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sábado, 16 de noviembre de 2019

Desenpolvando un poco el Blog

Hace muuuuchooo tiempo, en un blogg de pesca muy muy lejano....


Así reza la mítica frase de la guerra de las galaxias y me ha parecido idónea para retomar un poco este desamparado blog, al cual, tengo un poco abandonado. El motivo es el denominante común en este tipo de medio de difusión: la falta de motivación. Ha llegado un momento en el que, hacer una entrada solamente por que cierto día hice cierta captura, ya no me motiva. Es mas, mirándolo con perspectiva me parece hasta un poco soberbio. Es como tener un escaparate para lucirte. Sinceramente a mi no me incentiva para nada. De hecho he dejado de visionar varios blogs y canales de yutuf por que el contenido básicamente siempre es el mismo.. capturas y mas capturas, o este material o este otro. Lo que me atraía a exponer historias aquí, eran las aventuras personales en si. Muy escasas han sido las jornadas dignas de mención desde la ultima entrada en enero. Alguna ha habido, pero hasta me he vuelto un poco perezoso para sacar el móvil e inmortalizar el momento.


Pero en esto del Blogeo hay altos y bajos como todo en esta vida. Después de mas de medio año sin pisar estas lindes, me ha apetecido volver un poquito a la carga. Sera que con la llegada del frió, y la reclusión involuntaria por motivos meteorológicos, se me enciende la bombillita en la cabeza para volver a narrar. Alguna vez, de esas que le echas un ojo al Blog, he sido tentado de hacer alguna chamba, pero la desidia se apoderaba de mi rápidamente y lo dejaba de lado. Hoy repasando las fotos de mi móvil, me dije: "coñe, tengo bastante material que podía subir al todo poderoso internet". La verdad es que me sobran dedos de una mano para contabilizar las entradas que podría haber creado en estos meses. Paso a resumir brevemente lo que ha sido esta etapa.



De enero a mayo ha sido una época notable en lo que a lubinas se refiere. La gran mayoría no daban la talla. En el plano personal me ha servido para comprobar el disfrute del captura y suelta en su máxima expresión. Mas de un centenar de lobas he devuelto al mar y tan solo una escasa docena han acabado en el horno. No voy a engañar a nadie, alguna vez he tenido la tentación de llevarme algún ejemplar capturado que no daba la talla por un par de centímetros tras varias jornadas infructuosas , pero el sentido común se ha impuesto. Mucha gracia me ha hecho observar los comentarios del publico sin invitación presente en ocasiones al contemplar como devolvía ejemplares al mar.. "como echas eso al mar si da para comer de sobra" o "como tiras eso, si son las mas ricas" o "tu tiras eso y luego vienen los de los trasmallos y las llevan la mitad de grandes" o "si no lo llevas tu, lo llevara otro". pero bueno, yo sigo con mi idea y nadie me va a mover. Cada uno que haga con su caña lo que le salga de los mismisimos. Yo no me meto con nadie, que nadie se meta conmigo. A favor tengo que no me gusta el pescado y no tengo esa tentación degustativa, ese ansia. Muchos de los personajes que pululan a mi alrededor se quedan perplejos cuando descubren que pesco, pero no me gusta el pescado. No les cuadra. Eso si, si en vez de peces hubiese churrasco, criollos, o cerditos en el mar.. otro gallo cantaría, jejeje, es coña.



En mayo y junio me he dedicado más a los cefalópodos con buenos resultados pero nada del otro mundo. Ciertamente he tenido veladas muy agradables de cachondeo y alguna captura para aderezar el evento. Pero bueno, la competitividad y la envidia sigue rigiendo esta aguas, sobre todo con la gente mayor que no conocen respeto ni ley, y algún encontronazo liviano se ha dado por esos motivos. Un par de ladridos a tiempo y con poner a cada cual en su sitio, todo resuelto.


La vacaciones de verano solo las puedo tildar de desastre absoluto. Ha sido con creces la peor época estival desde que me dedico a esto de la pesca en plan constante. Las lubinas completamente desaparecidas. Tres, repito, solamente tres lubinas he tocado en dos meses, y no ha sido por no insistir. He probado en todas las franjas horarias, con todo tipo de señuelos, en varios escenarios, y NADA. Ha sido depresivo, deprimente, desmoralizante. Hasta mi compañero de fatigas, Ángel, apasionado incondicional al mundillo de la captura de las Labrax, tiro la toalla. En lo que se refiere al surfcasting otro tanto de lo mismo, deplorable. Solamente un par de noches salvamos los muebles, el resto fueron bolo tras bolo. Lo único que podía salvar las vacaciones eran los queridos chocos, pesca que nos ha reportado otros años buenas jornadas y momentos divertidos, pero para rematar al muerto, la cofradía, la Xunta o su puta madre, se han inventado una veda que jamas ha existido en estas aguas, y nos han jodido la poca diversión que podríamos haber tenido. Del tema de la veda no voy a escribir mucho por que me pongo de muy mala ostia. Ver no una, ni dos, si no tres lineas de trasmallos paralelas a la costa a escasos 20 metros una de la otra, cosiendo todo el litoral, lo dice todo. Pues bien, el poco dinero del que dispongo para ocio, y el cual fue invertido en una embarcación, cañas, cachivaches, y demás artilugios, se ha pasado mes y medio en secano por que el subnormal trajeado de turno, que seguramente no haya pisado el mar en su puta vida, lo ha decido. Luego cuando abran la veda vendrán los "profesionales" y en un par de semanas arrasaran con todo. Así esta montado este circo. Gracias al tiempo libre proporcionado gentilmente por estas santas instituciones que se afanan en buscar lo mejor para "todos", he tenido que copar esas horas muertas de verano en un deporte tan exigente y de precisión absoluta como es la petanca. Estoy pensando en escribir un libro "de pescador deportivo a pentanquista de elite" .. en el apartado de agradecimientos haré mención especial a los cuatro subnormales de la Xunta que manejan el cotarro.






A la vuelta de las vacaciones he tenido varias jornadas muy muy muy buenas dedicadas a la captura de calamares. De hecho batí mi propio récord personal por dos veces, obteniendo 26 ejemplares una noche, y 29 otra. Como expuse anteriormente, tal es la motivación actual, que ni fotos saque de esas veladas tan fructíferas. También he de decir que el tamaño de los ejemplares era casi irrisorio.. chipirones en pleno octubre.. vamos, para mear y no echar gota. Luego dicen que lo del cambio climático es un invento de los pobres, ja, ja y más ja. Según se ha acercado el frió he sacado algún tubo muy decente. Con las lubinas seguimos con el exitazo arrastrado desde verano, solamente a dos les he visto la cara, y para mas inri, tallas irrisorias que apenas dieron juego y lógicamente fueron devueltas ipso facto. Eso si, cogí una mini aguja que olía como el vestuario de doscientos obreros sudorosos después de una extensa jornada laboral.



