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sábado, 16 de noviembre de 2019

Desenpolvando un poco el Blog

Hace muuuuchooo tiempo, en un blogg de pesca muy muy lejano....


Así reza la mítica frase de la guerra de las galaxias y me ha parecido idónea para retomar un poco este desamparado blog, al cual, tengo un poco abandonado. El motivo es el denominante común en este tipo de medio de difusión: la falta de motivación. Ha llegado un momento en el que, hacer una entrada solamente por que cierto día hice cierta captura, ya no me motiva. Es mas, mirándolo con perspectiva me parece hasta un poco soberbio. Es como tener un escaparate para lucirte. Sinceramente a mi no me incentiva para nada. De hecho he dejado de visionar varios blogs y canales de yutuf por que el contenido básicamente siempre es el mismo.. capturas y mas capturas, o este material o este otro. Lo que me atraía a exponer historias aquí, eran las aventuras personales en si. Muy escasas han sido las jornadas dignas de mención desde la ultima entrada en enero. Alguna ha habido, pero hasta me he vuelto un poco perezoso para sacar el móvil e inmortalizar el momento.


Pero en esto del Blogeo hay altos y bajos como todo en esta vida. Después de mas de medio año sin pisar estas lindes, me ha apetecido volver un poquito a la carga. Sera que con la llegada del frió, y la reclusión involuntaria por motivos meteorológicos, se me enciende la bombillita en la cabeza para volver a narrar. Alguna vez, de esas que le echas un ojo al Blog, he sido tentado de hacer alguna chamba, pero la desidia se apoderaba de mi rápidamente y lo dejaba de lado. Hoy repasando las fotos de mi móvil, me dije: "coñe, tengo bastante material que podía subir al todo poderoso internet". La verdad es que me sobran dedos de una mano para contabilizar las entradas que podría haber creado en estos meses. Paso a resumir brevemente lo que ha sido esta etapa.



De enero a mayo ha sido una época notable en lo que a lubinas se refiere. La gran mayoría no daban la talla. En el plano personal me ha servido para comprobar el disfrute del captura y suelta en su máxima expresión. Mas de un centenar de lobas he devuelto al mar y tan solo una escasa docena han acabado en el horno. No voy a engañar a nadie, alguna vez he tenido la tentación de llevarme algún ejemplar capturado que no daba la talla por un par de centímetros tras varias jornadas infructuosas , pero el sentido común se ha impuesto. Mucha gracia me ha hecho observar los comentarios del publico sin invitación presente en ocasiones al contemplar como devolvía ejemplares al mar.. "como echas eso al mar si da para comer de sobra" o "como tiras eso, si son las mas ricas" o "tu tiras eso y luego vienen los de los trasmallos y las llevan la mitad de grandes" o "si no lo llevas tu, lo llevara otro". pero bueno, yo sigo con mi idea y nadie me va a mover. Cada uno que haga con su caña lo que le salga de los mismisimos. Yo no me meto con nadie, que nadie se meta conmigo. A favor tengo que no me gusta el pescado y no tengo esa tentación degustativa, ese ansia. Muchos de los personajes que pululan a mi alrededor se quedan perplejos cuando descubren que pesco, pero no me gusta el pescado. No les cuadra. Eso si, si en vez de peces hubiese churrasco, criollos, o cerditos en el mar.. otro gallo cantaría, jejeje, es coña.



En mayo y junio me he dedicado más a los cefalópodos con buenos resultados pero nada del otro mundo. Ciertamente he tenido veladas muy agradables de cachondeo y alguna captura para aderezar el evento. Pero bueno, la competitividad y la envidia sigue rigiendo esta aguas, sobre todo con la gente mayor que no conocen respeto ni ley, y algún encontronazo liviano se ha dado por esos motivos. Un par de ladridos a tiempo y con poner a cada cual en su sitio, todo resuelto.


La vacaciones de verano solo las puedo tildar de desastre absoluto. Ha sido con creces la peor época estival desde que me dedico a esto de la pesca en plan constante. Las lubinas completamente desaparecidas. Tres, repito, solamente tres lubinas he tocado en dos meses, y no ha sido por no insistir. He probado en todas las franjas horarias, con todo tipo de señuelos, en varios escenarios, y NADA. Ha sido depresivo, deprimente, desmoralizante. Hasta mi compañero de fatigas, Ángel, apasionado incondicional al mundillo de la captura de las Labrax, tiro la toalla. En lo que se refiere al surfcasting otro tanto de lo mismo, deplorable. Solamente un par de noches salvamos los muebles, el resto fueron bolo tras bolo. Lo único que podía salvar las vacaciones eran los queridos chocos, pesca que nos ha reportado otros años buenas jornadas y momentos divertidos, pero para rematar al muerto, la cofradía, la Xunta o su puta madre, se han inventado una veda que jamas ha existido en estas aguas, y nos han jodido la poca diversión que podríamos haber tenido. Del tema de la veda no voy a escribir mucho por que me pongo de muy mala ostia. Ver no una, ni dos, si no tres lineas de trasmallos paralelas a la costa a escasos 20 metros una de la otra, cosiendo todo el litoral, lo dice todo. Pues bien, el poco dinero del que dispongo para ocio, y el cual fue invertido en una embarcación, cañas, cachivaches, y demás artilugios, se ha pasado mes y medio en secano por que el subnormal trajeado de turno, que seguramente no haya pisado el mar en su puta vida, lo ha decido. Luego cuando abran la veda vendrán los "profesionales" y en un par de semanas arrasaran con todo. Así esta montado este circo. Gracias al tiempo libre proporcionado gentilmente por estas santas instituciones que se afanan en buscar lo mejor para "todos", he tenido que copar esas horas muertas de verano en un deporte tan exigente y de precisión absoluta como es la petanca. Estoy pensando en escribir un libro "de pescador deportivo a pentanquista de elite" .. en el apartado de agradecimientos haré mención especial a los cuatro subnormales de la Xunta que manejan el cotarro.






A la vuelta de las vacaciones he tenido varias jornadas muy muy muy buenas dedicadas a la captura de calamares. De hecho batí mi propio récord personal por dos veces, obteniendo 26 ejemplares una noche, y 29 otra. Como expuse anteriormente, tal es la motivación actual, que ni fotos saque de esas veladas tan fructíferas. También he de decir que el tamaño de los ejemplares era casi irrisorio.. chipirones en pleno octubre.. vamos, para mear y no echar gota. Luego dicen que lo del cambio climático es un invento de los pobres, ja, ja y más ja. Según se ha acercado el frió he sacado algún tubo muy decente. Con las lubinas seguimos con el exitazo arrastrado desde verano, solamente a dos les he visto la cara, y para mas inri, tallas irrisorias que apenas dieron juego y lógicamente fueron devueltas ipso facto. Eso si, cogí una mini aguja que olía como el vestuario de doscientos obreros sudorosos después de una extensa jornada laboral.



En cuanto a embarcarme, lo puedo resumir en una palabra: pereza. Tengo el chinchorro ahí aparcado. Estaba esperando a que abriesen la veda del choco a primeros de noviembre para darme una vuelta, pero entre que no ha parado de llover, temporales, se han desplomado las temperaturas, de que tengo que andar con el motor a cuestas como un mono y las ganas son escasas.. pues eso, ahí tengo el navío cogiendo verdín en el mar. Ademas me he comprado una bicicleta eléctrica para ir a pescar y es una maravilla. Ya no tengo que preocuparme de volverme loco cuando llegue por la noche para aparcar el coche, algo que se había convertido en un martirio por la escasez de plazas en mi zona debido a la "brillante" humanización del alcalducho de turno. La verdad es que la bici mola. Bajas, pescas y para casa, sin líos, sin problemas, sin esfuerzo, sin contaminar.


