jueves, 7 de diciembre de 2017

Nueva adquisición... La Perla

Nueva embarcación, nuevas expectativas 


Como ya comenté en otra entrada, vivir al lado del mar y no tener barco, es como tener carnet de conducir y no tener coche. Después de pasar un verano divertidisimo con mi zodiac, el chuliño, decidí dejarlo invernando a la espera de la llegada del próximo verano. Me volví a quedar sin nave para el invierno. 

Después del verano, he seguido sondeando el mercado de segunda mano en busca de alguna ganga que se adaptara a mi escasísimo poder adquisitivo. Tuve suerte. Encontré un chinchorro con una pinta más que respetable y un precio imbatible. Acorde hora y lugar con el vendedor, y me personé acompañado de un viejo lobo de mar de la zona, para que me asesorase. El artilugio estaba en perfectas condiciones, recién pintado y en un estado correcto. Cerramos la venta y al día siguiente me lo acercó a donde seria su futuro hogar. El viejo lobo de mar me ayudó a tunearlo un poquito y ponerlo a punto.


 Pasados unos días hice mi primera incursión marítima. La nave se comporta perfectamente dentro de los parámetros de sus reducidas dimensiones. Al ser rígida es mas cómoda que la zodiac, pero también da la sensación de ser más inestable. Las primeras salidas fueron un fiasco, un par de chocos en una, un bolo en otra. Soy consciente de que me queda mucho por aprender, soy virgen en este campo y en estos menesteres. 

En cuanto a la zona donde le voy a dar uso me lleve una desagradable sorpresa. El tráfico continuo de embarcaciones y grandes mejilloneros hacen tener que estar pendiente constantemente del tránsito debido al maretón que producen a su paso. Como te coja despistado una ola te puede dar un buen susto. 

Otro quebradero de cabeza fue el toldo para taparla. El que traía, aunque me afané en intentar repararlo, era inservible. Tuve que comprar uno en los chinos y adaptarlo como buenamente pude. Luego la zona donde está atracada es otro lió. Depende muchísimo de las mareas, y la acción de embarque y desembarque es arduo complicada.


Semanas más tarde, tras su adquisición, hice un par de salidas con resultados dispares. En la mejor de ellas logre capturar 3 kilos y medio de chocos, cifra nada desdeñable para un novato. En otra ocasión tente la suerte con las lubinas, pero lo único que logre enganchar en el señuelo, fueron dos sendas agujas que por fortuna se lograron zafar antes de llegar al bote.


 El navío quedó bautizado como "La Perla" por requerimiento de mi piratilla. Después de unas cuantas salidas he quedado un tanto decepcionado. Me esperaba otra cosa en cuanto a capturas se refiere. También soy consciente de ser completamente nuevo en esta rama, y por lo tanto, bastante inexperto, pero por los comentarios de los lobos de mar de la zona, las trazas no son nada halagüeñas. Estamos en una época de temporales y tampoco he tenido la posibilidad de disfrutarla en una mañana de sol, de esas de estar a gusto en el mar.

Por ahora no me convence del todo mi ultima adquisición. El motor eléctrico limita mucho su radio de acción, pero no puedo, ni quiero, hacerme con uno de gasolina. Otro factor es la compañía, siempre voy solo al mar, y en verano estaba acostumbrado a ir acompañado con Ángel, y es otro rollo. Esperare a disfrutarla un año y valorar si ha merecido la pena, si no, siempre tengo tiempo a deshacerme de ella y dar por cumplido este pequeño capricho náutico que tenía.



Un Saludo y Buena Pesca!

lunes, 4 de septiembre de 2017

Última salida a los chocos memorable

Última jornada de verano con un desenlace inimaginable


Era el último fin de semana ya. El de recoger. Dos días de duro trabajo para justificar cuatro meses de disfrute. Es la dolorosa rutina de todos los años. La que nos marca que se acerca el largo, frío y monótono invierno. Previamente quedo con Ángel en realizar una última salida. 

Cuando llego a la zona, el viento azota con fuerza el mar. Yo lo veo impracticable. Ángel es optimista. Ya tenía preparado el chuliño para echarlo al mar. Las condiciones son límite para nuestra embarcación, pero el espíritu positivo de mi compañero, me acaba contagiando


Como anécdota decir que normalmente llevamos un cubo a bordo, pero Ángel insistió que llevásemos dos, que nos harían falta. Yo me mofe abiertamente. Dadas las circunstancias, dudaba mucho que pudiésemos sacar algo del mar, mucho menos llenar dos cubos. Pues nada, enfilamos el camino a la playa y ponemos el bote en el mar.

