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sábado, 3 de noviembre de 2018

A por los chocos!

Estos días toco ir tras los anhelados cefalópodos


Desde que compre el cascaron, tenia la ilusión de disfrutar de unas jornadas de eging embarcado como dios manda. Por esta zona la variedad de pesca es escasa. Pocas especies pueblan nuestros mares y hay que aprovechar el momento álgido de cada una. Una fecha que tenia marcada en el calendario era el 1 de noviembre. Ese es el día que, tras varios meses de veda, se da el pistoletazo de salida para la captura de sepias. Suponía que tras este periodo de descanso biológico, los fondos estarían poblados de nuestros amigos invertebrados. No defraudo.

El día previo coteje el estado del mar y del clima. La lluvia amenazante podría poner en peligro la aventura, pero parecía que las lagrimas de los dioses nos darían tregua. El viento se encontraba dentro de los parámetros requeridos, y un oleaje suave, conjugaban una mezcla perfecta para la jornada. Pues nada, madrugón, desayuno y camino al muelle como un misil.


El día sinceramente estaba feo, plomizo, bastante frió y desagradable. Pero la ilusión de un pescador puede con todo. Monté el tenderete náutico y puse rumbo a las bateas a los endemoniados cinco nudos que me entrega mi poderosisimo motor eléctrico de medio caballo. Una vez alcanzada la zona me puse en faena. Varios pescadores tentaban suerte por la zona pero bastantes menos de los que hubiese esperado dada la notoriedad y festividad de la fecha. La mañana estuvo entretenida. Multitud de picadas de las cuales poco mas de la mitad pude conseguir el ansiado premio. Muchos chocos se quedaron por el camino o se desengancharon a escasos metros de la embarcación. Entre que un servidor esta desentrenado, y lo señuelos que uso no son top, muchos amigos gelatinosos volvieron felices al fondo del mar para su alivio y regocijo. No obstante lo pase muy bien, buen ritmo de picadas, estado del mar perfecto y la barca llena de tinta por todos lados... algo que para mi significa alegría. El recuento de seis kilos de chocos al final de la jornada dan fe de que fue una gran salida.


Los dos días siguientes volví a tentar suerte. El primero de ellos bastante similar al primero. En esta ocasión ya se encontraban bastantes mas embarcaciones por la zona. Era palpable. Había zonas que apenas se notaba presencia de nuestros protagonistas, pero en otras continuaba el bullicio esperado. Cinco kilitos de tan suculento manjar me acompañaron a tierra. El tercer día ya fue mas tortuoso. La cantidad de barcos incrustados entre las bateas comenzaba a masificarse. Como consecuencia menos pesca. Después de dar vueltas durante varias horas por el lugar consumiendo casi toda la batería, y agenciandome solamente cinco ejemplares, decidí cambiar de zona a una mas aislada, cercana a la costa, en teoría menos propicia, pero al menos menos masificada. Fue un acierto. Solamente un navío merodeaba las cercanías. La falta de profundidad hacia la pesca mas sensible y divertida. Exprimí al máximo los pocos amperios que me quedaban, pero al menos pude salvar la jornada. Cuatro kilitos fue la tasación final.


A partir del lunes llegara el momento que los caciques del mar, los llamados profesionales, arrasen todo con sus armas infernales en forma de redes, trasmallos y nasas, y la poca diversión, se esfume. Al menos pude disfrutar de tres días buenos y eso no me lo quita nadie, ni siquiera ellos.

Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

lunes, 1 de octubre de 2018

Lubinas desde embarcación

Hace tiempo que quería tentar a las lobas desde el cascaron. Pude disfrutar de un ratito memorable.


Desde que me adjudique "la perla" a principios de año, y después de darle unos cuantos paseos por la ria, me decepciono bastante la experiencia. No se si es por que el mar por esta zona esta podrido, o por que la autonomía de mi juguete es mas bien escasa limitándome bastante el radio de acción, o simplemente, por que soy un imberbe marinero, carente de horas de mar, que solamente da palos de ciego... la vivencia ha sido casi traumática.

Bastantes fueron las jornadas en las que me he marcado sendos bolos. Por insistencia y actitud que no fuese. Horas y horas dando vueltas entre las bateas, arenales y roquedos cercanos, probando todo tipo de artes y cebos disponibles, y siempre con el mismo resultado. Lo único "decente" fue la búsqueda de chocos, un tipo de pesca en la que me defiendo, pero con unas cifras irrisorias para lo esperado. Dado el éxito alcanzado, decidí dejar de lado este tipo de pesca, y aparcar el navío indefinidamente en el puerto.