En el plano personal he dado un paso muy relevante en mi vida.. dejar el puto tabaco. Después de casi treinta años quemando electrodos, llevo un mes sin coger un pitillo gracias al vapeo. Ha sido la única forma humana en la que he podido abandonar ese habito tan insalubre, y eso que lo he intentado en otras ocasiones sin resultado. Lo cuento en este blog de pesca por que lo considero parte de un todo, ya que desde que vapeo, he recuperado muchísima capacidad pulmonar, apenas me canso, respiro mejor, la tos martilleante ha desaparecido y todo ello repercute en disfrutar mucho más, y con calidad, de esta gran afición como es la pesca. Lo expongo aquí por si algún fumador lo lee. El tabaco es veneno. El vapeo no es el santo grial, pero si es la mejor opción sin duda para abandonar esa peste. Es cierto que como es algo relativamente nuevo no se conocen los efectos a medio-largo plazo, pero del tabaco si se conocen sobradamente, mata. No voy a soltar la chapa aquí de los beneficios y comparaciones del vapeo y el tabaco, pero recomiendo encarecidamente a cualquier fumador que quiera abandonar esa lacra, que se informe debidamente sobre el vapeo como la alternativa real que es al humo, como ha hecho un servidor. Ojo! buscar información objetiva, por que internet esta también plagado de datos interesados con la mano negra de las tabacaleras y farmacéuticas detrás. Como dato diré que hasta la fecha no hay constancia de muerte alguna por culpa del vapor... del tabaco las cifras son de siete dígitos, ahí es nada.  Lo resumiré brevemente: se ahorra muchísimo dinero y se gana en salud. Ahora cada cual que haga con su vida y su bolsillo lo que quiera. Lo que un servidor si tiene presente, es que ya no hecha los higadillos por subir una cuesta, o pegarse una caminata de mas de un cuarto de hora, como hacia hasta hace poco.


Retomando la temática de este espacio, he de decir que no me he agenciado nada nuevo en cuanto a material. Se puede decir que he superado un poco la fase de síndrome de diogenes que nos entra a todos los pescadores. Ahora trato de ser pragmático e ir solamente reponiendo los materiales que por experiencia se que funcionan. A mi los vendedores de humo ya no me camelan mas.. que si este nuevo color es la polla, o este señuelo atrae las lubinas desde el ártico, que si este vinilo danza como la cinturita de una bailarina arabe, etc. Es más, creo que no he hecho ni un solo pedido de material de pesca en este año, y solamente compre un par de poteras en la tienda local para reponer las perdi. Eso si, sigo observando mi inventario y estoy bien servido. Los starlite led que fabrico, mis Gusy Glow, han tenido gran aceptación en el entorno pesquero, realizando envíos a varias zonas de España, de hecho en el muelle que suelo frecuentar, todo el mundo usa mis luminosos, algo que me enorgullece y me llena el pecho. Sinceramente, y no es por hacerme publicidad, que si quiero la hago, que para algo es mi espacio, pescar con los míos, o pescar con los químicos, es como comparar un ferrari con una bicicleta sin pedales. Pero como se suele decir, cada uno tira sus cuartos donde quiere.



Bueno, no se cuando haré la próxima entrada, por que parece que el invierno este año se ha adelantado bastante y ya en noviembre hace un frió de carallo, pero quería escribir todo este tocho para poner el blog un poco al día. Tratare de seguir con esto adelante, ya que para mi es puro entretenimiento y me gusta, pero sin plazos, presiones ni pretensiones. Seguiré intentado ir a pescar cuando las condiciones lo permitan, y si hay algo que crea que merezca la pena, lo plasmare en este lugar.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

lunes, 26 de noviembre de 2018

Calamares con frío calido

Una buena jornada de egging con bastante frío


Llevamos un noviembre encumbrado en cuanto a la meteorología se refiere. Vamos enlazando temporal tras temporal, aguacero tras aguacero, ventolera tras ventolera y así no hay manera de satisfacer nuestra ansia pescantil. Hoy en las tablas del windguru aprecie una leve tregua en la climatología, así que sin vacilar, puse rumbo a la costa.


Baje un par de horas antes del solpor para aprovechar el tiempo e intentar probar fortuna en busca de las anheladas lubinas. Fracaso absoluto. Dos leves picaditas fue todo lo que pude disfrutar. El mar realmente estaba precioso, revoltoso, agitado, turbio, ideal para este tipo de pesca según la humilde opinión de un servidor, pero nada.. nada de nada. Al menos mate un poco el gusanillo de ver revolotear la graciosa gomita bajo el agua. Conforme Lorenzo acariciaba el horizonte, me persone en el muelle para tentar a los cefalópodos.


La primera media hora fue estéril. Lance tras lance mis ilusiones iniciales se comenzaban a mermar. Cuando la luz artificial corono la estancia, Zas! primera picada, y de las buenas. Un calamar voraz decidió hincarle el diente al suculento manjar de plástico y tela. Para mi gozo, susodicho sucumbió al engaño en casa de cristo, lo que hizo la recogida emocionante, prolongada y divertida. Finalmente un ejemplar rozando el medio kilo se vino conmigo. Pocas tentativas mas tarde, otro cefalópodo de porte respetable, se dejo querer por la gambita artificial. En el lugar se personaron un par de pescadores mas. El frió era patente, ya que estamos casi a principios de diciembre, pero el invento que llevaba puesto hacia que casi sintiese que estaba pescando en el salón de mi casa. El artilugio no es otro que unas plantillas calefactables. Un servidor es poco resistente a las bajas temperaturas, y como se me enfríen los pies, se jodió el asunto. Un semana de fiebre, garganta y antibióticos garantizada. Pero con este cachivache tengo las pezuñas calentitas. Cuando noto frió, le enchufo la batería, y a gozar. Los mejores 3 euros gastados de mi vida, sin duda. Eso si, con tanto cable parezco un robocop marino, pero como reza el dicho.. ande yo caliente...


Durante la siguiente hora me hice titular de cinco ejemplares mas, uno de los cuales volvió a su medio ya que su tamaño era irrisorio. Para mi asombro, fui el único de los presentes que fue capaz de obtener capturas. Cosas de la pesca, un día te toca a ti, otro día a otro. Realmente me lo pase muy bien, después de dos semanas en dique seco, mate el gusanillo bien matado. A ver si sigo encontrando algún huequecillo como hoy y puedo ir realizando escapaditas.

Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><


sábado, 3 de noviembre de 2018

A por los chocos!

Estos días toco ir tras los anhelados cefalópodos


Desde que compre el cascaron, tenia la ilusión de disfrutar de unas jornadas de eging embarcado como dios manda. Por esta zona la variedad de pesca es escasa. Pocas especies pueblan nuestros mares y hay que aprovechar el momento álgido de cada una. Una fecha que tenia marcada en el calendario era el 1 de noviembre. Ese es el día que, tras varios meses de veda, se da el pistoletazo de salida para la captura de sepias. Suponía que tras este periodo de descanso biológico, los fondos estarían poblados de nuestros amigos invertebrados. No defraudo.