En cuanto a embarcarme, lo puedo resumir en una palabra: pereza. Tengo el chinchorro ahí aparcado. Estaba esperando a que abriesen la veda del choco a primeros de noviembre para darme una vuelta, pero entre que no ha parado de llover, temporales, se han desplomado las temperaturas, de que tengo que andar con el motor a cuestas como un mono y las ganas son escasas.. pues eso, ahí tengo el navío cogiendo verdín en el mar. Ademas me he comprado una bicicleta eléctrica para ir a pescar y es una maravilla. Ya no tengo que preocuparme de volverme loco cuando llegue por la noche para aparcar el coche, algo que se había convertido en un martirio por la escasez de plazas en mi zona debido a la "brillante" humanización del alcalducho de turno. La verdad es que la bici mola. Bajas, pescas y para casa, sin líos, sin problemas, sin esfuerzo, sin contaminar.


En el plano personal he dado un paso muy relevante en mi vida.. dejar el puto tabaco. Después de casi treinta años quemando electrodos, llevo un mes sin coger un pitillo gracias al vapeo. Ha sido la única forma humana en la que he podido abandonar ese habito tan insalubre, y eso que lo he intentado en otras ocasiones sin resultado. Lo cuento en este blog de pesca por que lo considero parte de un todo, ya que desde que vapeo, he recuperado muchísima capacidad pulmonar, apenas me canso, respiro mejor, la tos martilleante ha desaparecido y todo ello repercute en disfrutar mucho más, y con calidad, de esta gran afición como es la pesca. Lo expongo aquí por si algún fumador lo lee. El tabaco es veneno. El vapeo no es el santo grial, pero si es la mejor opción sin duda para abandonar esa peste. Es cierto que como es algo relativamente nuevo no se conocen los efectos a medio-largo plazo, pero del tabaco si se conocen sobradamente, mata. No voy a soltar la chapa aquí de los beneficios y comparaciones del vapeo y el tabaco, pero recomiendo encarecidamente a cualquier fumador que quiera abandonar esa lacra, que se informe debidamente sobre el vapeo como la alternativa real que es al humo, como ha hecho un servidor. Ojo! buscar información objetiva, por que internet esta también plagado de datos interesados con la mano negra de las tabacaleras y farmacéuticas detrás. Como dato diré que hasta la fecha no hay constancia de muerte alguna por culpa del vapor... del tabaco las cifras son de siete dígitos, ahí es nada.  Lo resumiré brevemente: se ahorra muchísimo dinero y se gana en salud. Ahora cada cual que haga con su vida y su bolsillo lo que quiera. Lo que un servidor si tiene presente, es que ya no hecha los higadillos por subir una cuesta, o pegarse una caminata de mas de un cuarto de hora, como hacia hasta hace poco.


Retomando la temática de este espacio, he de decir que no me he agenciado nada nuevo en cuanto a material. Se puede decir que he superado un poco la fase de síndrome de diogenes que nos entra a todos los pescadores. Ahora trato de ser pragmático e ir solamente reponiendo los materiales que por experiencia se que funcionan. A mi los vendedores de humo ya no me camelan mas.. que si este nuevo color es la polla, o este señuelo atrae las lubinas desde el ártico, que si este vinilo danza como la cinturita de una bailarina arabe, etc. Es más, creo que no he hecho ni un solo pedido de material de pesca en este año, y solamente compre un par de poteras en la tienda local para reponer las perdi. Eso si, sigo observando mi inventario y estoy bien servido. Los starlite led que fabrico, mis Gusy Glow, han tenido gran aceptación en el entorno pesquero, realizando envíos a varias zonas de España, de hecho en el muelle que suelo frecuentar, todo el mundo usa mis luminosos, algo que me enorgullece y me llena el pecho. Sinceramente, y no es por hacerme publicidad, que si quiero la hago, que para algo es mi espacio, pescar con los míos, o pescar con los químicos, es como comparar un ferrari con una bicicleta sin pedales. Pero como se suele decir, cada uno tira sus cuartos donde quiere.



Bueno, no se cuando haré la próxima entrada, por que parece que el invierno este año se ha adelantado bastante y ya en noviembre hace un frió de carallo, pero quería escribir todo este tocho para poner el blog un poco al día. Tratare de seguir con esto adelante, ya que para mi es puro entretenimiento y me gusta, pero sin plazos, presiones ni pretensiones. Seguiré intentado ir a pescar cuando las condiciones lo permitan, y si hay algo que crea que merezca la pena, lo plasmare en este lugar.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

lunes, 26 de noviembre de 2018

Calamares con frío calido

Una buena jornada de egging con bastante frío


Llevamos un noviembre encumbrado en cuanto a la meteorología se refiere. Vamos enlazando temporal tras temporal, aguacero tras aguacero, ventolera tras ventolera y así no hay manera de satisfacer nuestra ansia pescantil. Hoy en las tablas del windguru aprecie una leve tregua en la climatología, así que sin vacilar, puse rumbo a la costa.


Baje un par de horas antes del solpor para aprovechar el tiempo e intentar probar fortuna en busca de las anheladas lubinas. Fracaso absoluto. Dos leves picaditas fue todo lo que pude disfrutar. El mar realmente estaba precioso, revoltoso, agitado, turbio, ideal para este tipo de pesca según la humilde opinión de un servidor, pero nada.. nada de nada. Al menos mate un poco el gusanillo de ver revolotear la graciosa gomita bajo el agua. Conforme Lorenzo acariciaba el horizonte, me persone en el muelle para tentar a los cefalópodos.