Pero el verano se termino y volvemos a la rutina. Demasiado tiempo libre, el ansia por pescar y unas mañanas agradables, han sido el detonante para que quisiera volver a surcar estos bravos mares y volver a probar fortuna. De todo lo testado, me faltaba el spinning embarcado. Durante estas semanas he ido recopilando información de los autóctonos para tratar de averiguar que lugares son los mas propicios para encontrar a las escurridizas labrax. Escuchando a unos y a otros, más o menos me he ido haciendo a la idea.



La semana pasada decidí poner en practica lo aprendido y  lanzarme al mar. El agua cristalina, un norte desagradable, y millones de latiguillos y alguitas merodeando en la superficie, hicieron la experiencia caótica. Me recorrí todo el litoral que la autonomía de la batería me permitía. Note en ocasiones como era blanco de muchas miradas, ya que al estar cerca de costa, pegado a un paseo atestado de gente con sus críos y sus perros, un tío alto como yo, de pie, en un mini cascaron flotante, debía resultar cómico. Pero yo andaba a lo mio. Más de dos horas lanzando sin noticia al final del sedal. Las dudas me asolaban. Estaría usando la técnica adecuada? estaría moviendo el señuelo con efectividad? estaría yendo a la velocidad correcta?.. la verdad que mi mente estaba asolada por un batiburrillo de indecisiones.



Finalmente cuando la hora se me echaba encima, puse rumbo a mi lugar de atraque. Por el camino aproveche y seguí realizando lances. En uno de estos, tilin tilin, una picadita. Nada del otro mundo, pero me hacia ilusión por ser la primera. Tres o cuatro tirones y se acabo quedando por el camino. Continué mi marcha, y en otro de los lances, Zas! otra picada. Esta vez era bastante mas decente. La voy trayendo y peleando con ella, pero justo cuando la tengo a los pies de la embarcación, va, y se suelta. Al menos le pude ver la cara, era una lubina medianita. Que le vamos a hacer, pero lo mas divertido me lo había dado, una lucha muy decente. Según me aproximo a mi meta, y el sol desaparece del firmamento, realizo las ultimas tentativas pegado a un pantalán. Locura inmediata. Varias picadas y dos lubinetas que logro subir a bordo. No dan la talla y son devueltas al mar con la satisfacción de haber conseguido mi objetivo. Un marinero que se acerca a atracar su barco a susodicho pantalán, me comenta que alguna hay, pero que son muy pequeñas. Es casi de noche, aparco el artilugio y me despido con un sabor agridulce. Una vez en tierra, algún veterano se arrimo para curiosear. Miradas de escepticismo e incredulidad se dibujaban en sus caras cuando les comentaba que estaba tentando a las lubinas con vinilos. A esta gente les quitas del camarón vivo o la miñoca y parece que les hablas en chino. No lo niego, seguramente su sistema sea mas efectivo, pero para un servidor, la gracia esta en engañarlas con un señuelo.

Hoy, después de la jornada vivida la semana anterior, tenia intención de volver a intentarlo. La experiencia me había gustado y tenia la esperanza de que pudiese mejorar los resultados. En esta ocasión iba a probar fortuna al amanecer. Hasta las nueve no podía echarme al mar, por el horario escolar de mi hijo, pero mejor eso, que nada. El aspecto del agua me gustaba. Turbia, revuelta, juguetona. El viento seguía bastante presente. Pues nada, armado el navío, me puse en faena. Primeramente me acerque a la zona que el otro día me había dado las dos capturas. Nada. Ni señales de vida. Tras diez minutos de tentativas infructuosas, puse rumbo a otra zona que me habían aconsejado los expertos lobos de mar de la comarca. Ya en el primer lance, sendos toques en el vinilo. Me vengo arriba y pongo toda la atención posible en el armamento que llevo entre mis manos. El viento reinante se afana en desviar mi posición y lucho a golpe de motor para poner la embarcación en el sitio deseado. Segundo lance y premio. Pelea honorable y la loba en cubierta. Sigo con el carrusel de lances y en todos ellos denoto actividad. En uno de ellos, justo en la caída, zambombazo. Otra preciosa lubina me agracia con un momento espectacular. Continuo rastreando el lugar, los toques al vinilo y las persecuciones son palpables. Tras varios minutos, otra labrax sube a bordo. Me lo estoy pasando pipa, disfrutando a tope. Después de peinar la zona varias veces, y comprobar que la vorágine pescantil va en decadencia, me traslado a otra posición cercana.


La actividad continua. Varios toques me alertan de la posibilidad del triunfo. En una de las tentativas, Zas! picada y lucha. En esta ocasión me quedo atónito al comprobar que cuando voy acercando la lubina al barco, tres o cuatro más vienen en corralillo detrás de ella. Desanzuelado y a seguir probando suerte. Algún toque mas, pero nada que llegue a tensar el sedal. La acción se frena y vuelvo a cambiar de caladero. Voy tanteando, y en alguna ocasión, unas cuantas mini tallas vienen en procesión tras la gomita, pero ya con esa actitud recelosa digna de este pez tan desconfiado. Lorenzo se deja ver y sus rayos comienzan a perforar las aguas. Se que ha llegado el momento de retirarse.


