Mostrando entradas con la etiqueta Pinto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pinto. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de enero de 2019

Pinto, pinto, colorito

Feliz 2019!! Menuda manera de comenzar el año.. el mejor regalo para el día de Reyes.


Hacia mucho que no tocaba escama, tanto, que casi no recordaba lo que era. Muchas jornadas dedicadas a la búsqueda de nuestras amadas y veneradas lubinas acabaron con el mismo final.. capote. Desde hace más de un mes no se mira ni la primera, ni tan siquiera una solemne persecución.. nada. Se ve que están en época de freza, andan a otra cosa, y prefieren aguas mas alejadas del bullicio y ajetreo que la de los pantalanes. Últimamente he dedicado mas tiempo a la caza y captura de los sinuosos calamares. Aun siendo una temporada mala, han ido dando la cara, y algunos ejemplares se dejaron ver.

Esta ultima semana el bajón de temperaturas ha sido plausible, y entre eso, y la época de fiestas navideñas, no he cogido la caña. Aprovechando este parón he estado buceando en las profundidades de internet empapándome de la sabiduría de grandes pescadores que altruistamente comparten sus conocimientos con los demás. Me llamó la atencion una entrada en el Blog de Ricky que mencionaba un señuelo chinatown que funcionaba muy bien. Dicho artilugio estaba entre mis pertrechos. Lo adquirí antes del verano, pero en las ocasiones que lo había utilizado, cero patatero. Leyendo dicha entrada me di cuenta que mi montaje era erróneo, así como el movimiento que le imprimía en acción de pesca. Rebusque entre mis bártulos e hice el ensamblaje que Ricky sugería.

Pues nada. Como el día estaba frió, pero hacia un sol muy agradable, puse rumbo a la vera del mar para probar el artilugio. Quise ir a tiro fijo, así que en vez de estar dando tumbos costeando en búsqueda del milagro de la picada de alguna loba, fui a una zona cadenciosa en cuanto a la pesca de pintos. Fue un acierto. Tras varios lances probando profundidad y movimientos, primera picada. Infructuosa en esta ocasión, pero motivadora. Después de unos lances mas... Zas!!! picada y premio. Primer pinto que besa la piedra.



Fue un ejemplar muy decente que me alegro sobre manera. Densazuelado y foto. Le envié un whatsapp a mi compañero de fatigas para ponerle un poquito los dientes largos y dejar constancia de la primera captura del año. Al cuarto de hora de varias tentativas.. Zass!!! zarpazo y otra pelea muy digna. Este ejemplar era de mas porte que el primero.


Vuelvo a realizar una instantánea y se la envió a mi compi. Subidón máximo, sinceramente no esperaba obtener estos resultados. Este ultimo despego el vinilo de la cabeza, así que tuve que cambiar de señuelo. Nuevo actor en la grapa y a navegar. Tras veinte minutos dándole duro, en una de las recogidas noto varias sacudidas al final del sedal. Prosigo jugueteando con la gomita, y a escasos diez metros de mi, observo la silueta de un poderoso pinto jugueteando con el vinilo. Pulsaciones a dos mil. Sigo tirando de muñeca tratando de mantener el interés del animal, pero según me aproximo a la orilla, cambia de rumbo y se desvanece en las profundidades. Recojo rápido, vuelvo a lanzar por la misma zona, y casi ipso facto... Zass!! picadón y pelea muy aguerrida para tratarse de un ejemplar de esta especie.


Menuda jornada inicial del año. Vuelvo a enviarle la foto a mi compañero de fatigas y prosigo con el carrusel de lanzamientos. Pasados solamente tres minutos, ostiazo brutal al final de la linea. Picadón de los que uno no se olvida. Supurando adrenalina comienzo a pelear con el bicho. De primeras viene cara a mi y desplazándose lateralmente. En el primer instante, dado su movimiento y la picada, mis expectativas son muy altas.. creo que es una loba. Mientras recojo soy consciente de que es un buen ejemplar. Cuando consigo arrancarlo de la profundidad, y llego a poder verle la cara, me doy cuenta de que es otro pinto.. mas bien.. un pintazo. Una vez consigo ponerlo casi a ras de agua, arranca con una endemoniada carrera que saca mas de veinte metros de linea del carrete haciendo cantar esa deliciosa melodía que cualquier pescador ansía escuchar. Poco a poco lo arrimo a la orilla. Una vez lo tengo a mis pies me doy cuenta realmente de la majestuosa envergadura del morlaco. Cuando intento izarlo, un sonido ensordece la estancia.. Crack!.. no me lo puedo creer.. ha partido la caña por la unión de los tramos. Tirando del sedal como buenamente puedo, logro ponerlo en la piedra. Satisfacción plena e incredulidad.


