rodeado de pescadores, amén del buen rollo reinante, no deja de ser una competición.

Hoy he bajado al muelle. Donde yo vivo básicamente hay 2 o 3 zonas propicias que puedan dar alguna lubina. Probé en la primera con resultados satisfactorios. Una lubinita que tras la foto regreso a su medio.


 Si es que visto lo visto, cada día estoy mas concienciado con la captura y suelta. Continúe lanzando en la misma zona y una de ración quiso tragarse la gomita. Proseguí un rato, y en vista de falta de actividad, decidí cambiar de puesto. En la nueva zona dure media hora lo sumo. Nada de nada. Así que puse rumbo a la última zona que yo considero fructífera. 

Ya desde el primer lance note actividad en el agua. Se percibía movimiento, agitación. No estaba equivocado. Tras unos cuantos lances peinando la zona, otra bonita loba de ración quiso cenar silicona. La verdad es que el mar estaba estupendo. El viento era un poco molesto, proveniente del Noreste, pero no impedía la acción de pesca. Después de seguir insistiendo, otra preciosa lubina se quiso venir a tierra. Prolongue un poco más la estancia con el anhelo de alguna captura mas, pero con la tranquilidad del trabajo cumplido. La marea ya estaba huyendo y era momento de cerrar este capítulo. Finalmente tres hermosas lobas, de las que dará buena cuenta mi parienta, me acompañaron a casa.


Un Saludo y Buena Pesca!