El día previo coteje el estado del mar y del clima. La lluvia amenazante podría poner en peligro la aventura, pero parecía que las lagrimas de los dioses nos darían tregua. El viento se encontraba dentro de los parámetros requeridos, y un oleaje suave, conjugaban una mezcla perfecta para la jornada. Pues nada, madrugón, desayuno y camino al muelle como un misil.


El día sinceramente estaba feo, plomizo, bastante frió y desagradable. Pero la ilusión de un pescador puede con todo. Monté el tenderete náutico y puse rumbo a las bateas a los endemoniados cinco nudos que me entrega mi poderosisimo motor eléctrico de medio caballo. Una vez alcanzada la zona me puse en faena. Varios pescadores tentaban suerte por la zona pero bastantes menos de los que hubiese esperado dada la notoriedad y festividad de la fecha. La mañana estuvo entretenida. Multitud de picadas de las cuales poco mas de la mitad pude conseguir el ansiado premio. Muchos chocos se quedaron por el camino o se desengancharon a escasos metros de la embarcación. Entre que un servidor esta desentrenado, y lo señuelos que uso no son top, muchos amigos gelatinosos volvieron felices al fondo del mar para su alivio y regocijo. No obstante lo pase muy bien, buen ritmo de picadas, estado del mar perfecto y la barca llena de tinta por todos lados... algo que para mi significa alegría. El recuento de seis kilos de chocos al final de la jornada dan fe de que fue una gran salida.


Los dos días siguientes volví a tentar suerte. El primero de ellos bastante similar al primero. En esta ocasión ya se encontraban bastantes mas embarcaciones por la zona. Era palpable. Había zonas que apenas se notaba presencia de nuestros protagonistas, pero en otras continuaba el bullicio esperado. Cinco kilitos de tan suculento manjar me acompañaron a tierra. El tercer día ya fue mas tortuoso. La cantidad de barcos incrustados entre las bateas comenzaba a masificarse. Como consecuencia menos pesca. Después de dar vueltas durante varias horas por el lugar consumiendo casi toda la batería, y agenciandome solamente cinco ejemplares, decidí cambiar de zona a una mas aislada, cercana a la costa, en teoría menos propicia, pero al menos menos masificada. Fue un acierto. Solamente un navío merodeaba las cercanías. La falta de profundidad hacia la pesca mas sensible y divertida. Exprimí al máximo los pocos amperios que me quedaban, pero al menos pude salvar la jornada. Cuatro kilitos fue la tasación final.


A partir del lunes llegara el momento que los caciques del mar, los llamados profesionales, arrasen todo con sus armas infernales en forma de redes, trasmallos y nasas, y la poca diversión, se esfume. Al menos pude disfrutar de tres días buenos y eso no me lo quita nadie, ni siquiera ellos.

Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

viernes, 14 de septiembre de 2018

Rememorando viejos tiempos

Después de dos semanas infructuosas, tuve la oportunidad de vivir una buena jornada en busca de los queridos calamares.

Las vacaciones han concluido. Es hora de cambiar el chip y centrarse en la pesca urbana. Durante estas dos ultimas semanas he salido todos los días a dar un paseo, caña en ristre, para tentar las diversas especies que pueblan estos mares. Aparcando los paseantes que tan divertidos momentos me han dado, me he enfundado los vinilos. En estas aguas los primeros son muy complicados de utilizar debido a la altura desde la que se pesca, y los segundos, son de uso obligatorio. Aun así, tengo pendiente poner alguna labrax en seco con esos juguetitos zizagueantes.


El primer día, después de un par de horas de testeo de mis spots habituales, obtuve premio. Tras uno de los lances, una sombra muy decidida perseguía la gomita. El problema fue que me quede sin agua, y ella sin merienda. Después de un par de intentos más, la loba acertó de lleno, y logre ponerla en seco. Nada fuera de lo normal, una lubina medio kilera, pero que me alegro sobremanera al tratarse de la primera post vacacional. Sinceramente no contaba con ella, el agua estaba transparentísima, la marea era mala, y no hacia ni pizca de viento. Pero bueno, fue uno de esos escasos momentos en los que no cuentas con nada, pero la pesca nos agracia con alguna sorpresa.


El resto de los días se resumen en: bolo tras bolo, capote tras capote. El mar por estos lares, tras dos meses, sigue en las mismas. Idéntica sensación. Muerto, agónico. Apenas se vislumbra vida pululando por sus fondos. Decidí diversificar mi tiempo dedicándole un rato al amanecer a la búsqueda de labrax y otro rato al anochecer en búsqueda de cefalópodos. Lo único destacable, amen de la ya comentada lubina, fue la picada de un pinto de buen porte, que tras varios minutos de jugueteo con el vinilo, decidió hincarle el diente. Para mi desconsuelo, se cobijo detrás de una roca, y acabo partiendo el bajo. Lo que más me dolió fue haberlo dejado con el piercing clavado en sus morros. Que le vamos a hacer, cosas de la pesca.


En cuanto a los cefalópodos, varias noches fueron las que baje al muelle. En ninguna tuve ocasión de experimentar el ansiado tirón al final de la linea. Observe a algún compañero sacar algún ejemplar, pero muy esporádicos en el tiempo. Vamos, que seguíamos como estábamos. Pero para mi gozo, hoy fue distinto.

Cuando llego la hora establecida, recogí mis bártulos y me dirigí al muelle. Allí se personaba uno de los veteranos, charlamos un ratito, y nos pusimos en faena. Al  rato saca el campano. Poco después, tras un par de tira y afloja, logro capturar el primer calamar de este otoño. Me alegre bastante. Entre mientras comentábamos como antaño en ese momento del día, el solpor, realizábamos bastantes capturas, algo imposible en los momentos actuales. Cuando Lorenzo se echo a dormir definitivamente, cambie de posta. En el muelle se fue personando algún pescador más. El mar estaba tranquilo, apenas una brisa acariciaba nuestras caras y la corriente era la única que le ponía algo de salero al asunto.

De repente, las condiciones cambiaron. El agua se comenzó a agitar y el viento quiso dejarse notar. Después de mas de media hora en el mismo sitio, sin noticia alguna de nuestros amigos gelatinosos, comencé a notar su presencia. Algún toque y enganche infructuoso, dio paso a picadas continuas. Los chascarrillos habituales en el muelle se silenciaron. Todos estábamos concentrados en nuestras cañas. Fue una pasada. En cada lance tenias esa hermosa sensación de que podía haber algo merodeando tu señuelo con ansias de atacar. Estaban allí, habían llegado. Uno tras otro fui poniendo rápidamente en seco a los amigos invertebrados, sin perder comba, concentrado al máximo, y disfrutando cada picada, como si fuese la última. Pero la vorágine no acababa. No daba crédito. Seguían saliendo a secano. Llegue a contar cinco lances consecutivos con premio. Tras media hora de locura pesquera, la actividad ceso en seco. Sinceramente me lo pase como un enano. De regreso a casa me vinieron a la mente aquellos momentos que hace años los llamábamos "los quince minutos de gloria" muy habituales por aquellas fechas, inexistentes hoy en día. Ese ratito de alegría, adrenalina y excitación pescantil, me trasladaron al pasado. El recuento al llegar a casa fue de 19 ejemplares que colmaron mi expectativas con creces, y me regalaron una jornada muy entretenida como no la había tenido desde hace mucho tiempo en esta modalidad de pesca.


Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

lunes, 18 de junio de 2018

La tristeza del mar

Hoy tras varias semanas de descanso del egging decidí bajar al muelle 


Hacia tiempo que no dedicaba una jornada a los cefalópodos. Últimamente pasaba mis horas de pesca pululando por todo el litoral en busca de alguna lubina o algún pinto a spinning que me alegrase el día. Hoy las condiciones de marea era más que aceptables para la captura de algún calamar o choco, y para que negarlo, me apetecía estar un rato anclado en el muelle en busca de estos depredadores. También quería aprovechar y saludar a los compañeros de pesca del lugar, ávidos cazadores de estas especies, y fundirme en sus anécdotas y chascarrillos.

A la hora adecuada, puse rumbo al muelle. Cuando llegue observe que las condiciones eran muy favorables.. pero para la lubina. Un viento intenso del noroeste hacia mover con gracia el turbio mar. No me pude resistir y lo primero que saque a pasear fue una gomita en espera de algo de acción. Tras varios lances hizo acto de presencia otro compañero lubinero. Intercambiamos información y opiniones, tras lo cual, decidí dejar descansar los vinilos y ponerme en faena a lo que realmente había venido a hacer. Me comento que llevaba casi dos horas peinando la zona y solamente tuvo dos ataques de alguna lubineta que no estaba muy por la labor. Pues nada, cambie de armamento y me dirijí al muelle.




A mi llegada, los saludos protocolarios y vaciles pertinentes. Alguno se intereso por mi ausencia últimamente y le comente que estaba mas centrado en el spinnig. Me dijo que era lo mejor que podía hacer, por que los cefalópodos estaban completamente desaparecidos. Pues nada, monto la caña y me pongo al lió. El mar estaba precioso, revuelto, movido. El aire rozaba el limite de lo permisible para este tipo de pesca, y en ocasiones, alguna racha endemoniada hacia tedioso el lance. Me puse en faena dispuesto a disfrutar de un par de horas de esta modalidad. Según avanzaba el tiempo, y el sol se iba a dormir, la presencia de nuestros amigos depredadores gelatinosos era nula. Yo tuve fortuna. En una de las recogidas, un chipirón crecidito, decidió abrazarse a mi señuelo. Fue una nube de verano. No hubo nada mas.

Según iba avanzando la noche el pesimismo, ya de por si instaurado en estos bravos pescadores, se hacia demoledor. Todo el mundo se afanaba en intentar que algo vivo hiciera caso a su engaño, pero sin resultados. El desanimo y la desolación caían como una losa encima de nuestras cabezas. Por unos instantes me vino a la mente los tiempos en los que bajaba con toda la ilusión del mundo, impregnado por el ansia de capturar algún ejemplar y motivado a tope. En el muelle, de aquella, se respiraba ese ambiente en todos los allí presentes. Esas jornadas en las que siempre tenias algo de acción, y esa ilusión, te mantenía entretenido y atento durante horas. Esos momentos que les llamábamos "los diez minutos de gloria" en los que todos pescábamos algo y teníamos un rato intenso de diversión. Recordé como había que "madrugar" para coger sitio para poder posicionarte en un buen lugar para pescar. Hoy en día casi no queda nadie, esta prácticamente vació. Quedamos cuatro pelagatos que se acercan por su amor incondicional e irracional a este hobby. Que tristeza.

Poco a poco, los escasos pescadores, van desfilando. Decaídos, resignados una noche mas. Gente que en otrora alargaban sus jornadas a cuatro, seis, ocho horas...en apenas un rato se daban cuenta de la cruel y cruda realidad, y decidían poner fin a este duro sufrimiento. La verdad es que por desgracia era lo mas coherente.. retirase. La sensación era la de estar pescando en un pozo negro, en una piscina, en una cloaca. No había vida en el agua. Sinceramente me impacto observar la pronta retirada de estos expertos en la materia. Personas con las que he compartido horas y horas de pesca, momentos divertidos, ilusionantes, grandes capturas, se marchaban silenciosamente con el pesimismo inyectado en sus miradas. Uno de los veteranos me comento "ya el año pasado fue malisimo, lo de este no va a tener nombre".



Yo me quede un ratito mas. La noche estaba agradable, cálida. Mientras quemaba un electrodo, di un paseo por la zona observando el mar. Solamente el algarabío de los indestructibles mujeles daban algo de viveza a estas aguas agonizantes. Tenia la esperanza de que con la llegada del sol, el buen tiempo y la subida de temperaturas, esto mejorase. Para nada. Ni lubinas, ni chocos, ni calamares, ni rinchas... desolación, solamente desolación. El mar esta triste, muy triste.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

jueves, 7 de diciembre de 2017

Nueva adquisición... La Perla

Nueva embarcación, nuevas expectativas 


Como ya comenté en otra entrada, vivir al lado del mar y no tener barco, es como tener carnet de conducir y no tener coche. Después de pasar un verano divertidisimo con mi zodiac, el chuliño, decidí dejarlo invernando a la espera de la llegada del próximo verano. Me volví a quedar sin nave para el invierno. 

Después del verano, he seguido sondeando el mercado de segunda mano en busca de alguna ganga que se adaptara a mi escasísimo poder adquisitivo. Tuve suerte. Encontré un chinchorro con una pinta más que respetable y un precio imbatible. Acorde hora y lugar con el vendedor, y me personé acompañado de un viejo lobo de mar de la zona, para que me asesorase. El artilugio estaba en perfectas condiciones, recién pintado y en un estado correcto. Cerramos la venta y al día siguiente me lo acercó a donde seria su futuro hogar. El viejo lobo de mar me ayudó a tunearlo un poquito y ponerlo a punto.


 Pasados unos días hice mi primera incursión marítima. La nave se comporta perfectamente dentro de los parámetros de sus reducidas dimensiones. Al ser rígida es mas cómoda que la zodiac, pero también da la sensación de ser más inestable. Las primeras salidas fueron un fiasco, un par de chocos en una, un bolo en otra. Soy consciente de que me queda mucho por aprender, soy virgen en este campo y en estos menesteres. 

En cuanto a la zona donde le voy a dar uso me lleve una desagradable sorpresa. El tráfico continuo de embarcaciones y grandes mejilloneros hacen tener que estar pendiente constantemente del tránsito debido al maretón que producen a su paso. Como te coja despistado una ola te puede dar un buen susto. 

Otro quebradero de cabeza fue el toldo para taparla. El que traía, aunque me afané en intentar repararlo, era inservible. Tuve que comprar uno en los chinos y adaptarlo como buenamente pude. Luego la zona donde está atracada es otro lió. Depende muchísimo de las mareas, y la acción de embarque y desembarque es arduo complicada.


Semanas más tarde, tras su adquisición, hice un par de salidas con resultados dispares. En la mejor de ellas logre capturar 3 kilos y medio de chocos, cifra nada desdeñable para un novato. En otra ocasión tente la suerte con las lubinas, pero lo único que logre enganchar en el señuelo, fueron dos sendas agujas que por fortuna se lograron zafar antes de llegar al bote.


 El navío quedó bautizado como "La Perla" por requerimiento de mi piratilla. Después de unas cuantas salidas he quedado un tanto decepcionado. Me esperaba otra cosa en cuanto a capturas se refiere. También soy consciente de ser completamente nuevo en esta rama, y por lo tanto, bastante inexperto, pero por los comentarios de los lobos de mar de la zona, las trazas no son nada halagüeñas. Estamos en una época de temporales y tampoco he tenido la posibilidad de disfrutarla en una mañana de sol, de esas de estar a gusto en el mar.