Tras la protocolaria foto, evaluó daños y cambio de arma. Es la primera vez en mi vida que parto una caña por culpa de un ejemplar, y eso que me he agenciado lubinas mas grandes. Novatada, de todo se aprende. Tras este subidón, sigo tentando suerte y haciéndome acreedor de otro pinto mas. Poco a poco el sol se refugia en las montañas y las temperaturas se desploman. Es tiempo de regresar a casa.


A mi llegada, expongo a los cinco protagonistas juntos. Satisfacción plena en una salida que se se presumía simplemente de testeo. El pesaje final de los cinco ejemplares fue de cuatro kilos y medio... si me descuido llego al cupo legal. Increíble.


Cabe destacar la certeza en las palabras del sabio Ricky, mucho se aprende de ese hombre. Este vinilo funciona, vaya si funciona. Me queda estrenarlo con el plato fuerte, las escurridizas Labrax, pero todo se andará.


45 cms de longitud, y kilo y medio de bicho que por ahora copara mi récord personal de esta especie. Contentísimo con la primera jornada del año. Soy consciente de que probablemente sera un espejismo, pero que narices, que me quiten lo bailao. Feliz 2019!!!




Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 13 de mayo de 2018

Arranca la temporada 2018

Comienza la temporada 2018 con soles y sombras


Después de este larguísimo y crudo invierno, al fin, ya esta aquí la época estival. Atrás se quedan las semanas de temporales interminables, noches rozando el bajo cero y las ansias reprimidas por mojar sedal. Tras varias salidas desesperantes y decepcionantes en barca por esta zona durante el último mes, tenia ganas de cambiar de ria y probar fortuna en aguas mas prometedoras. Se supone que se acerca lo bueno aunque en este inicio por una parte no ha sido demasiado alentador. No obstante uno no pierde la fe y espera disfrutar del arte de la pesca y poder vivir alguna jornada memorable.

Este fin de semana tocaba preparar y tunear el "chalet de verano". Este año he batido mi propio récord acondicionando todo el tenderete en unas 5 horas. Demasiadas horas libres por delante esperando a que mi compañero de fatigas hiciera lo propio con el suyo. Finalmente el domingo teníamos todo ya en orden y el chuliño preparado para lanzarse al mar. Con la ilusión por bandera cogemos nuestra embarcación y ponemos rumbo a la costa. El día era plomizo, encapotado, ideal para la practica de la pesca desde mi humilde punto de vista.

Ponemos el navío en faena y comenzamos las primeras pasadas. La actividad o acto de presencia de cefalópodos era nula. El fuerte viento variable reinante hacia muy difícil mantener un rumbo constante. Según transcurría el tiempo, el ansia inicial se tornaba en desanimo. Al rato observamos varias boyas pequeñas acechando a ras del agua. Las alarmas se enciende en nuestras cabezas. En principio especulamos si se tratan de nasas para las nécoras o los temidos trasmallos. Nuestras dudas quedan resueltas cuando poco después una barcaza se aproxima cerca de nuestra posición y comienza a botar al mar las armas del demonio. Eran los puñeteros trasmallos. Prestamos mas atencion y observamos con desaliento que toda la costa esta cosida por este invento maléfico. Con mucho tensón y esfuerzo Ángel consigue arrancar el campano de las profundidades. Seguimos bregando y explorando prácticamente todas las zonas cadenciosas que conocemos. Finalmente tras tres horas de intensa lucha con el viento, y tesón, logramos hacernos con cinco ejemplares de nuestros amigos cefalópodos. No esta mal, pero sinceramente, muy por debajo de nuestras expectativas tratándose de principio de temporada.

Nos retiramos a comer, y tras la sobremesa, decidimos hacer la primera jornada a spinning. Personalmente tenia muchas ganas, ya que quería probar el nuevo equipo ligero que compre para esta modalidad y comprobar la eficacia de mis vinilos low cost en estas aguas. Otro reto que quería lograr era conseguir capturar un pinto. Era una especie que nunca había logrado pescar y Ángel me comento que con vinilo era relativamente fácil conseguir. Nos ponemos en marcha y una vez llegados al spot observamos un mar precioso, muy movido, y con bastante viento, pero no lo suficiente para que llegase a ser molesto. Comenzamos el carrusel de lances. Tras varios minutos decido moverme a una zona mas resguardada. Al cuarto lance noto algo al final del hilo, paro el señuelo en seco, y cuando comienzo a moverlo de nuevo, Zas!! picada. Recojo tranquilamente y a pocos metros percibo el tamaño del animal que lucha en la otra punta del sedal. Se trata de una lubina kilera. Sinceramente no me da mucha pelea para tratarse de una Labrax de esas dimensiones. Ángel se acerca a auxiliarme y ponemos el pez en seco. No esta mal para comenzar la temporada, pero esperaba algo mas de combate tratándose de un ejemplar de ese tamaño. Entre chascarrillos de alegría y alboroto le comento a Ángel de broma que yo quería un pinto, no una lubina. Lanzo de nuevo, esta vez realizo la recogida a tironcitos cortos, mas lentos. Cuando apenas estoy a diez metros de la orilla, Zas!! picada. Buena pelea en esta ocasión, el bicho trata de enrocarse, pero tras un manejo diligente de mi equipo logro izar al culpable. No me lo puedo creer... un pinto. Mi compañero no sale de su asombro y me insta a que selle la primitiva. El reto que me había propuesto para el verano, cumplido en menos de una hora. Guardo los ejemplares y continuo con la actividad.