El aire era intenso, mucho. El motor se defendía como podía. La embarcación apenas avanzaba y nuestros movimientos de deriva eran erráticos. La primera pasada fue nula, la velocidad era excesiva. Ángel calibró los parámetros necesarios para intentar conseguir una deriva aceptable. Ahí llegó el momento. Comenzaron las picadas de manera sobrenatural. Yo llevaba caña y línea, y no daba a basto. Mi compañero sacaba piezas del mar como un poseso mientras se afanaba en lidiar con el rumbo de la nave. Infinidad de cefalópodos se quedaron a medio camino debido al frenesí de la actividad y del momento. 

En un momento dado, tenemos que descargar el cubo pequeño en el grande. Seguimos en la batalla. El aire sigue con el empeño de alejarnos de la costa, pero nuestro modesto motor se opone con todas sus fuerzas. Seguimos luchando contra los elementos mientras seguimos arrebatando chocos al mar. La actividad roza lo absurdo. Picadas constantes. No hay tiempo para el aburrimiento o la relajación. Por momentos parece que cesa esta vorágine, eso es por que nos salimos de zona, rápida y diligentemente, Ángel nos vuelve a colocar en el sendero del triunfo. Volvemos a vaciar el cubo pequeño en el grande. Seguimos.

El mar se embravece más aún por momentos. Nuestra modesta nave lucha en un combate desigual. El indeciso vendaval nos hace perder el rumbo a cada momento y tener que rectificar la deriva. Pero los cefalópodos siguen subiendo por pares a bordo. El ocaso de la energía del motor se acerca, al igual que la luz solar. Cuando apenas hay visibilidad, decidimos dar por concluida la jornada. Lentamente el chuliño nos devuelve a la costa. Agotado, extenuado, después de una jornada en la que ha estado muy exigido.

Llegamos a la playa y escurrimos el cubo. Vemos el resultado perplejos. 13 Kilos de chocos en un par de horas con unas condiciones terribles. Un Ángel risueño y feliz me restriega, con razón y picaresca, la necesidad de los dos cubos. Última salida de este año del chuliño memorable. 

Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 2 de septiembre de 2017

Resumen temporada 2017

Año muy flojo en cuanto a capturas, pero muy rico en cuanto a experiencias


2017 no va a ser un año que recuerde por las capturas. Quitando un par de jornadas gloriosas, ha sido un año pésimo. Creo que ha sido el verano que he dedicado más horas a la pesca en mi vida, pero en cambio, la recompensa ha sido muy pobre. Así es la pesca.

Me quedo con el verano en si. Un clima increíble los tres meses. Solo 2 días de lluvias, y para eso, un par de horas nada más. Igual excesivo para la zona en la que nos encontramos. Los autóctonos estamos acostumbrados a veranos más variables. Extraña meteorología, pero sinceramente, yo no me quejo.

Me quedo también con el máster acelerado de pesca que Ángel y un servidor hicimos. Muchísimas horas en la arena y por el pedrero. Aprendimos mucho, y somos conscientes, de que aún nos queda mucho por aprender. Ha sido muy intenso y agotador, pero sarna con gusto, no pica.

Me quedo con la experiencia náutica. El chuliño nos ha salvado la temporada. Después de muchos bolos al alba con el spining, ahí estaba él esperando para darnos un paseo por la ría, ayudarnos a arrebatar los anhelados chocos del fondo del mar, y salvar la jornada. Ha sido una experiencia muy positiva y gratificante. Hemos disfrutado de momentos inolvidables, como cuando un choco le escupió a Ángel tres veces consecutivas en la cara (creo que hacía años que no me reía tanto) o cuando otro cefalópodo le hinco el diente en señal de rebeldía. También fuimos osados, realizando una travesía rozando los límites de la embarcación hacia un penedo en el medio del mar que creíamos debía tener actividad. No hubo pesca, pero solamente la aventura del viaje, mereció la pena.

Me quedo con las horas compartidas con mi piratilla, reacio a la pesca, pero dispuesto a sacrificarse para pasar más horas con su papi. Espero que con el tiempo aprenda a disfrutar de esta grandiosa actividad. También con los compañeros pescadores del lugar: Jose, Rafa, Sole, Mari, gente de bandera, apasionados por este hobbie, grandes pescadores y mejores personas. Y sobre todo con mi compi de batallas y tropelías: Ángel, del cual gracias a la pesca como nexo de unión, he descubierto una persona increíble, de las pocas que merece la pena en esta vida. Mi admiración por él es total, no lo niego. 

Bueno, por este año ya está, me quedo con todo lo citado anteriormente y recargo la ilusión para el año venidero. Ahora toca recoger todo y volver a la pesca urbana.







Un Saludo y Buena Pesca!

viernes, 21 de julio de 2017

Spinning en superficie

Ahora vamos a tratar el tema de paseantes. El Spining en superficie está aquí

Este año está siendo aciago en cuanto a la pesca en general. Comenzamos muy bien la temporada, con una mañana espléndida, pero no ha sido más que una nube de verano. Según ha ido avanzando la época estival, las capturas han menguado de forma escandalosa, llegando a contar las salidas por bolos.