Por ahora no me convence del todo mi ultima adquisición. El motor eléctrico limita mucho su radio de acción, pero no puedo, ni quiero, hacerme con uno de gasolina. Otro factor es la compañía, siempre voy solo al mar, y en verano estaba acostumbrado a ir acompañado con Ángel, y es otro rollo. Esperare a disfrutarla un año y valorar si ha merecido la pena, si no, siempre tengo tiempo a deshacerme de ella y dar por cumplido este pequeño capricho náutico que tenía.



Un Saludo y Buena Pesca!

lunes, 4 de septiembre de 2017

Última salida a los chocos memorable

Última jornada de verano con un desenlace inimaginable


Era el último fin de semana ya. El de recoger. Dos días de duro trabajo para justificar cuatro meses de disfrute. Es la dolorosa rutina de todos los años. La que nos marca que se acerca el largo, frío y monótono invierno. Previamente quedo con Ángel en realizar una última salida. 

Cuando llego a la zona, el viento azota con fuerza el mar. Yo lo veo impracticable. Ángel es optimista. Ya tenía preparado el chuliño para echarlo al mar. Las condiciones son límite para nuestra embarcación, pero el espíritu positivo de mi compañero, me acaba contagiando


Como anécdota decir que normalmente llevamos un cubo a bordo, pero Ángel insistió que llevásemos dos, que nos harían falta. Yo me mofe abiertamente. Dadas las circunstancias, dudaba mucho que pudiésemos sacar algo del mar, mucho menos llenar dos cubos. Pues nada, enfilamos el camino a la playa y ponemos el bote en el mar.

El aire era intenso, mucho. El motor se defendía como podía. La embarcación apenas avanzaba y nuestros movimientos de deriva eran erráticos. La primera pasada fue nula, la velocidad era excesiva. Ángel calibró los parámetros necesarios para intentar conseguir una deriva aceptable. Ahí llegó el momento. Comenzaron las picadas de manera sobrenatural. Yo llevaba caña y línea, y no daba a basto. Mi compañero sacaba piezas del mar como un poseso mientras se afanaba en lidiar con el rumbo de la nave. Infinidad de cefalópodos se quedaron a medio camino debido al frenesí de la actividad y del momento. 

En un momento dado, tenemos que descargar el cubo pequeño en el grande. Seguimos en la batalla. El aire sigue con el empeño de alejarnos de la costa, pero nuestro modesto motor se opone con todas sus fuerzas. Seguimos luchando contra los elementos mientras seguimos arrebatando chocos al mar. La actividad roza lo absurdo. Picadas constantes. No hay tiempo para el aburrimiento o la relajación. Por momentos parece que cesa esta vorágine, eso es por que nos salimos de zona, rápida y diligentemente, Ángel nos vuelve a colocar en el sendero del triunfo. Volvemos a vaciar el cubo pequeño en el grande. Seguimos.

El mar se embravece más aún por momentos. Nuestra modesta nave lucha en un combate desigual. El indeciso vendaval nos hace perder el rumbo a cada momento y tener que rectificar la deriva. Pero los cefalópodos siguen subiendo por pares a bordo. El ocaso de la energía del motor se acerca, al igual que la luz solar. Cuando apenas hay visibilidad, decidimos dar por concluida la jornada. Lentamente el chuliño nos devuelve a la costa. Agotado, extenuado, después de una jornada en la que ha estado muy exigido.

Llegamos a la playa y escurrimos el cubo. Vemos el resultado perplejos. 13 Kilos de chocos en un par de horas con unas condiciones terribles. Un Ángel risueño y feliz me restriega, con razón y picaresca, la necesidad de los dos cubos. Última salida de este año del chuliño memorable. 

Un Saludo y Buena Pesca!

domingo, 28 de mayo de 2017

Estrenazo del Chuliño con Chocos

Primera jornada estrenado el chuliño en la ría vacacional con unos resultados sorprendentes


Después del primer fin de semana que llegamos para colocar todo, este era el primero de disfrute. Sábado por la tarde, el chuliño preparado, listo para echarse al mar. No lo dudo, me llevo a mi segundo de abordo, mi piratilla.

Nos dirigimos al agua, la ponemos en remojo y a navegar. Despliego las cañas. La intención hoy es darle un uso productivo usando el chuliño para capturar algún choco. Navegamos. Mi peque se aburre con la pesca, algo habitual en él, solamente se entretiene gobernando la nave, pero por desgracia, en este tipo de pesca se está la mayor parte del tiempo a la deriva y sin motor. Logro poner a bordo 4 chocos con incredulidad. Como era previsible, o no tanto, tengo que arrimarme a la orilla y desembarcarlo. Una pena que no sepa disfrutar de la pesca como yo, que le vamos a hacer.

Al fondo veo a mi compi, Ángel. Está enfrascado jugando una partida de petanca. Le insisto para que me acompañe. Rápidamente busca un sustituto entre los observadores de tan digno deporte y se encamina presto a subir a bordo. Sus impresiones son estupendas. Le encanta el invento. Se deshace en elogios sobre el artilugio mientras navegamos hacia una zona que creemos querenciosa de los anhelados cefalópodos.

Comenzamos la acción de pesca. Nos quedamos perplejos al descubrir que el invento funciona. Uno tras otro no paran de subir chocos abordo. Picada tras picada. Nosotros alucinado. El sol empieza a jugar al escondite con el horizonte, pero nosotros seguimos dándole duro. Según se va yendo la luz, las picadas son más constantes. Llegado el momento no hacía falta ni lanzar, los veíamos atacar como locos a los señuelos justo debajo de la embarcación. Fueron dos horas gloriosas. 



Ya casi a oscuras, y con el caldero a rebosar, ponemos rumbo a tierra. Los comentarios de satisfacción son constantes. La impresión de que este trozo de goma y metal nos va a deparar grandes momentos este verano, es patente. Una vez llegamos a casa, el pitorreo y chascarrillo, de nuestras respectivas es elocuente. El semblante les cambió radicalmente cuando les mostramos la hazaña conseguida. 4 kilos y medio de chocos. El chuliño ha venido, para quedarse.


Un Saludo y Buena Pesca!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Calamares desaparecidos

Muy mal año para los calamares, esperemos que vuelvan los viejos tiempos


Esta entrada la hago como finalización del eggin de este año y con una pequeña reflexión. El resumen es claro, como reza el título, los calamares este año han brillado por su ausencia. Si a todo esto sumamos que los chocos tampoco han estado muy presentes, hace sumar una experiencia de egging muy decepcionante y frustrante.

Sinceramente no se si se debe al cambio climático, teniendo noches en septiembre, octubre y noviembre tan cálidas, o más, que las de verano. O que el mar esté parado, teniendo este año un par de temporales contados, cuando esta tierra siempre fue conocida por los intensos inviernos. Escasas lluvias para una zona que siempre presumió de verde intenso gracias al regalo del cielo. A estas alturas ya rozamos la sequía. Inaudito.

También se puede deber a la contaminación de las aguas. En mi zona, en particular, da puta pena. Hay una depuradora a medio kilómetro del muelle que echa mierda constantemente día sí, y día también, al mar. En teoría el tubo de desagüe tenía que finalizar en mitad de la ría, pero este esta roto y suelta toda la mierda a escasos 5 metros de la costa. Lleva así más de un año. Nadie dice nada. Nadie hace nada. Hay una playa pegada a la que van niños y familias. Sea o no dañino para la salud, es asqueroso. Es deprimente. Según se mueva el mar hacia un lado u otro, puedes ver el fondo cristalino, o marrón depuradora. De hecho la Unión Europea ha declarado el agua de la playa como la más insalubre de toda Europa.. y alguien hace algo? nadie. Pasa el tiempo y seguimos nadando en la mierda.