Fue una hora memorable, divertidísima, en la que he disfrutado como un enano. Ha sido la primera vez que me he alegrado de comprarme la chalana y realmente sacarle provecho. Finalmente cuatro lobas que daban la medida se vinieron conmigo de vuelta a casa. Como apunte, decir que al día siguiente, con el hype por las nubes, volví a probar suerte. En esta ocasión la mar estaba tirada y cristalina, había cambiado el cuento. Como resultado, otro bolo. Que le vamos a hacer. Se ve que para dar con ellas, y engañarlas, hay que ir en condiciones muy concretas. Al menos me queda el alivio de saber que poder se puede, solamente hay que saber cuando hay que botarse al mar para tentarlas. Personalmente es un arte que me llena, me gusta el spinning, navegar costeando y salir en busca de lubinas, lo tiene todo. Me queda la ilusión que me ha infundido esta experiencia. Anhelo encontrar otra mañana idónea para lanzarme a por ellas.



Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 20 de mayo de 2018

Puente de Mayo decepcionante

Más esperanzas e ilusión que lubinas en este puente de Mayo.

Este fin de semana pasado, gracias al festivo autonómico, pudimos disfrutar de cuatro días libres consecutivos. Las expectativas eran máximas. Las condiciones pintaban muy favorables y las ganas de reencontrarnos con las lobas eran patentes.

En cuanto la marea y el ocaso del sol se abrazaron  para fundirse en uno de los mejores momentos para la pesca, Ángel, Manolo y un servidor, pusimos rumbo al pedrero. Caminata larga hasta llegar al lugar deseado. Nos apostamos y comenzamos el carrusel de lances. A los pocos minutos, mi compi, pierde un señuelo en el lance. Raro pero plausible. Al poco rato, lo mismo, otra goma que se queda a la deriva en el mar. Entre mientras observamos que la actividad era completamente nula. Bordeamos toda la costa intentado atisbar algún indicio de vida tras nuestros señuelos. Esfuerzo en vano. Tras algo más de una hora de trasiego, Ángel visiblemente ofuscado decide abandonar y se retira tras perder, nada más y nada menos, que seis vinilos. Al día siguiente descubrimos que el culpable de tal desdicha había sido una anilla rota que sesgaba silenciosamente el trenzado como un ninja atacando desde las sombras. Manolo y yo nos quedamos un rato mas, y en uno de los lances en el camino de regreso, logre capturar una lubinita con el paseante que fue devuelta al mar al instante. Sinceramente pésima jornada.

Al día siguiente decidimos probar fortuna con los cefalópodos. Ponemos el navío en el agua y una vez alcanzada la zona deseada observamos con pesadumbre que los puñeteros trasmallos siguen ahí, esquilmando el mar día si, y día también. Para mas inri, nos damos cuenta que hay muchos legales, pero que hay otros tantos ilegales, sin marcar, sin cotizar, reventando el mar impunes a nada. Que asco me da esta gente, en serio. Me encanta pescar y disfruto muchísimo de esta actividad, pero aunque tire piedras contra mi tejado, me gustaría que un día no quedase nada para que estos cerdos que se hacen llamar profesionales comiesen mierda, ganada gracias a su avaricia y depredación descontrolada. Una cosa es vivir del mar y otra es destrozarlo para conseguir cuatro euros mas. Bueno, en cuanto a lo nuestro, tras tres horas peinando todas las zonas posibles, solamente pudimos hacernos con un escaso kilo, que para nada, colmo nuestros anhelos pescantiles.

Por la tarde aprovechando que la conjunción marea-ocaso era idónea, decidimos intentarlo de nuevo. Otro fiasco estrepitoso. Tras varias horas de pateo, piedra parriba, piedra pabajo, nada de nada. Con el cuerpo cansado y la mente agotada, nos retiramos. A la mañana siguiente, a eso de las 6:30, me desperté inesperadamente. Se que no ha sido tan aleatoriamente, se que mi subconsciente es conocedor de las condiciones idóneas y que quiere que me levante de cama y ponga rumbo a la playa. No vacilo. Desayuno y me acerco a ver que se cuece. Tras unos lances iniciales con el vinilo percibo cierta actividad en superficie. Cambio a paseante y premio. Una lubineta que me colma de la satisfacción inexistente en las dos ultimas salidas. Foto protocolaria para el recuerdo y vuelta a su medio. Sigo probando fortuna y disfruto de varios intentos fallidos que me alegran y motivan. En uno de los lances una loba acierta y comienza sacar sedal del carrete. Bonita pelea tras la que logro ponerla en seco. Se trata de un ejemplar que da la talla y que me ha dejado una bonita lucha. El sol comienza a alzarse por el horizonte. La actividad decrece hasta hacerse nula completamente. Aun así, doy un buen paseo recorriendo el litoral a base de lances, todos en vano. Lorenzo deja notar su presencia ostentosamente y decido regresar. No ha estado mal, la verdad, por lo menos he tenido media hora de diversión.