La primera media hora fue estéril. Lance tras lance mis ilusiones iniciales se comenzaban a mermar. Cuando la luz artificial corono la estancia, Zas! primera picada, y de las buenas. Un calamar voraz decidió hincarle el diente al suculento manjar de plástico y tela. Para mi gozo, susodicho sucumbió al engaño en casa de cristo, lo que hizo la recogida emocionante, prolongada y divertida. Finalmente un ejemplar rozando el medio kilo se vino conmigo. Pocas tentativas mas tarde, otro cefalópodo de porte respetable, se dejo querer por la gambita artificial. En el lugar se personaron un par de pescadores mas. El frió era patente, ya que estamos casi a principios de diciembre, pero el invento que llevaba puesto hacia que casi sintiese que estaba pescando en el salón de mi casa. El artilugio no es otro que unas plantillas calefactables. Un servidor es poco resistente a las bajas temperaturas, y como se me enfríen los pies, se jodió el asunto. Un semana de fiebre, garganta y antibióticos garantizada. Pero con este cachivache tengo las pezuñas calentitas. Cuando noto frió, le enchufo la batería, y a gozar. Los mejores 3 euros gastados de mi vida, sin duda. Eso si, con tanto cable parezco un robocop marino, pero como reza el dicho.. ande yo caliente...


Durante la siguiente hora me hice titular de cinco ejemplares mas, uno de los cuales volvió a su medio ya que su tamaño era irrisorio. Para mi asombro, fui el único de los presentes que fue capaz de obtener capturas. Cosas de la pesca, un día te toca a ti, otro día a otro. Realmente me lo pase muy bien, después de dos semanas en dique seco, mate el gusanillo bien matado. A ver si sigo encontrando algún huequecillo como hoy y puedo ir realizando escapaditas.

Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><


viernes, 14 de septiembre de 2018

Rememorando viejos tiempos

Después de dos semanas infructuosas, tuve la oportunidad de vivir una buena jornada en busca de los queridos calamares.

Las vacaciones han concluido. Es hora de cambiar el chip y centrarse en la pesca urbana. Durante estas dos ultimas semanas he salido todos los días a dar un paseo, caña en ristre, para tentar las diversas especies que pueblan estos mares. Aparcando los paseantes que tan divertidos momentos me han dado, me he enfundado los vinilos. En estas aguas los primeros son muy complicados de utilizar debido a la altura desde la que se pesca, y los segundos, son de uso obligatorio. Aun así, tengo pendiente poner alguna labrax en seco con esos juguetitos zizagueantes.


El primer día, después de un par de horas de testeo de mis spots habituales, obtuve premio. Tras uno de los lances, una sombra muy decidida perseguía la gomita. El problema fue que me quede sin agua, y ella sin merienda. Después de un par de intentos más, la loba acertó de lleno, y logre ponerla en seco. Nada fuera de lo normal, una lubina medio kilera, pero que me alegro sobremanera al tratarse de la primera post vacacional. Sinceramente no contaba con ella, el agua estaba transparentísima, la marea era mala, y no hacia ni pizca de viento. Pero bueno, fue uno de esos escasos momentos en los que no cuentas con nada, pero la pesca nos agracia con alguna sorpresa.


El resto de los días se resumen en: bolo tras bolo, capote tras capote. El mar por estos lares, tras dos meses, sigue en las mismas. Idéntica sensación. Muerto, agónico. Apenas se vislumbra vida pululando por sus fondos. Decidí diversificar mi tiempo dedicándole un rato al amanecer a la búsqueda de labrax y otro rato al anochecer en búsqueda de cefalópodos. Lo único destacable, amen de la ya comentada lubina, fue la picada de un pinto de buen porte, que tras varios minutos de jugueteo con el vinilo, decidió hincarle el diente. Para mi desconsuelo, se cobijo detrás de una roca, y acabo partiendo el bajo. Lo que más me dolió fue haberlo dejado con el piercing clavado en sus morros. Que le vamos a hacer, cosas de la pesca.


En cuanto a los cefalópodos, varias noches fueron las que baje al muelle. En ninguna tuve ocasión de experimentar el ansiado tirón al final de la linea. Observe a algún compañero sacar algún ejemplar, pero muy esporádicos en el tiempo. Vamos, que seguíamos como estábamos. Pero para mi gozo, hoy fue distinto.

Cuando llego la hora establecida, recogí mis bártulos y me dirigí al muelle. Allí se personaba uno de los veteranos, charlamos un ratito, y nos pusimos en faena. Al  rato saca el campano. Poco después, tras un par de tira y afloja, logro capturar el primer calamar de este otoño. Me alegre bastante. Entre mientras comentábamos como antaño en ese momento del día, el solpor, realizábamos bastantes capturas, algo imposible en los momentos actuales. Cuando Lorenzo se echo a dormir definitivamente, cambie de posta. En el muelle se fue personando algún pescador más. El mar estaba tranquilo, apenas una brisa acariciaba nuestras caras y la corriente era la única que le ponía algo de salero al asunto.

De repente, las condiciones cambiaron. El agua se comenzó a agitar y el viento quiso dejarse notar. Después de mas de media hora en el mismo sitio, sin noticia alguna de nuestros amigos gelatinosos, comencé a notar su presencia. Algún toque y enganche infructuoso, dio paso a picadas continuas. Los chascarrillos habituales en el muelle se silenciaron. Todos estábamos concentrados en nuestras cañas. Fue una pasada. En cada lance tenias esa hermosa sensación de que podía haber algo merodeando tu señuelo con ansias de atacar. Estaban allí, habían llegado. Uno tras otro fui poniendo rápidamente en seco a los amigos invertebrados, sin perder comba, concentrado al máximo, y disfrutando cada picada, como si fuese la última. Pero la vorágine no acababa. No daba crédito. Seguían saliendo a secano. Llegue a contar cinco lances consecutivos con premio. Tras media hora de locura pesquera, la actividad ceso en seco. Sinceramente me lo pase como un enano. De regreso a casa me vinieron a la mente aquellos momentos que hace años los llamábamos "los quince minutos de gloria" muy habituales por aquellas fechas, inexistentes hoy en día. Ese ratito de alegría, adrenalina y excitación pescantil, me trasladaron al pasado. El recuento al llegar a casa fue de 19 ejemplares que colmaron mi expectativas con creces, y me regalaron una jornada muy entretenida como no la había tenido desde hace mucho tiempo en esta modalidad de pesca.


Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

lunes, 18 de junio de 2018

La tristeza del mar

Hoy tras varias semanas de descanso del egging decidí bajar al muelle 


Hacia tiempo que no dedicaba una jornada a los cefalópodos. Últimamente pasaba mis horas de pesca pululando por todo el litoral en busca de alguna lubina o algún pinto a spinning que me alegrase el día. Hoy las condiciones de marea era más que aceptables para la captura de algún calamar o choco, y para que negarlo, me apetecía estar un rato anclado en el muelle en busca de estos depredadores. También quería aprovechar y saludar a los compañeros de pesca del lugar, ávidos cazadores de estas especies, y fundirme en sus anécdotas y chascarrillos.