Otro factor es los sobreexplotadores del mar que se hacen llamar así mismos "profesionales". Lanzando trasmallos a 20 metros de la costa cuando la ley dice que son 150 metros mínimos. Esos miserables que viven del mar, por desgracia, son los que peor lo tratan, al menos por donde yo vivo. Las autoridades? si, de chiste. Vienen un día o dos al año, hacen una pasada, levantan un par de trasmallos, y ya cumplieron. Ahora, que no te pillen pescando en el muelle sin licencia, que como poco, te perdonan la vida. Todo esto lo comento observado en primera persona. 

Cada una de estas tres causa es muy grave de por si, pero si aun encima, se juntan las tres, el desastre es inminente. Es cierto que hay años buenos y malos en la pesca, pero lo de este año no tiene nombre, y mucho me temo, que esto irá a peor dadas las condiciones. Yo solo soy un humilde pescador, que usa este medio para reflejar sus inquietudes y experiencias, seguramente nadie lea estas palabras, pero al menos, me quedo tranquilo en dejar plasmada la inutilidad del ser humano en cuanto a gestión de recursos naturales según mi punto de vista.

En cuanto al egging doy clausurado este triste 2016. Capturas pocas, muy pocas, horas muchas, ilusión mucha, decepción también. Dejó como recuerdo el último ejemplar de 750 gramos capturado tras varias horas de vareo, que debía de estar perdido, y se confundió de aguas. Cuando finaliza un año siempre tengo esperanzas del que siguiente sea mejor, pero ahora mismo, mentiría si dijese que tengo buenas expectativas para el 2017. Dejemos la cosa rodar a ver que sucede.


Un Saludo y Buena Pesca!

miércoles, 18 de mayo de 2016

A falta de calamares.. chocos son buenos

Otro día aciago en busca de calamares, salvado por nuestros amigos los chocos en el último momento

Otra jornada patética en busca de calamares. Y ya van demasiadas este año. Pero ya sabemos como somos los pescadores, insistentes hasta la saciedad. Una vez más otro maratón de lanza recoge sin notar nada que tire al otro lado del sedal. Bueno, algo de suerte tuve, ya que logré engañar a dos chipirones y se vinieron conmigo más fruto de la desesperación que otra cosa. Yo no soy amigo de llevarme tallas pequeñas, y aunque en el muelle dicen que son chipirones, y que son muy ricos, para mi son calamares, y calamares muy pequeños que pueden crecer mucho.

Bueno, al dar por finalizada la jornada no me quede satisfecho, como un montón de noches últimamente. Así que decido pegar un par de lances más en otra zona que no es dada a la pesca. Lo único malo de este spot es que está muy condicionado por la marea, ya que solo tiene agua en las dos o tres horas de pleamar. Como se dan las condiciones citadas, pongo rumbo al enclave.

Llegó, desenfundo el armamento, lanzo y enciendo un pitillo. Ritual básico. Con más fe que esperanza comienzo la danza de tirones. Al poco, Zas! picada. No es gran cosa, pero vista la actividad de los últimos meses, me llega a emocionar. Lo saco a tierra y es un choco. Vaya, sinceramente no me lo esperaba. Vuelvo a lanzar con máxima expectativa por bandera, y Zas! otra picada y otro choco que se viene a secano. Buff! si al final me lo voy a pasar bien y todo! vuelvo a lanzar y vuelvo a pescar. No me lo creo. Cada lance tiene premio. No salgo de mi asombro. Si no subo un choco, al menos tengo picada. 

La noche va fluyendo y voy sacando piezas a tierra. Por desgracia la pleamar ya hace tiempo que despuntó y el mar empieza a retroceder con alevosía. Se nota en la actividad, apenas hay alguna picada esporádica. Decido fumarme un cigarro y dar por concluida la jornada por hoy. Me afano en tratar de largar lo más lejos posible los últimos lances por falta de agua. En estas noto un zambombazo tremendo al final de la linea. Voy recogiendo con cautela pero sin pausa y observo a mitad de camino el pedazo de premio que espera al final del sedal. Pedazo de zapaton. Lo arrimo a la escollera y rezando por que no se suelte o no rompa la linea, lo alzo de la manera mas firme y rápida posible.

Colofón final con un chocazo de 750 grms de otra noche que pintaba gris y acabo siendo multicolor.


Un Saludo y Buena Pesca!

domingo, 10 de mayo de 2015

Un bonito día sin premio

Hoy fue un día especial, sobre todo para mi piratilla, ya que celebramos su cumpleaños. Aprovechando que nos juntamos todos, decidimos no dejar pasar la oportunidad, y hacer unos lances.

Esta última semana ha sido bastante movidita, cansada y emocionante. En la misma he tenido el cumpleaños de dos de las personas mas especiales en este mundo para mi: mi Piratilla y mi Broder. Con el cansancio corporal por bandera, y llegado el sábado, tenía la intención de todos modos de tratar de organizar una pequeña velada de pesca.

Durante la semana estuve chequeando las condiciones del tiempo a diario para esa noche. A medida que se aproximaba la fecha todo se tornaba a nuestro favor. La situación de la marea, el estado del viento y la temperatura nocturna se presumían más que aceptables.

Finalizado el evento cumpleañero decidimos pertrecharnos y poner rumbo a algún muelle. Mi intención en un principio era de no llevar a mi Piratilla. Acababa de tener tres días intensos de celebraciones y se le veía notablemente agotado. Aun así, de camino a casa, insistió con todas sus fuerzas para que le dejase acompañarnos. Intente ponerle mil y una trabas, negociar con el, pero fue imposible. Al final no tuve más remedio y le deje venir.

Bajamos al muelle en el que suelo pescar y conozco en profundidad. No había mucha gente, pero si la suficiente, para que no pudiésemos estar cómodamente debido a las reducidas dimensiones del mismo. Así que decidimos poner rumbo a otro pesquero cercano y observar el percal. Llegamos. No había demasiada gente y las extraordinarias dimensiones del lugar hacían del sitio un emplazamiento ideal para nosotros.

Nos instalamos y comenzamos con el batiburrillo de lances. Mi Broder estrenaba caña nueva y yo estaba más ansioso por que él tuviese alguna picada o alguna captura, que por lo que un servidor pudiese conseguir. También tenía la ilusión de que mi piratilla consiguiera algún ejemplar. Neptuno no quiso agraciarnos esta noche. 

A la media hora de estar pescando el Patrón comenzó a agobiarse un poco. No tardo en probar nuevas postas e indagar interrogando a los lugareños. Las expectativas no eran alentadoras. Solo uno de ellos habían conseguido clavar un choco de pequeño porte, y para colmo, se le había soltado una vez llegado a la superficie. Esta noche noté al Patrón bastante desencajado y desanimado, la primera vez que lo veo de esta guisa desde que pesco con el. Llevaba un par de semanas sin apenas capturas, y eso para un lobo de mar como es él, es algo impensable.

Al menos, entre mientras, mi Broder y mi Piratilla decidieron quitarle importancia a la nula acción de pesca y posaron para la prensa al mas puro estilo Jack Sparrow:


También aprovechamos para hacernos un par de instantáneas y dejar constancia del evento:


La noche se fue consumiendo, y visto el percal, mi piratilla decidió que ya había tenido suficiente. Lo entendí perfectamente, hasta yo mismo me estaba comenzando a aburrir. Vino mi mujer a recogerlo, y aprovechando la circunstancia, mi hermana aquejada de un dolor en el brazo también dio por concluida la velada. El Patrón hizo lo propio y se diluyo en la oscuridad de la noche con la misma cara de contrariedad que lucia al principio. Las dos veces que lo traje a pescar a este pesquero no tuvimos ninguna suerte... que le vamos a hacer.