Por la tarde, volvemos a la cruda realidad. Decidimos cambiar a a una zona que esta mas lejos si cabe. Mas pateada con el mismo premio. Nada de nada, tónica de este puente. Como anécdota he de relatar el ataque desmedido de una gaviota, que se ofusco en acosarme, no se a cuento de que, pero la fiera me embestía desde el aire como si no hubiese mañana, y solamente amenaznadola con mi caña, lograba que se retrayese, pero tras realizar un giro, volvía a la carga, así en varias ocasiones. Dude si tirarle una piedra a la cabeza o abandonar la zona y dejarla tranquila. Opte por salir por patas. Ella se posaba encima de una piedra mientras observaba amenazante y triunfadora mi retirada. Nada mas destacable de esta salida.

El último día del puente decidimos tentar a los chocos otra vez. Más de lo mismo, picadas esporádicas, muy espaciadas en tiempo y espacio que hacían que no calentásemos motores. Los putos trasmallos tirados en el mar como siempre, no descansan ni en domingo. Gracias a ellos, por un despiste, dos de nuestras poteras más queridas, y que nos han agraciado con muy buenas capturas, se quedaron enrocadas a la limón en el fondo del mar en uno de esos artilugios ilegales. Ojala el subnormal de turno se clave con ellas y se haga daño, mucho daño, cuando recoja sus redes infernales. Finalmente el pesaje fue decente, algo menos de tres kilos, pero no por la cantidad, si no más bien, por el tamaño de los ejemplares conseguidos.

Punto y final a un fin de semana largo que auguraba buenos momentos, pero ha sido muy decepcionante. Tras un duro invierno, y una larga espera, tenia puesta muchas esperanzas en esta época del año, y en esta zona concretamente. Lamentablemente, la realidad es la que es. La próxima semana tenia pensado comenzar con el surfcasting, pero los compañeros que este puente han tocado esta modalidad, me han comentado que la cosa esta muy mal también. Aun así tengo ganas de clavar un rato las cañas en la arena y cambiar un poco el chip. Lo que me ha gustado ha sido el optimismo de mi compi, que cree que esto va a cambiar y que no va a ser siempre así... ojala tenga razón... como se dice por aquí.. "nunca choveu que non escampara".


Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

domingo, 13 de mayo de 2018

Arranca la temporada 2018

Comienza la temporada 2018 con soles y sombras


Después de este larguísimo y crudo invierno, al fin, ya esta aquí la época estival. Atrás se quedan las semanas de temporales interminables, noches rozando el bajo cero y las ansias reprimidas por mojar sedal. Tras varias salidas desesperantes y decepcionantes en barca por esta zona durante el último mes, tenia ganas de cambiar de ria y probar fortuna en aguas mas prometedoras. Se supone que se acerca lo bueno aunque en este inicio por una parte no ha sido demasiado alentador. No obstante uno no pierde la fe y espera disfrutar del arte de la pesca y poder vivir alguna jornada memorable.

Este fin de semana tocaba preparar y tunear el "chalet de verano". Este año he batido mi propio récord acondicionando todo el tenderete en unas 5 horas. Demasiadas horas libres por delante esperando a que mi compañero de fatigas hiciera lo propio con el suyo. Finalmente el domingo teníamos todo ya en orden y el chuliño preparado para lanzarse al mar. Con la ilusión por bandera cogemos nuestra embarcación y ponemos rumbo a la costa. El día era plomizo, encapotado, ideal para la practica de la pesca desde mi humilde punto de vista.

Ponemos el navío en faena y comenzamos las primeras pasadas. La actividad o acto de presencia de cefalópodos era nula. El fuerte viento variable reinante hacia muy difícil mantener un rumbo constante. Según transcurría el tiempo, el ansia inicial se tornaba en desanimo. Al rato observamos varias boyas pequeñas acechando a ras del agua. Las alarmas se enciende en nuestras cabezas. En principio especulamos si se tratan de nasas para las nécoras o los temidos trasmallos. Nuestras dudas quedan resueltas cuando poco después una barcaza se aproxima cerca de nuestra posición y comienza a botar al mar las armas del demonio. Eran los puñeteros trasmallos. Prestamos mas atencion y observamos con desaliento que toda la costa esta cosida por este invento maléfico. Con mucho tensón y esfuerzo Ángel consigue arrancar el campano de las profundidades. Seguimos bregando y explorando prácticamente todas las zonas cadenciosas que conocemos. Finalmente tras tres horas de intensa lucha con el viento, y tesón, logramos hacernos con cinco ejemplares de nuestros amigos cefalópodos. No esta mal, pero sinceramente, muy por debajo de nuestras expectativas tratándose de principio de temporada.