A la hora adecuada, puse rumbo al muelle. Cuando llegue observe que las condiciones eran muy favorables.. pero para la lubina. Un viento intenso del noroeste hacia mover con gracia el turbio mar. No me pude resistir y lo primero que saque a pasear fue una gomita en espera de algo de acción. Tras varios lances hizo acto de presencia otro compañero lubinero. Intercambiamos información y opiniones, tras lo cual, decidí dejar descansar los vinilos y ponerme en faena a lo que realmente había venido a hacer. Me comento que llevaba casi dos horas peinando la zona y solamente tuvo dos ataques de alguna lubineta que no estaba muy por la labor. Pues nada, cambie de armamento y me dirijí al muelle.




A mi llegada, los saludos protocolarios y vaciles pertinentes. Alguno se intereso por mi ausencia últimamente y le comente que estaba mas centrado en el spinnig. Me dijo que era lo mejor que podía hacer, por que los cefalópodos estaban completamente desaparecidos. Pues nada, monto la caña y me pongo al lió. El mar estaba precioso, revuelto, movido. El aire rozaba el limite de lo permisible para este tipo de pesca, y en ocasiones, alguna racha endemoniada hacia tedioso el lance. Me puse en faena dispuesto a disfrutar de un par de horas de esta modalidad. Según avanzaba el tiempo, y el sol se iba a dormir, la presencia de nuestros amigos depredadores gelatinosos era nula. Yo tuve fortuna. En una de las recogidas, un chipirón crecidito, decidió abrazarse a mi señuelo. Fue una nube de verano. No hubo nada mas.

Según iba avanzando la noche el pesimismo, ya de por si instaurado en estos bravos pescadores, se hacia demoledor. Todo el mundo se afanaba en intentar que algo vivo hiciera caso a su engaño, pero sin resultados. El desanimo y la desolación caían como una losa encima de nuestras cabezas. Por unos instantes me vino a la mente los tiempos en los que bajaba con toda la ilusión del mundo, impregnado por el ansia de capturar algún ejemplar y motivado a tope. En el muelle, de aquella, se respiraba ese ambiente en todos los allí presentes. Esas jornadas en las que siempre tenias algo de acción, y esa ilusión, te mantenía entretenido y atento durante horas. Esos momentos que les llamábamos "los diez minutos de gloria" en los que todos pescábamos algo y teníamos un rato intenso de diversión. Recordé como había que "madrugar" para coger sitio para poder posicionarte en un buen lugar para pescar. Hoy en día casi no queda nadie, esta prácticamente vació. Quedamos cuatro pelagatos que se acercan por su amor incondicional e irracional a este hobby. Que tristeza.

Poco a poco, los escasos pescadores, van desfilando. Decaídos, resignados una noche mas. Gente que en otrora alargaban sus jornadas a cuatro, seis, ocho horas...en apenas un rato se daban cuenta de la cruel y cruda realidad, y decidían poner fin a este duro sufrimiento. La verdad es que por desgracia era lo mas coherente.. retirase. La sensación era la de estar pescando en un pozo negro, en una piscina, en una cloaca. No había vida en el agua. Sinceramente me impacto observar la pronta retirada de estos expertos en la materia. Personas con las que he compartido horas y horas de pesca, momentos divertidos, ilusionantes, grandes capturas, se marchaban silenciosamente con el pesimismo inyectado en sus miradas. Uno de los veteranos me comento "ya el año pasado fue malisimo, lo de este no va a tener nombre".



Yo me quede un ratito mas. La noche estaba agradable, cálida. Mientras quemaba un electrodo, di un paseo por la zona observando el mar. Solamente el algarabío de los indestructibles mujeles daban algo de viveza a estas aguas agonizantes. Tenia la esperanza de que con la llegada del sol, el buen tiempo y la subida de temperaturas, esto mejorase. Para nada. Ni lubinas, ni chocos, ni calamares, ni rinchas... desolación, solamente desolación. El mar esta triste, muy triste.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

jueves, 1 de diciembre de 2016

Calamares desaparecidos

Muy mal año para los calamares, esperemos que vuelvan los viejos tiempos


Esta entrada la hago como finalización del eggin de este año y con una pequeña reflexión. El resumen es claro, como reza el título, los calamares este año han brillado por su ausencia. Si a todo esto sumamos que los chocos tampoco han estado muy presentes, hace sumar una experiencia de egging muy decepcionante y frustrante.

Sinceramente no se si se debe al cambio climático, teniendo noches en septiembre, octubre y noviembre tan cálidas, o más, que las de verano. O que el mar esté parado, teniendo este año un par de temporales contados, cuando esta tierra siempre fue conocida por los intensos inviernos. Escasas lluvias para una zona que siempre presumió de verde intenso gracias al regalo del cielo. A estas alturas ya rozamos la sequía. Inaudito.

También se puede deber a la contaminación de las aguas. En mi zona, en particular, da puta pena. Hay una depuradora a medio kilómetro del muelle que echa mierda constantemente día sí, y día también, al mar. En teoría el tubo de desagüe tenía que finalizar en mitad de la ría, pero este esta roto y suelta toda la mierda a escasos 5 metros de la costa. Lleva así más de un año. Nadie dice nada. Nadie hace nada. Hay una playa pegada a la que van niños y familias. Sea o no dañino para la salud, es asqueroso. Es deprimente. Según se mueva el mar hacia un lado u otro, puedes ver el fondo cristalino, o marrón depuradora. De hecho la Unión Europea ha declarado el agua de la playa como la más insalubre de toda Europa.. y alguien hace algo? nadie. Pasa el tiempo y seguimos nadando en la mierda.

Otro factor es los sobreexplotadores del mar que se hacen llamar así mismos "profesionales". Lanzando trasmallos a 20 metros de la costa cuando la ley dice que son 150 metros mínimos. Esos miserables que viven del mar, por desgracia, son los que peor lo tratan, al menos por donde yo vivo. Las autoridades? si, de chiste. Vienen un día o dos al año, hacen una pasada, levantan un par de trasmallos, y ya cumplieron. Ahora, que no te pillen pescando en el muelle sin licencia, que como poco, te perdonan la vida. Todo esto lo comento observado en primera persona. 

Cada una de estas tres causa es muy grave de por si, pero si aun encima, se juntan las tres, el desastre es inminente. Es cierto que hay años buenos y malos en la pesca, pero lo de este año no tiene nombre, y mucho me temo, que esto irá a peor dadas las condiciones. Yo solo soy un humilde pescador, que usa este medio para reflejar sus inquietudes y experiencias, seguramente nadie lea estas palabras, pero al menos, me quedo tranquilo en dejar plasmada la inutilidad del ser humano en cuanto a gestión de recursos naturales según mi punto de vista.