Finalmente nos quedamos un rato mas mi Broder y yo. Fueron unos momentos muy agradables de relajación y charla. Al rato se empezó a levantar una leve brisa que comenzaba a ser bastante incomoda y sumisamente recogimos los bártulos y nos fuimos.

Fue una pena que nuestros amigos cefalópodos no quisieran brindarnos una noche de pesca animada y gloriosa. Aun así me quedo con el rato divertido que pasamos, y en el plano pesquero, me alegre bastante de que la nueva versión de los luminosos que estoy desarrollando aguantasen perfectamente toda la noche.

Espero que cuando pongamos rumbo en breve a aguas Arousanas, podamos repetir la experiencia, pero esta vez manchando nuestras manos de tinta.

Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 18 de abril de 2015

Un Día Estupendo

Hoy fue un día maravilloso de reunión familiar. Aprovechando que celebrábamos el cumpleaños de la Gran Mama, y estábamos en territorio Arousano, decidí no dejar pasar la oportunidad y hacer unos lances en buena compañía.

El día era espectacular, comienzo de semana santa y un solazo imponente. Temperatura más que agradable. Marcamos hora y lugar para comer toda la familia junta y celebrar el cumpleaños de nuestra querida madre, La Gran Mama. Llegamos, aparcamos y de camino a la zona elegida tuve mi primer percance, perdí uno de mis dos pinchos para clavar la caña en la arena. Ni tiempo me dio a estrenarlo en condiciones, que le vamos a hacer.

La comida en si fue muy amena y agradable, con un ambiente muy distendido y jovial. Después la celebración, con el soplo de velas y entrega de regalos correspondiente. Finalizada la sobremesa decidimos acercarnos a la playa, unos para gozar del sol y el ronroneo del sonido del mar, y otros, para mojar sedal en nuestras amadas aguas arousanas.

El Patrón venía advertido y se trajo una caña. Yo como tenia dos, y no iba a ponerme en plan serio, decidí ofrecerle el manejo de una de ellas a mi Broder. El encantado aceptó la propuesta. Como cebo, me traje un batiburrillo de manjares para probar suerte: una caja de coreana, un calamar, un choco y un par de langostinos. Nos asentamos en la zona elegida y procedimos a armar los artilugios. Asesore al Patrón y le ayude a acomodar el bajo de su caña. En cuanto a la pesca de calamares es un crack indiscutible, pero en estos menesteres, aún está muy pez. Mi Broder mas o menos se manejó solo... el que tuvo, retuvo. Aquí dejo un par de instantáneas de nuestra posta:


Comenzamos con los lances. El resto de la familia nos jaleaba mientras disfrutaban a cuerpo descubierto, tumbados en sus toallas, de las primeras caricias del año de nuestro querido amigo Lorenzo. Las condiciones de pesca no era muy buenas. La marea comenzaba a desinflarse y la cantidad de lechuguines flotantes que se afanaban en enredarse en nuestras líneas era considerable. El espectáculo inicial lo proporcionó el Patrón, con la pelea con su caña y sus increíbles lances de 10 metros. Bromas aparte, la caña que tenía era muy corta y para más inri le faltaba el tramo de la punta. Aun así no se desanimó y siguió intentando con esmero.

Pasado un rato decidí comprobar el estado de mi cebo. Recogí y los familiares presentes observando el bamboleo del sedal, se crearon altas expectativas. Yo daba por hecho que dicho movimiento oscilante se debía simplemente a la construcción plana de los plomos. Mi sorpresa fue inmensa cuando a pocos metros de la orilla empiezo a notar tirones. No salía de mi asombro. Seguí recogiendo y al llegar a la arena me quede perplejo al contemplar una hermosa lubina abrazando mi anzuelo. Fue increíble. Menudo momentazo y anécdota nos regaló este maravilloso ejemplar. Aquí dejo testimonio del mismo:


Luego con la bajada del mar, probé suerte con los otros tipos de cebo. El resultado fue nulo. Mi Broder tuvo una bonita pelea con un enganche, y fue auxiliado diligentemente por el Gran Capitán. El Patrón continuó su maratón particular en la disciplina de lanzamiento de plomo en estilo libre. Finalmente, decidimos finalizar la sesión y recoger todo. Aproveche el instante para enviarle la foto de la lubina a mi gran compañero de surfcasting, Ángel, para ponerle un poco los dientes largos. El respondió amistosamente y con gran anhelo de perspectivas para dentro de un par de meses.

Como me había sobrado bastante cebo, decidí devolver al mar lo que salió del mar, así que me acerque a la orilla y deposite todo en el agua. Entre el batiburrillo de carnada que llevaba, me había sobrado un choco entero. Cuando mi padre, El Gran Capitán, se acercó a lavar los pies y vio el cefalópodo flotando en el fondo, no dudo en vacilar al Patrón. Lo llamo a gritos y le dijo que bajase con algo punzante que veía un choco nadando en el agua. El Patrón raudo y veloz, cogió uno de mis pinchos y respondió apresuradamente a la llamada. No fallo la estocada e hizo presa a tan escurridizo ejemplar. El cachondeo, vacile y risas fueron grandiosos hasta que se dio cuenta del entramado. No obstante, previamente, posó así de feliz para la foto pertinente:

Luego fuimos de recogida a tomar algo a un bar del pueblo. Ya que estábamos allí, entre el Patrón, mi Brodel y yo, decidimos prolongar la jornada de pesca e intentar probar suerte por la noche con nuestros amigos cefalópodos, eso si, previo consentimiento de nuestras respectivas. Aproveche el evento y me lleve a mi piratilla con nosotros. Caída la noche, nos personamos en el muelle. Nada más bajar del coche las perspectivas eran nefastas. Soplaba un viento del norte huracanado que hacía imposible la práctica de la pesca. El Patrón nos instó a cambiar de muelle para comprobar si dada la distinta orientación de este último el viento era menos dañino. Soplaba un pelín menos pero seguía siendo demasiado.

En el muelle se hallaba solamente un viejecito peleándose a capa y espada contra las feroces ráfagas endemoniadas del Dios Eolo. Encomiable su actitud, pero un tanto suicida. Como es de recibo, el Patrón se aproximo a pie de pesquero a comprobar las condiciones y a contrastar sensaciones con el paisano. Entre mientras, Zas!!! el viejecito noto una picada, pero una picada brutal. Nos rogó que le acercásemos un ganapan o algo similar. El Patrón cogió su artilugio y se apresuró a auxiliarlo. Pedazo de pepino que había clavado el señoriño. El Patrón no dudo en hacerse una foto con semejante ejemplar:



Ya habíamos decidido no pescar, pero visto lo visto, sabía de sobra que el tren había comenzado su camino y era imposible pararlo. Dicho y hecho. El Patrón una vez finalizó de ayudar al viejecito, se dirigió presto a coger su caña. El gusanillo de la pesca le había asestado un golpe fatal. Pues nada, mi Brodel y yo visto lo visto, no tuvimos mas remedio que desenfundar las armas y acompañarlo. Mi piratilla en un principio se quedo en el coche, pero finalmente, se animo y decidió acompañarnos:


Coger, no cogimos nada. Ni picada. El viento seguía siendo indomable. Aun así, lo pasamos en grande. El cachondeo era constante, los vaciles al "novato" de mi Broder eran tremendos a la par que su respuesta. Mi piratilla nos regaló grandes momentos como este:


Más tarde, cambiamos de caladero. Allí se estaba de lujo ya que se encontraba completamente al abrigo del vendaval que nos asolaba. Las risas y el cachondeo continuaron. Visto que no teníamos picadas, nos afanamos en realizar una divertida competición de lances. Llegó a tal punto la relajación que hasta cometí un error de novato no cerrando la presilla del gancho y perdiendo una potera por el camino. La única pena es que mi Brodel no capturo nada, misión que nos habíamos encomendado el Patrón y yo, pero bueno, espero repetir noches como esta y desvirgarlo de una vez por todas... aun sigue creyendo que lo de las luras es un mito o una leyenda urbana. Grandioso día con la mejor compañía posible.