Nos retiramos a comer, y tras la sobremesa, decidimos hacer la primera jornada a spinning. Personalmente tenia muchas ganas, ya que quería probar el nuevo equipo ligero que compre para esta modalidad y comprobar la eficacia de mis vinilos low cost en estas aguas. Otro reto que quería lograr era conseguir capturar un pinto. Era una especie que nunca había logrado pescar y Ángel me comento que con vinilo era relativamente fácil conseguir. Nos ponemos en marcha y una vez llegados al spot observamos un mar precioso, muy movido, y con bastante viento, pero no lo suficiente para que llegase a ser molesto. Comenzamos el carrusel de lances. Tras varios minutos decido moverme a una zona mas resguardada. Al cuarto lance noto algo al final del hilo, paro el señuelo en seco, y cuando comienzo a moverlo de nuevo, Zas!! picada. Recojo tranquilamente y a pocos metros percibo el tamaño del animal que lucha en la otra punta del sedal. Se trata de una lubina kilera. Sinceramente no me da mucha pelea para tratarse de una Labrax de esas dimensiones. Ángel se acerca a auxiliarme y ponemos el pez en seco. No esta mal para comenzar la temporada, pero esperaba algo mas de combate tratándose de un ejemplar de ese tamaño. Entre chascarrillos de alegría y alboroto le comento a Ángel de broma que yo quería un pinto, no una lubina. Lanzo de nuevo, esta vez realizo la recogida a tironcitos cortos, mas lentos. Cuando apenas estoy a diez metros de la orilla, Zas!! picada. Buena pelea en esta ocasión, el bicho trata de enrocarse, pero tras un manejo diligente de mi equipo logro izar al culpable. No me lo puedo creer... un pinto. Mi compañero no sale de su asombro y me insta a que selle la primitiva. El reto que me había propuesto para el verano, cumplido en menos de una hora. Guardo los ejemplares y continuo con la actividad.

Tras varias intentonas por la misma zona, decido cambiar y desplazarme a otra playa cercana. Ángel se mantiene en el mismo lugar con la esperanza de engañar a alguna otra loba. Llego a la zona elegida y empiezo con el recital de lances. En cada recogida voy tocando fondo y enrocando en alguna ocasión. La suerte esta de mi lado y logro zafar el artificial siempre. Me doy cuenta de que hay muy poco calado y demasiadas rocas amenazantes, así que decido cambiar el vinilo por un paseante. Comienzo a lanzar y a coger sensaciones para darle viveza a este tipo de señuelo con mi nuevo equipo. En una de estas vengo recogiendo y Zas!! parada en seco y alboroto en la superficie del agua. En un primer momento se me pasa por la cabeza que había tocado piedra, pero al instante me doy cuenta de que ahí no hay rocas y que vengo con un paseante. Acto seguido el carrete empieza a cantar como jamas me había pasado en la vida. Carrerón impresionante. Trato de hacerme dueño de la situación y comienzo a pelear con el bicho. En la primera recuperación de sedal me doy cuenta de la embergadura de la lubina. Es un bichazo. Durante mas de cinco minutos nos enfrascamos en una titanica batalla de tira y afloja, con unas salidas de hilo del carrete que llegan a hacerme temer el quedarme sin hilo. Finalmente mi adversaria se da por vencida y poco a poco la voy arrimando al roquedo. Cuando la tengo apenas a cinco metros y vislumbro su silueta, no salgo de mi asombro. Le pego varios silbidos a mi compañero para que me ayude, esta vez si que necesito su presencia, pero el viento en contra imposibilita que me escuche. Poco a poco trato de ponerla en seco, pero ella se obceca en mantenerse en el agua arremetiendo con sendos coletazos. En uno de estos debido a la fuerza de su embestida me llega a cortar el dedo con el trenzado, pero finalmente con calma y nervios de acero, logro ponerla encima de la roca. Durante varios minutos admiro su belleza y tamaño y la pongo a buen recaudo. Lamentablemente el tiempo se nos echa encima. Llamo a mi compi de fatigas para que nos retiremos y pongamos rumbo a casa. Durante la vuelta me comenta que había tenido una tarde horrible, que no paraba de sacar lechuga en cada lance, y que no era su día. Pues no se si era su día o no, pero en la vuelta, en un mal apoyo se resbala y se cae. Por fortuna no se hizo daño y de milagro no partió la caña. Igual no era su día en cuanto a pesca, pero si en cuanto a otro tipo de suertes. Al llegar pesamos a esta grandiosa rival marina que me dejo un momento increíble. Un kilo novecientos fue el resultado final de una pieza que dudo muchísimo logre superar en estas aguas.