En cuanto al egging doy clausurado este triste 2016. Capturas pocas, muy pocas, horas muchas, ilusión mucha, decepción también. Dejó como recuerdo el último ejemplar de 750 gramos capturado tras varias horas de vareo, que debía de estar perdido, y se confundió de aguas. Cuando finaliza un año siempre tengo esperanzas del que siguiente sea mejor, pero ahora mismo, mentiría si dijese que tengo buenas expectativas para el 2017. Dejemos la cosa rodar a ver que sucede.


Un Saludo y Buena Pesca!

miércoles, 18 de mayo de 2016

A falta de calamares.. chocos son buenos

Otro día aciago en busca de calamares, salvado por nuestros amigos los chocos en el último momento

Otra jornada patética en busca de calamares. Y ya van demasiadas este año. Pero ya sabemos como somos los pescadores, insistentes hasta la saciedad. Una vez más otro maratón de lanza recoge sin notar nada que tire al otro lado del sedal. Bueno, algo de suerte tuve, ya que logré engañar a dos chipirones y se vinieron conmigo más fruto de la desesperación que otra cosa. Yo no soy amigo de llevarme tallas pequeñas, y aunque en el muelle dicen que son chipirones, y que son muy ricos, para mi son calamares, y calamares muy pequeños que pueden crecer mucho.

Bueno, al dar por finalizada la jornada no me quede satisfecho, como un montón de noches últimamente. Así que decido pegar un par de lances más en otra zona que no es dada a la pesca. Lo único malo de este spot es que está muy condicionado por la marea, ya que solo tiene agua en las dos o tres horas de pleamar. Como se dan las condiciones citadas, pongo rumbo al enclave.

Llegó, desenfundo el armamento, lanzo y enciendo un pitillo. Ritual básico. Con más fe que esperanza comienzo la danza de tirones. Al poco, Zas! picada. No es gran cosa, pero vista la actividad de los últimos meses, me llega a emocionar. Lo saco a tierra y es un choco. Vaya, sinceramente no me lo esperaba. Vuelvo a lanzar con máxima expectativa por bandera, y Zas! otra picada y otro choco que se viene a secano. Buff! si al final me lo voy a pasar bien y todo! vuelvo a lanzar y vuelvo a pescar. No me lo creo. Cada lance tiene premio. No salgo de mi asombro. Si no subo un choco, al menos tengo picada. 

La noche va fluyendo y voy sacando piezas a tierra. Por desgracia la pleamar ya hace tiempo que despuntó y el mar empieza a retroceder con alevosía. Se nota en la actividad, apenas hay alguna picada esporádica. Decido fumarme un cigarro y dar por concluida la jornada por hoy. Me afano en tratar de largar lo más lejos posible los últimos lances por falta de agua. En estas noto un zambombazo tremendo al final de la linea. Voy recogiendo con cautela pero sin pausa y observo a mitad de camino el pedazo de premio que espera al final del sedal. Pedazo de zapaton. Lo arrimo a la escollera y rezando por que no se suelte o no rompa la linea, lo alzo de la manera mas firme y rápida posible.

Colofón final con un chocazo de 750 grms de otra noche que pintaba gris y acabo siendo multicolor.


Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 18 de abril de 2015

Un Día Estupendo

Hoy fue un día maravilloso de reunión familiar. Aprovechando que celebrábamos el cumpleaños de la Gran Mama, y estábamos en territorio Arousano, decidí no dejar pasar la oportunidad y hacer unos lances en buena compañía.

El día era espectacular, comienzo de semana santa y un solazo imponente. Temperatura más que agradable. Marcamos hora y lugar para comer toda la familia junta y celebrar el cumpleaños de nuestra querida madre, La Gran Mama. Llegamos, aparcamos y de camino a la zona elegida tuve mi primer percance, perdí uno de mis dos pinchos para clavar la caña en la arena. Ni tiempo me dio a estrenarlo en condiciones, que le vamos a hacer.

La comida en si fue muy amena y agradable, con un ambiente muy distendido y jovial. Después la celebración, con el soplo de velas y entrega de regalos correspondiente. Finalizada la sobremesa decidimos acercarnos a la playa, unos para gozar del sol y el ronroneo del sonido del mar, y otros, para mojar sedal en nuestras amadas aguas arousanas.

El Patrón venía advertido y se trajo una caña. Yo como tenia dos, y no iba a ponerme en plan serio, decidí ofrecerle el manejo de una de ellas a mi Broder. El encantado aceptó la propuesta. Como cebo, me traje un batiburrillo de manjares para probar suerte: una caja de coreana, un calamar, un choco y un par de langostinos. Nos asentamos en la zona elegida y procedimos a armar los artilugios. Asesore al Patrón y le ayude a acomodar el bajo de su caña. En cuanto a la pesca de calamares es un crack indiscutible, pero en estos menesteres, aún está muy pez. Mi Broder mas o menos se manejó solo... el que tuvo, retuvo. Aquí dejo un par de instantáneas de nuestra posta:


Comenzamos con los lances. El resto de la familia nos jaleaba mientras disfrutaban a cuerpo descubierto, tumbados en sus toallas, de las primeras caricias del año de nuestro querido amigo Lorenzo. Las condiciones de pesca no era muy buenas. La marea comenzaba a desinflarse y la cantidad de lechuguines flotantes que se afanaban en enredarse en nuestras líneas era considerable. El espectáculo inicial lo proporcionó el Patrón, con la pelea con su caña y sus increíbles lances de 10 metros. Bromas aparte, la caña que tenía era muy corta y para más inri le faltaba el tramo de la punta. Aun así no se desanimó y siguió intentando con esmero.

Pasado un rato decidí comprobar el estado de mi cebo. Recogí y los familiares presentes observando el bamboleo del sedal, se crearon altas expectativas. Yo daba por hecho que dicho movimiento oscilante se debía simplemente a la construcción plana de los plomos. Mi sorpresa fue inmensa cuando a pocos metros de la orilla empiezo a notar tirones. No salía de mi asombro. Seguí recogiendo y al llegar a la arena me quede perplejo al contemplar una hermosa lubina abrazando mi anzuelo. Fue increíble. Menudo momentazo y anécdota nos regaló este maravilloso ejemplar. Aquí dejo testimonio del mismo:


Luego con la bajada del mar, probé suerte con los otros tipos de cebo. El resultado fue nulo. Mi Broder tuvo una bonita pelea con un enganche, y fue auxiliado diligentemente por el Gran Capitán. El Patrón continuó su maratón particular en la disciplina de lanzamiento de plomo en estilo libre. Finalmente, decidimos finalizar la sesión y recoger todo. Aproveche el instante para enviarle la foto de la lubina a mi gran compañero de surfcasting, Ángel, para ponerle un poco los dientes largos. El respondió amistosamente y con gran anhelo de perspectivas para dentro de un par de meses.