Tras varias intentonas por la misma zona, decido cambiar y desplazarme a otra playa cercana. Ángel se mantiene en el mismo lugar con la esperanza de engañar a alguna otra loba. Llego a la zona elegida y empiezo con el recital de lances. En cada recogida voy tocando fondo y enrocando en alguna ocasión. La suerte esta de mi lado y logro zafar el artificial siempre. Me doy cuenta de que hay muy poco calado y demasiadas rocas amenazantes, así que decido cambiar el vinilo por un paseante. Comienzo a lanzar y a coger sensaciones para darle viveza a este tipo de señuelo con mi nuevo equipo. En una de estas vengo recogiendo y Zas!! parada en seco y alboroto en la superficie del agua. En un primer momento se me pasa por la cabeza que había tocado piedra, pero al instante me doy cuenta de que ahí no hay rocas y que vengo con un paseante. Acto seguido el carrete empieza a cantar como jamas me había pasado en la vida. Carrerón impresionante. Trato de hacerme dueño de la situación y comienzo a pelear con el bicho. En la primera recuperación de sedal me doy cuenta de la embergadura de la lubina. Es un bichazo. Durante mas de cinco minutos nos enfrascamos en una titanica batalla de tira y afloja, con unas salidas de hilo del carrete que llegan a hacerme temer el quedarme sin hilo. Finalmente mi adversaria se da por vencida y poco a poco la voy arrimando al roquedo. Cuando la tengo apenas a cinco metros y vislumbro su silueta, no salgo de mi asombro. Le pego varios silbidos a mi compañero para que me ayude, esta vez si que necesito su presencia, pero el viento en contra imposibilita que me escuche. Poco a poco trato de ponerla en seco, pero ella se obceca en mantenerse en el agua arremetiendo con sendos coletazos. En uno de estos debido a la fuerza de su embestida me llega a cortar el dedo con el trenzado, pero finalmente con calma y nervios de acero, logro ponerla encima de la roca. Durante varios minutos admiro su belleza y tamaño y la pongo a buen recaudo. Lamentablemente el tiempo se nos echa encima. Llamo a mi compi de fatigas para que nos retiremos y pongamos rumbo a casa. Durante la vuelta me comenta que había tenido una tarde horrible, que no paraba de sacar lechuga en cada lance, y que no era su día. Pues no se si era su día o no, pero en la vuelta, en un mal apoyo se resbala y se cae. Por fortuna no se hizo daño y de milagro no partió la caña. Igual no era su día en cuanto a pesca, pero si en cuanto a otro tipo de suertes. Al llegar pesamos a esta grandiosa rival marina que me dejo un momento increíble. Un kilo novecientos fue el resultado final de una pieza que dudo muchísimo logre superar en estas aguas.

Como comenté al principio de esta entrada ha comenzado la temporada con claros y oscuros. Este año por desgracia no podre disfrutar de tantas horas a pie de playa con mi compañero como quisiera, pero al menos, me queda la ilusión de que tengamos mas horas de calidad que el año pasado en la modalidad de spinning ya que vamos puliendo nuestra técnica y mejorando. En cuanto a Egging tengo la esperanza de que cuando cierren los puñeteros trasmallos tengamos veladas mas divertidas y fructíferas que la vivida hoy. Y en lo que se refiere a Surfcasting tengo unas ganas locas por clavar las cañas en la arena y probar un par de nuevas técnicas y truquillos que he aprendido mamando de internet durante el invierno. Al principio de cada temporada me suelo marcar retos para tener algún aliciente extra. Con la pronta captura del pinto creo que no me quedan objetivos asequibles. Superar las medidas máximas de las especies capturadas personalmente hasta la fecha me parece una utopía, así que este verano creo que me dedicare a disfrutar la pesca como tal y me centrare un poquito mas en mejorar la calidad de mis contenidos en el blog dotando a este mismo de material audiovisual dentro de las posibilidades que mi ordenador patata me permita para la edición.




Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><