Como comenté al principio de esta entrada ha comenzado la temporada con claros y oscuros. Este año por desgracia no podre disfrutar de tantas horas a pie de playa con mi compañero como quisiera, pero al menos, me queda la ilusión de que tengamos mas horas de calidad que el año pasado en la modalidad de spinning ya que vamos puliendo nuestra técnica y mejorando. En cuanto a Egging tengo la esperanza de que cuando cierren los puñeteros trasmallos tengamos veladas mas divertidas y fructíferas que la vivida hoy. Y en lo que se refiere a Surfcasting tengo unas ganas locas por clavar las cañas en la arena y probar un par de nuevas técnicas y truquillos que he aprendido mamando de internet durante el invierno. Al principio de cada temporada me suelo marcar retos para tener algún aliciente extra. Con la pronta captura del pinto creo que no me quedan objetivos asequibles. Superar las medidas máximas de las especies capturadas personalmente hasta la fecha me parece una utopía, así que este verano creo que me dedicare a disfrutar la pesca como tal y me centrare un poquito mas en mejorar la calidad de mis contenidos en el blog dotando a este mismo de material audiovisual dentro de las posibilidades que mi ordenador patata me permita para la edición.




Un Saludo y Buena Pesca! <º))))><

jueves, 7 de diciembre de 2017

Nueva adquisición... La Perla

Nueva embarcación, nuevas expectativas 


Como ya comenté en otra entrada, vivir al lado del mar y no tener barco, es como tener carnet de conducir y no tener coche. Después de pasar un verano divertidisimo con mi zodiac, el chuliño, decidí dejarlo invernando a la espera de la llegada del próximo verano. Me volví a quedar sin nave para el invierno. 

Después del verano, he seguido sondeando el mercado de segunda mano en busca de alguna ganga que se adaptara a mi escasísimo poder adquisitivo. Tuve suerte. Encontré un chinchorro con una pinta más que respetable y un precio imbatible. Acorde hora y lugar con el vendedor, y me personé acompañado de un viejo lobo de mar de la zona, para que me asesorase. El artilugio estaba en perfectas condiciones, recién pintado y en un estado correcto. Cerramos la venta y al día siguiente me lo acercó a donde seria su futuro hogar. El viejo lobo de mar me ayudó a tunearlo un poquito y ponerlo a punto.


 Pasados unos días hice mi primera incursión marítima. La nave se comporta perfectamente dentro de los parámetros de sus reducidas dimensiones. Al ser rígida es mas cómoda que la zodiac, pero también da la sensación de ser más inestable. Las primeras salidas fueron un fiasco, un par de chocos en una, un bolo en otra. Soy consciente de que me queda mucho por aprender, soy virgen en este campo y en estos menesteres. 

En cuanto a la zona donde le voy a dar uso me lleve una desagradable sorpresa. El tráfico continuo de embarcaciones y grandes mejilloneros hacen tener que estar pendiente constantemente del tránsito debido al maretón que producen a su paso. Como te coja despistado una ola te puede dar un buen susto. 

Otro quebradero de cabeza fue el toldo para taparla. El que traía, aunque me afané en intentar repararlo, era inservible. Tuve que comprar uno en los chinos y adaptarlo como buenamente pude. Luego la zona donde está atracada es otro lió. Depende muchísimo de las mareas, y la acción de embarque y desembarque es arduo complicada.


Semanas más tarde, tras su adquisición, hice un par de salidas con resultados dispares. En la mejor de ellas logre capturar 3 kilos y medio de chocos, cifra nada desdeñable para un novato. En otra ocasión tente la suerte con las lubinas, pero lo único que logre enganchar en el señuelo, fueron dos sendas agujas que por fortuna se lograron zafar antes de llegar al bote.


 El navío quedó bautizado como "La Perla" por requerimiento de mi piratilla. Después de unas cuantas salidas he quedado un tanto decepcionado. Me esperaba otra cosa en cuanto a capturas se refiere. También soy consciente de ser completamente nuevo en esta rama, y por lo tanto, bastante inexperto, pero por los comentarios de los lobos de mar de la zona, las trazas no son nada halagüeñas. Estamos en una época de temporales y tampoco he tenido la posibilidad de disfrutarla en una mañana de sol, de esas de estar a gusto en el mar.