Un Saludo y Buena Pesca!

domingo, 15 de marzo de 2015

Por aire, tierra y mar

No tenía muy buena pinta hoy el cielo, pero aun así, picado por el gusanillo de la pesca, decidí bajar a observar el percal. Lo sucedido ni me lo podría haber imaginado.

Me pase toda la tarde examinando con inquietud el cielo y el estado del viento. Los pronósticos no vaticinaban buenas condiciones. La marea era buena, de esas que le gusta a un servidor, subiendo a última hora del ocaso para aprovechar ese par de horas de locura pesquera que se suelen suceder en esa franja. Lo malo era el viento. Fuerte en líneas generales y aun encima con rachas muy potentes que parecían querer arrancar los árboles de sus raíces. No obstante, parecía que la ventolera amainaba por momentos, pero era solamente un breve espejismo en el desolado desierto de mi ilusión.

Aun así decidí darme una vuelta por el muelle para matar el ansia y darme de bruces con la cruda realidad. Cuando arribe me quede sorprendido. A medida que me aproximaba al lugar de pesca vislumbre un par de siluetas al fondo. Eran dos intrépidos pescadores que habían decidido retar a las fuerzas de la naturaleza, y caña en ristre, luchar ferozmente contra las rachas endemoniadas enviadas por el mismísimo Dios Eolo para lograr su objetivo... capturar a alguno de nuestros amigos cefalópodos.

Sinceramente la pesca era completamente inviable. Lanzaban de frente, y antes de que los señuelos acariciasen el agua, se habían desplazado como 30 metros a su izquierda. La sensibilidad en sus punteros era nula, ya que estaban en una lambada continua danzando al son del viento. Me acerque a saludar y comentar la situación. Uno de ellos se lo tomaba con humor e ironía, y proclamaba que pensaba prolongar la pesca cuatro o cinco horas más.

De regreso al coche observe una zona en la que probé suerte un par de veces el año pasado, y que si bien apenas me había dado capturas, al menos hoy parecía que podría ser la localización más propicia para tener el control de la caña. Ya que estaba a pie de muelle, decidí sacar el material de trabajo y hacer unos cuantos lances.


Me posicione y comencé a calibrar los lanzamientos. La sensación era mala, pero no tan extrema como en la que se encontraban los otros dos valientes de la punta. Me sentía un poco desorientado, ya que por culpa de lo agitado del mar, y que de frente tenía el reflejo de un foco en la superficie del agua, en la recogida, apenas podía ver y percibir la situación de mi señuelo... básicamente estaba pescando a ciegas. Aun así me anime a seguir probando suerte durante unos minutos.

Finalmente abrí los ojos y me di cuenta que no era día para mojar sedal. Como de costumbre antes de recoger procedí a realizar mi ritual de "un pitillo y me voy". A mitad de cigarro, lanzo como suelo hacer normalmente. Cuando me dispongo a cerrar el puente de mi carrete, de repente me quedo perplejo, el hilo comienza a salir a una velocidad vertiginosa, yo no doy crédito.. "Pero.. pero... que coño esta pasando???", levanto la vista y observo como mi luminoso atraviesa por el aire a media altura una distancia de unos 30 metros en menos de dos segundos. Parecía una estrella fugaz a ras de mar. Se eleva por encima de una embarcación y acto seguido oigo un fuerte graznido. Entre la perplejidad y la angustia del momento, mi cerebro se empieza a desperezar del colapso inicial y comienza a atar cabos y a reaccionar. Instintivamente le doy un brusco tirón a mi caña y resuena otra vez el graznido. En ese momento contemplo como mi luminoso desciende rápidamente de su estado de levitación sobrenatural y se posa bruscamente en la superficie del mar.

Pasados unos segundos me di cuenta de lo acontecido. Una de dos: o en el lanzamiento le había atinado a una gaviota y mi señuelo la hizo presa, u otra posibilidad es que, esta misma viese el señuelo, lo confundiese con un pez y quisiera llevárselo por aire a un lugar más tranquilo para llenar su bandullo. Increíble, la verdad. No salía de mi asombro.

Una vez recuperado del susto inicial, se presentaba un escenario delicado. Tenía como unos 50 metros de sedal danzando descontroladamente al ritmo impredecible del fuerte viento, una embarcación entre medias, y las condiciones lumínicas eran ciertamente escasas. Cogí aire, y me dispuse a recoger con mimo y cuidado. Cuando comencé a sentir ya un poco de tensión entre mi caña y el sedal me alivie un poco. Notaba que empezaba a hacerme dueño de la situación. Craso error. En los últimos metros para mi desesperación, me fije que entre mi señuelo y mi caña se interponía el cabo de la embarcación.

Aproximo lo más cuidadosamente que puedo la potera al cabo, para tratar de darle una fuerte sacudida para librar el cordamen. De lo que no me había dado cuenta, es que la línea ya estaba enredada en susodicha cuerda. Peleo, y peleo, pero cuanto mas tenso, mas se enreda. Me tiro así cinco minutos, sin avanzar ni retroceder. Entonces intento buscar otra solución. Voy a donde está el cabo anclado a tierra e intento darle vueltas desde allí como si de una comba se tratase. Mis intentos son totalmente estériles, y como premio, me llevo una buena mazadura en uno de mis dedos contra la piedra causándome un buen tajazo. La sangre comienza a chorrear por mi mano y lo peor de todo es que no encuentro solución alguna a este despropósito.

Cojo un pañuelo y me hago un apaño al estilo del último superviviente para que la herida deje de emanar líquido globuminico. La embarcación se encuentra a escasos 5 metros de la orilla pero a mi me parecen kilómetros. Como ultimo recurso intento arrimar la chalana a base de tirar de la cuerda. Nada, no se aproxima ni medio metro. En ese momento me vinieron las palabras del Patrón a mi cabeza "Pra acercar unha barca anclada cun morto a orilla, teñen que haber duas cordas pra facer o xojo..." pues nada.. yo solo veía un cabo y no encontraba ni pies ni cabeza a la situación. Por cierto, todo esto dentro del contexto de estar asediado por el fuerte oleaje y un poderoso viento.

Finalmente claudico. Opto por forzar y romper todo. Allí quedo mi luminoso en la proa del barcucho cuan farolillo verbeneo. Me fui del lugar con una experiencia nueva, una lección aprendida, una potera y luminoso menos.. Ah! y un dedo magullado, casi tanto como mi ego.  He aprendido que el peligro esta en el mar (algas, rocas y trasmallos), tierra (cabos y viejunos territoriales) y ahora en el aire (gaviotas glotoneras)

Un Saludo y Buena Pesca!