Como me había sobrado bastante cebo, decidí devolver al mar lo que salió del mar, así que me acerque a la orilla y deposite todo en el agua. Entre el batiburrillo de carnada que llevaba, me había sobrado un choco entero. Cuando mi padre, El Gran Capitán, se acercó a lavar los pies y vio el cefalópodo flotando en el fondo, no dudo en vacilar al Patrón. Lo llamo a gritos y le dijo que bajase con algo punzante que veía un choco nadando en el agua. El Patrón raudo y veloz, cogió uno de mis pinchos y respondió apresuradamente a la llamada. No fallo la estocada e hizo presa a tan escurridizo ejemplar. El cachondeo, vacile y risas fueron grandiosos hasta que se dio cuenta del entramado. No obstante, previamente, posó así de feliz para la foto pertinente:

Luego fuimos de recogida a tomar algo a un bar del pueblo. Ya que estábamos allí, entre el Patrón, mi Brodel y yo, decidimos prolongar la jornada de pesca e intentar probar suerte por la noche con nuestros amigos cefalópodos, eso si, previo consentimiento de nuestras respectivas. Aproveche el evento y me lleve a mi piratilla con nosotros. Caída la noche, nos personamos en el muelle. Nada más bajar del coche las perspectivas eran nefastas. Soplaba un viento del norte huracanado que hacía imposible la práctica de la pesca. El Patrón nos instó a cambiar de muelle para comprobar si dada la distinta orientación de este último el viento era menos dañino. Soplaba un pelín menos pero seguía siendo demasiado.

En el muelle se hallaba solamente un viejecito peleándose a capa y espada contra las feroces ráfagas endemoniadas del Dios Eolo. Encomiable su actitud, pero un tanto suicida. Como es de recibo, el Patrón se aproximo a pie de pesquero a comprobar las condiciones y a contrastar sensaciones con el paisano. Entre mientras, Zas!!! el viejecito noto una picada, pero una picada brutal. Nos rogó que le acercásemos un ganapan o algo similar. El Patrón cogió su artilugio y se apresuró a auxiliarlo. Pedazo de pepino que había clavado el señoriño. El Patrón no dudo en hacerse una foto con semejante ejemplar:



Ya habíamos decidido no pescar, pero visto lo visto, sabía de sobra que el tren había comenzado su camino y era imposible pararlo. Dicho y hecho. El Patrón una vez finalizó de ayudar al viejecito, se dirigió presto a coger su caña. El gusanillo de la pesca le había asestado un golpe fatal. Pues nada, mi Brodel y yo visto lo visto, no tuvimos mas remedio que desenfundar las armas y acompañarlo. Mi piratilla en un principio se quedo en el coche, pero finalmente, se animo y decidió acompañarnos:


Coger, no cogimos nada. Ni picada. El viento seguía siendo indomable. Aun así, lo pasamos en grande. El cachondeo era constante, los vaciles al "novato" de mi Broder eran tremendos a la par que su respuesta. Mi piratilla nos regaló grandes momentos como este:


Más tarde, cambiamos de caladero. Allí se estaba de lujo ya que se encontraba completamente al abrigo del vendaval que nos asolaba. Las risas y el cachondeo continuaron. Visto que no teníamos picadas, nos afanamos en realizar una divertida competición de lances. Llegó a tal punto la relajación que hasta cometí un error de novato no cerrando la presilla del gancho y perdiendo una potera por el camino. La única pena es que mi Brodel no capturo nada, misión que nos habíamos encomendado el Patrón y yo, pero bueno, espero repetir noches como esta y desvirgarlo de una vez por todas... aun sigue creyendo que lo de las luras es un mito o una leyenda urbana. Grandioso día con la mejor compañía posible.

Un Saludo y Buena Pesca!

martes, 10 de marzo de 2015

Conociendo a tus enemigos: Los Trasmallos

Hoy se presentaba una noche agradable, sin viento y con temperaturas decentes. Decidí bajar al muelle y, aparte de la pesca, me lleve una experiencia nueva.

Todo hacia presagiar una buena jornada. No quise dejar escapar la oportunidad y puse rumbo al muelle. Me establecí y comencé la pesca. No había mucha gente, éramos solamente cuatro, ciertamente raro, ya que las condiciones eran más que aceptables.

Comencé con el batiburrillo de lanzamientos. En menos de una hora tuve mucha suerte sacando cuatro buenos ejemplares del mar. Más tarde, observando que el ritmo de capturas había decaído bastante, opte por hacer lances lo más lejanamente posible para tratar de tentar a los cefalópodos mas tímidos. En uno de ellos noto un enganche fuerte.  La verdad es que me quede bastante sorprendido, ya que venia a media agua y me extraño bastante. 

Total, fuerzo el tema y rompo todo, luz incluida. Me resigno y me dispongo a montar otra vez todo el tinglao. A nadie le gusta perder sus aparejos, pero ciertamente en esta ocasión, tampoco me preocupo demasiado. Perdí una potera de 9€ Yo-zuri crystal, la cual había gozado de multitud de oportunidades y jamás me había dado captura alguna. Realmente me fastidió más por el luminoso que por otra cosa, ya que sea por un motivo u otro, no doy agotado la pila de ninguno.

Pues nada, arreglo el desaguisado y continuo con la pesca. Entre mientras, uno de los veteranos allí presentes comienza a resoplar y a despotricar a los cuatro vientos. Yo lo observo y sigo a lo mío. Poco después posa su caña en el muelle y se dirige al coche. Vuelve con una caña larga, sedal muy grueso y nada más que un plomo grande al final de la línea. Como mi luz quedó en el fondo enganchada, se veía perfectamente desde tierra, así que el hombre comenzó a lanzar contra ella. Tras varias tentativas, logró su objetivo, consiguió amarrar con el plomo lo que allí se hallaba en el fondo.. Me pidió ayuda para arrastrar el nylon de su caña.