Por ahora no me convence del todo mi ultima adquisición. El motor eléctrico limita mucho su radio de acción, pero no puedo, ni quiero, hacerme con uno de gasolina. Otro factor es la compañía, siempre voy solo al mar, y en verano estaba acostumbrado a ir acompañado con Ángel, y es otro rollo. Esperare a disfrutarla un año y valorar si ha merecido la pena, si no, siempre tengo tiempo a deshacerme de ella y dar por cumplido este pequeño capricho náutico que tenía.



Un Saludo y Buena Pesca!

lunes, 4 de septiembre de 2017

Última salida a los chocos memorable

Última jornada de verano con un desenlace inimaginable


Era el último fin de semana ya. El de recoger. Dos días de duro trabajo para justificar cuatro meses de disfrute. Es la dolorosa rutina de todos los años. La que nos marca que se acerca el largo, frío y monótono invierno. Previamente quedo con Ángel en realizar una última salida. 

Cuando llego a la zona, el viento azota con fuerza el mar. Yo lo veo impracticable. Ángel es optimista. Ya tenía preparado el chuliño para echarlo al mar. Las condiciones son límite para nuestra embarcación, pero el espíritu positivo de mi compañero, me acaba contagiando


Como anécdota decir que normalmente llevamos un cubo a bordo, pero Ángel insistió que llevásemos dos, que nos harían falta. Yo me mofe abiertamente. Dadas las circunstancias, dudaba mucho que pudiésemos sacar algo del mar, mucho menos llenar dos cubos. Pues nada, enfilamos el camino a la playa y ponemos el bote en el mar.

El aire era intenso, mucho. El motor se defendía como podía. La embarcación apenas avanzaba y nuestros movimientos de deriva eran erráticos. La primera pasada fue nula, la velocidad era excesiva. Ángel calibró los parámetros necesarios para intentar conseguir una deriva aceptable. Ahí llegó el momento. Comenzaron las picadas de manera sobrenatural. Yo llevaba caña y línea, y no daba a basto. Mi compañero sacaba piezas del mar como un poseso mientras se afanaba en lidiar con el rumbo de la nave. Infinidad de cefalópodos se quedaron a medio camino debido al frenesí de la actividad y del momento. 

En un momento dado, tenemos que descargar el cubo pequeño en el grande. Seguimos en la batalla. El aire sigue con el empeño de alejarnos de la costa, pero nuestro modesto motor se opone con todas sus fuerzas. Seguimos luchando contra los elementos mientras seguimos arrebatando chocos al mar. La actividad roza lo absurdo. Picadas constantes. No hay tiempo para el aburrimiento o la relajación. Por momentos parece que cesa esta vorágine, eso es por que nos salimos de zona, rápida y diligentemente, Ángel nos vuelve a colocar en el sendero del triunfo. Volvemos a vaciar el cubo pequeño en el grande. Seguimos.

El mar se embravece más aún por momentos. Nuestra modesta nave lucha en un combate desigual. El indeciso vendaval nos hace perder el rumbo a cada momento y tener que rectificar la deriva. Pero los cefalópodos siguen subiendo por pares a bordo. El ocaso de la energía del motor se acerca, al igual que la luz solar. Cuando apenas hay visibilidad, decidimos dar por concluida la jornada. Lentamente el chuliño nos devuelve a la costa. Agotado, extenuado, después de una jornada en la que ha estado muy exigido.

Llegamos a la playa y escurrimos el cubo. Vemos el resultado perplejos. 13 Kilos de chocos en un par de horas con unas condiciones terribles. Un Ángel risueño y feliz me restriega, con razón y picaresca, la necesidad de los dos cubos. Última salida de este año del chuliño memorable. 

Un Saludo y Buena Pesca!

domingo, 28 de mayo de 2017

Estrenazo del Chuliño con Chocos

Primera jornada estrenado el chuliño en la ría vacacional con unos resultados sorprendentes


Después del primer fin de semana que llegamos para colocar todo, este era el primero de disfrute. Sábado por la tarde, el chuliño preparado, listo para echarse al mar. No lo dudo, me llevo a mi segundo de abordo, mi piratilla.

Nos dirigimos al agua, la ponemos en remojo y a navegar. Despliego las cañas. La intención hoy es darle un uso productivo usando el chuliño para capturar algún choco. Navegamos. Mi peque se aburre con la pesca, algo habitual en él, solamente se entretiene gobernando la nave, pero por desgracia, en este tipo de pesca se está la mayor parte del tiempo a la deriva y sin motor. Logro poner a bordo 4 chocos con incredulidad. Como era previsible, o no tanto, tengo que arrimarme a la orilla y desembarcarlo. Una pena que no sepa disfrutar de la pesca como yo, que le vamos a hacer.