Para no perder la ilusión, he intentado probar otras técnicas dentro del Spinning. Para ser más exactos la pesca en superficie con paseantes. Es divertida la verdad. Seguramente menos efectiva, pero cuando tienes un ataque, es de lejos la mejor forma de disfrutar. También he de decir que es agotadora. Mi equipo no ayuda, una caña demasiado larga y pesada, castiga sin remordimiento la muñeca sobremanera. Para el 2018 espero conseguir un equipo más ligero para este fin.

Después de 2 o 3 salidas sin éxito obtuve mi primera ansiada captura. Fue después de comer, el sol en lo alto castigando sin piedad, y el mar bastante tranquilo. Yo me dije, para estar tirado en la tumbona hasta la hora de ir a la playa, me doy una vueltecilla con los paseantes a seguir practicando. Llegue a la zona elegida y comencé con los lances. El señuelo utilizado fue una imitación china de los famosos Z-Claw. Sinceramente no daba un duro por coger nada con esa patata voladora. Es enorme, feo y no se que pensara un pez para echarle la boca eso. Lanza de vicio, es cierto.

Pues nada, ritual de lances. Lance por aquí, lance por allá. En una de estas, revuelo en superficie y ataque. Pego el tirón pertinente y la engancho. Es una lubinita pequeña. No puedo creer que le eche la boca a eso. Pues si. Foto para inmortalizar el momento.



Foto y al agua. Esa tarde obtuve 2 capturas más del mismo porte que fueron indultadas al momento. Otro día lo mismo, después de comer me di otro paseito para hacer la digestión  haciendo un poco de spining en superficie, que mejor forma, no? Lance hacia una zona somera, con un par de palmos de agua. Vengo recogiendo y noto como hay algo que viene desviando el señuelo. Cuando llega a tierra no doy crédito.  Un pequeño esparido que por curiosidad debió arrimar el hocico a donde no debía y acabo siendo robado. Foto y al agua.


Un Saludo y Buena Pesca!

miércoles, 21 de junio de 2017

Las divertidas Rinchas

Día aburrido al Egging salvado por las entretenidas Rinchas

Hoy estaba siendo un día nulo en cuanto a capturas de egging como viene siendo habitual este año. Los calamares y chocos no querían hacer acto de presencia. La moral en el muelle estaba por los suelos. Hablando con el resto de los pescadores comentaban que en el muelle de la lonja de la ciudad estaban entrando rinchas como fieras. Bueno, donde vivo yo, que está más hacia el interior de la ría,  es más difícil que lleguen. De hecho nunca he visto a nadie tentar a esa especie en este muelle.

El caso es que al rato, uno de los veteranos logra capturar un calamar de escasa talla. Acto seguido, se dirige a su coche y se trae una caña con boya. Se pone a pescar a dos cañas, una con boya con un trocito del calamar capturado como cebo, y con la otra continua a egging. Pasados un par de minutos vemos la boya ir a toda castaña de un lado para otro, como una loca. El paisano, pega el tirón y recoge. Al final de la línea saca una rincha. 

Acto seguido, el pescador corta con un cuchillo una parte de la cola de la rincha y la anzuela. Vuelve a lanzar. Al poco, Zas! otra picada, la boya loca por el mar. Tirón y recogida. Vuelta a encarnar y al agua de nuevo. Yo lo observo y me quedo con la copla. Aburrido de no pescar nada a egging le pido si me puede dar un trozo de rincha para tentarlas. El como buen compañero, accede sin problema. Voy al coche, cambio de caña y me traigo una multiusos que tengo. La preparo, le coloco una boya, y el Gusy Glow correspondiente. Encarno el anzuelo y al agua.

Al poco rato, Fiuuummm!!! la boya como una loca de lado a lado del agua, como si tuviese un misil enganchado en el final de la línea. Tirón, pelea y al muelle. Mi primera Rincha!!!. La noche prosiguió, capture unas 15 y tuve multitud de picadas fallidas divertidisimas por la acción frenética y la adrenalina . La gente que estaba pescando calamares fueron desfilando del muelle como almas en pena atosigados por el desánimo, mientras tanto el compañero veterano y yo lo pasamos como niños con juguetes nuevos. Lo único malo es la peste que dejan las rinchas. 5 veces me lave las manos al llegar a casa y no daba desprendido ese olor tan profundo y característico de mis manos. 

Al día siguiente ya baje al muelle mas preparado, con guantes de látex y un trapo de usar y tirar. Otra noche espectacular. Capture unas 20 y otras tantas fallidas que emocionaban sobremanera. Me divertio de tal forma este tipo de pesca, que tengo pensado incluirlo todos los años en mi agenda y tentarlas al menos una vez por temporada. 


Un Saludo y Buena Pesca!