Comenzamos a tirar y tirar. Poco a poco la luz se iba aproximando lentamente al muelle. Seguíamos ahí, dale que te dale.  Llegó un momento que el tinglao ya no se movía más, pero cuando tensábamos el sedal, se podía ver el extremo de un trasmallo.. "Malditos cabrones!" rezaba el, que se lamentaba por que algún gilipollas ávido de avaricia pesquera, lanzaba sus trasmallos a menos de 30 metros de la orilla. Yo no me lo acababa de creer, no había ni boyas de señalización ni leches. El me comento que esto es así, ni reglas ni control, la ley del más fuerte. Aun así, no se quedó tranquilo con moverle el artilugio al marinero cabrón de turno.

En ese instante se acercaron dos muchachos jóvenes para pescar. Observando la jauría que se había montado alrededor de tan maléfico cachivache, se acoplaron en las labores de lucha contra el enemigo. Finalmente, con el esfuerzo de todos, logramos sacar el extremo del trasmallo a la superficie.  Nuestro compañero veterano, ni corto ni perezoso, fue al coche, cogió un cuchillo, y procedió a asestar el mayor daño posible a golpe de cortes en las cuerdas al trasmallo del demonio.

Finalmente sin darme casi ni cuenta, tuve una noche muy buena en cuanto a capturas, de las mejores desde que pesco aquí, pero la verdad es que todos nos pasamos mas tiempo entretenidos intentando joder al que nos esta jodidendo, que pescando. Me hubiera gustado ver la cara de gilipollas que se le habrá quedado a la mañana siguiente al desgraciado que no respeta las normas ni las distancias. Foto de las capturas:


Un Saludo y Buena Pesca!

domingo, 8 de marzo de 2015

Comienzo de Temporada en Arousa

Ya tenía ganas, muchas, de hacer una jornada de pesca con el Patrón. No defraudo la cosa.

Llevábamos tiempo planeándolo, buscando fecha y buenas condiciones climáticas. Con la proximidad de la primavera, los días se tornan más soleados y agradables, momento idóneo para lanzarnos a la aventura.

Para el evento planificamos un fin de semana en su tierra, lugar donde un servidor renació como pescador de cefalópodos y que siempre le trae muy buenos recuerdos. Las condiciones de la marea no eran ni de lejos las mejores, pero con el ansia viva que nos recorre el cuerpo, no íbamos a permitir desaprovechar esta ocasión.

Quedamos para comer el sábado acompañados por mi padre, el Gran Capitán, y mi madre. La comida hubiese sido amena si no fuese por una manada de energúmenos que comían a nuestro lado y que hacía imposible mantener una conversación.. Hay gente que ladra en vez de hablar. No obstante recibimos una estupenda noticia de alguien muy especial para mi y que va a probar las mieles de la paternidad en breve.

Una vez concluida la ruidosa comida, y con el consecuente dolor de cabeza debido a los graznidos de los comensales que teníamos al lado, decidimos ir a dar un paseo por la playa en la cual hago surfcasting en verano. Como a mitad de trayecto se encuentra la tienda de pesca, decido intentar hacerme con algún cebo vivo para tentar suerte. Justo cuando llegamos el dueño acababa de cerrar el chiringuito, pero poco le hizo falta al Patrón y su don de persuasión innato, para que nos abriese la tienda y nos sirviese una bandeja de rico manjar para los peces.

Llegamos a la playa y me dispuse a montar el tenderete. No llevaba las cañas de surfcasting y me di cuenta que las cañas de Egging que tenía, eran demasiado delicadas y endebles para este menester. Para más inri el mar estaba infestado con revoltosas algas que se obcecaban en enredarse en nuestros bajos. Fue imposible hacer nada, pero en unos meses me vengare personándome de nuevo en el lugar con el equipo y las condiciones oportunas.

Fuimos a merendar a casa del Patrón. Yo miraba cada minuto el reloj, sabia que el tiempo estaba en nuestra contra, ya que la marea cada vez estaba mas baja. Finalmente conseguimos arrancar, mas tarde de lo previsto, pero arrancamos. En esta ocasión el Patrón me iba a llevar a un pesquero nuevo. No había nadie, todo para nosotros, una gozada. Mi hermana, adicta también a esta enfermedad, nos acompaño.

Comenzamos la jornada. Yo estaba ansioso, eléctrico, incluso nervioso por comenzar a pescar. Para colmo tarde 10 minutos en preparar mi equipo, ya que lo tenia armado con los bajos de surfcasting. Finalmente me aposte en mi lugar y comencé mis lances. Al tercero, Zas! noto la primera picada. Era una buena pieza. En ese momento me di cuenta de lo muchísimo que me gustaba este nuevo emplazamiento. Fue la primera vez desde que llevo pescando calamares, que los saco a nivel del mar, sin estar elevado en un muelle, viéndolos venir de frente a ti mirándote a los ojos... una experiencia increíble. A los pocos minutos, Zas! otra picada. Otro buen ejemplar que decidió abrazar con cariño mi potera. 

Debido al frenesí inicial, casi no disfrute de las capturas. Las saque del mar haciendo esquí acuático como si de un novato se tratase. Aproveche el tirón inicial y me mofe un rato de mis acompañantes "Bueno, aquí el experto esta claro quien es, panda de aficionados!!". No falto tiempo para que el Patrón pusiera los puntos sobre las ies.. "Uy que carallo!! vou ter que concentrarme e ponerme serio, je je je..". Dicho y hecho. Comenzó su recital. Entono su oda a los cefalópodos "Fiuuuuu!!!! vinde pa ca!! Puuuutttaasss!!!" y parecían que estos caían en sus redes como atraídos por un canto de sirena. Uno, dos, tres, cuatro.. el a su ritmo, como siempre. Yo deje de tener picadas, pero me lo pase en grande mientras tanto. También sentí bastante alivio al ver que mis luminosos 3.0 estaban dando la talla. El Patrón alucinaba con la intensidad lumínica de los susodichos.. "Mira, Mira como mola.. Fiuuuu!!! unha estrella fugaz!!!! isto e a ostia!!! molame moito!!"

Después de todo este ajetreo nuestro objetivo se centro en que mi hermana capturase algún bicho. La verdad es que estuvo mas tiempo tocándole la moral y haciéndole putadillas al Patrón, que fijándose en su propia pesca. Al final, se puso al tema, y logro sacar un buen ejemplar. Mas tarde, como comparten el cubo para guardar los calamares, se pasaron toda la noche discutiendo entre cachondeo, cual había sido el que ella había cogido. El Patrón decía que era el mas pequeño, y ella el mas grande.. la verdad es que había sido uno de talla media. Entre mientras, el Patrón seguía a lo suyo, sacando ejemplares para darles un bonito paseo en coche hasta su casa. A las diez dimos por concluida la salida. Solo fue una hora y media pero la verdad es que estuvo muy bien. Aquí dejo una foto de los premios. Los de la derecha son los míos y los otros del Patrón y mi hermana.


Volvimos a casa y cenamos. Programamos volver al muelle a las 0:30 mas o menos. Nos personamos de nuevo pero ya no tenia el feeling de antes. Habían apagado un par de focos y ya no era lo mismo. Para colmo, se había levantado un viento frío del norte muy desagradable. Hicimos unos lances, y el Patrón decidió que cambiásemos de zona a una un poco mas protegida del viento. Allá fuimos, pero básicamente con la misma suerte. Solo tuvimos una captura en hora y media. Aun así, un compañero de pesca que rondaba por allí, nos amenizo la velada con sus anécdotas y chascarrillos. Alucino con la potencia de mis luminosos e intento agenciarse uno... ya le dije.. "no hay problema, son 2000 € , jajaja". Por el momento no pienso hacer negocio con esto, los hago para mi y mis compañeros nada mas.

Regresamos a casa y pusimos punto y final a una jornada que llevábamos tiempo intentando disfrutar, que aunque bastante atropellada por las circunstancias, al final mereció la pena.

Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 10 de enero de 2015

Buen comienzo del 2015 y mucho frio

Antes de nada, felicitar el 2015 a quien pueda leer esto. Jornada de mucho frío, pero al menos, con recompensa.

Hacía tiempo que no me traía algo interesante para casa, y ya tenía ganas. Esta adicción, vicio, enfermedad o como quiera llamarse, de la pesca, está acabando conmigo. Mi salud no es muy boyante precisamente, si añadimos que últimamente he papado mucho frío por culpa de esta obsesión.. resulta muy mala mezcla. En Diciembre, como ya me sucediera en verano, contraje una infección de garganta de caballo. Resultado: una semana a antibióticos, tirado en cama, con fiebre alta y el miedo metido en el cuerpo.

Siempre me pasa igual. Hace frío, se que hace frío, mucho frío, pero al final acabo metalizándome y engañándome a mi mismo para auto-sugestionarme de que no hace tanto frío. Pero realmente si lo hace, y una vez que estoy en vereda me doy de bruces con la realidad, pero yo aguanto y aguanto. Todo esto lo tomo como experiencia y aprendizaje para años venideros. A finales de este, le diré a mi mujer que me esconda la caña de Diciembre a Marzo para no tener tentación.

Hoy después de casi un mes en dique seco, me apetecía mojar sedal. Me baje prontito para coger la mejor temperatura posible. Se nota que solo los enfermos osamos enfrentarnos a los elementos. De hecho solo quedamos cuatro gatos en el muelle, el resto, tienen dos dedos de frente y esperan a que las condiciones sean mejores para disfrutar de la pesca. Añoro muchísimo las noches de verano en las que pescaba en manga corta y a gustito.

Hoy también hacia frío. Baje abrigado hasta las trancas como de costumbre, pero nunca es suficiente. Finalmente pude hacerme con un bonito ejemplar de 400 gramos. Me dio buena lucha y satisfacción al llevarlo a tierra. Esperemos que las temperaturas comiencen a elevarse dentro de poco, esto es inhumano, al menos para mí.


Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 29 de noviembre de 2014

Pedazo de pepinos

Hoy he finalmente me he hecho titular de mi primera "barra de pan". Por suerte fue acompañada con una pareja de baile inmejorable.

Llevaba ya un par de días sacando buenas piezas, pero se me resistía ser acreedor de una de esa que dices "Guau!". Por el contrario, si que veía a mis compañeros de muelle sacar alguna de vez en cuando, y yo me preguntaba.. "algún día me tocara a mi?". Hoy por suerte, fue ese día.

La jornada la comencé temprano. No espere al ocaso y me persone en el lugar una hora o así antes del mismo. Llegue, monte el tenderete y me dispuse a lanzar. No había nadie mas en el muelle pescando. No tenia mucha esperanza en coger nada hasta que no bajase la luz del día y encendiesen los focos, pero me apetecía ir perfeccionando la técnica de lance y de paso coger un buen sitio para lo que restaba de noche. Hay que añadir a todo esto, que los días son mas cortos y las temperaturas mas bajas, con lo cual, conviene recogerse antes.

En uno de los lances, percibo muchísimo peso en la caña. La primera sensación fue de que había enganchado un buen matojo de algas, pero a los pocos segundos noto sendos tirones. Comienza la pelea. Jamás había tenido la caña tan doblada por culpa de una pieza. La batalla fue intensa, divertida, excitante. Cuando observo asomar la cabeza del calamar por encima del agua lanzando regueros de agua al viento, no salgo de mi asombro. Voy trayéndolo con firmeza, y una vez arrimado al muelle, rezo por que no se suelte al levantarlo. Una vez posado en la piedra, me quedo absorto durante un minuto contemplando la belleza del animal que me ha hecho disfrutar de uno de los mejores momentos de pesca de mi vida. El cubo que tengo no me sirve. Me dirijo al coche y traigo una bolsa para guardarlo a mi vera. Continuo pescando, y cada cierto tiempo, no puedo evitar girar la cabeza para echarle una visual mi gran proeza.

La noche cae y otros pescadores hacen acto de presencia. Me congratulan por la gran captura. Poco mas tarde noto otro fuerte tirón. Esta vez la sensación es distinta. Lo voy trayendo poco a poco pero sin pausa. Al llegar a la superficie veo un choco enorme abrazado a mi potera. Esto no es todo, detrás de el, rivalizando por hacerse con el pequeño señuelo de plástico, otro choco de igual porte. Lo mantengo en la superficie del agua para que alguno de mis compañeros intenten capturar a la pareja de baile del que tengo atrapado. No hubo fortuna. Después de un par de minutos, y observando la obsesión del segundo por mi potera, decido sacar el mio del agua para que se centre en las poteras de los demás. Tras esto, se precipito raudo y veloz hacia la oscuridad del fondo haciendo caso omiso de los demás manjares.

Al rato capture otro buen calamar, pero al lado del primero, parecía extrañamente pequeño. El frío empezaba a hacer acto de presencia. Yo ya había conseguido grandes capturas y había que dejar para los demás, con lo cual, decidí dar por concluida la maravillosa jornada. El resultado final fue un calamar de medio kilo, un choco de medio kilo y un calamar de 300 gramos. Mi récord y una tarde-noche redonda.





Un Saludo y Buena Pesca!