Al fondo veo a mi compi, Ángel. Está enfrascado jugando una partida de petanca. Le insisto para que me acompañe. Rápidamente busca un sustituto entre los observadores de tan digno deporte y se encamina presto a subir a bordo. Sus impresiones son estupendas. Le encanta el invento. Se deshace en elogios sobre el artilugio mientras navegamos hacia una zona que creemos querenciosa de los anhelados cefalópodos.

Comenzamos la acción de pesca. Nos quedamos perplejos al descubrir que el invento funciona. Uno tras otro no paran de subir chocos abordo. Picada tras picada. Nosotros alucinado. El sol empieza a jugar al escondite con el horizonte, pero nosotros seguimos dándole duro. Según se va yendo la luz, las picadas son más constantes. Llegado el momento no hacía falta ni lanzar, los veíamos atacar como locos a los señuelos justo debajo de la embarcación. Fueron dos horas gloriosas. 



Ya casi a oscuras, y con el caldero a rebosar, ponemos rumbo a tierra. Los comentarios de satisfacción son constantes. La impresión de que este trozo de goma y metal nos va a deparar grandes momentos este verano, es patente. Una vez llegamos a casa, el pitorreo y chascarrillo, de nuestras respectivas es elocuente. El semblante les cambió radicalmente cuando les mostramos la hazaña conseguida. 4 kilos y medio de chocos. El chuliño ha venido, para quedarse.


Un Saludo y Buena Pesca!

jueves, 13 de abril de 2017

Vuelta al mar.. Estreno del Chuliño

Después de la nefasta experiencia con el Kayak, tenía que seguir probando hasta dar con la tecla


Bueno. Después de la experiencia Kayera, algo he aprendido. Sinceramente tuve suerte. Fui capaz de deshacerme de él en una semana palmando poco dinero. Pero mi inquietud marina seguía viva así que busqué alternativas baratas por la red.

Para mi asombro me encontré con unas embarcaciones tipo zodiac low cost que tenían una pinta estupenda. Me informe, compare y me decidí. El modelo encajaba en mis planes era una Aquaparx de 230 metros. El tamaño es un poco reducido, pero al ser menor de 2,50 no necesitaría matrícula ni seguro. El sistema de montaje y desmontaje se veía sencillo.

En esta ocasión no iba a remar. Me hice con un motor eléctrico de 34 libras con su correspondiente batería y cargador. La verdad es que el conjunto prometía: 


Yo cuando monte la primera vez, y ese cacharro andaba sin tener que remar, casi lloro de la emoción. La echamos al mar y me lleve a mi piratilla como contramaestre.



Lo pasó como un enano, le encanta gobernar la nave. 


 Hasta aquí todo fabuloso. Lo peor vino luego. Cuando estábamos en el mar note que uno de los balones perdía aire, o esa es la sensación que me daba a mi. Con la mosca detrás de la oreja, la lleve a casa y la hinche. Yo que estoy medio teniente no me enteraba de nada, pero mi piratilla dijo: "Papa! papa! ahi hace ruido" cogí un vaso con agua se lo eche por encima, y efectivamente, la peor imagen.. burbujitas.

Me afané en tapar la junta con el pegamento que trae de fabrica, pero nada, tapaba por un lado, y salía por el otro. Ya hasta los mismísimos, me digo, coño! que es nueva y esta en garantia. Llame al lugar donde la compre, en Caceres, Arapaima fishing y me dice que se la envié, pero que tengo que pagar yo los portes. Yo me quedo con cara de tonto. Lo pongo a caer de un burro al tío, diciéndole que es un error de fábrica, y el tío sacando balones fuera, y que en la web ponía que en este caso el comprador se tenia que hacer cargo de los portes. Al final me aconsejo que me iba a salir tan caro eso como repararla en una tienda local, pero eso si, ellos no se hacían cargo de nada. Lo mande a tomar por saco, lo puse de impresentable para arriba, y me tuve que buscar la vida para repararla aquí cerca. 65 € a mayores la broma.

Vamos, es mi cruz, o compro algo que no me sirve, o compro algo roto. Eso que cuando la iba comprar estaba entre cogerla directamente del fabricante o buscar un intermediario en España por si surgía algún tipo de problema... ya ves para lo que me sirvió.

Bueno. Espero que la inversión y los quebraderos de cabeza hayan servido de algo. Por ahora, las salidas que he hecho por aquí han sido decepcionantes, sin pesca alguna. Habrá que aprender o esperar al verano para mojarla en aguas mas productivas.

Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 4 de marzo de 2017

Patos al agua!!!

Me enrolo en el mar. Estreno de Kayak hinchable


Visto el estado de nuestras costas he decidido cumplir, en medida de lo posible y ajustándome a mi presupuesto, una de mis ilusiones. Tener una embarcación.

Vivo al lado del mar y aquí, el que no tiene barco, es como si no tuviese coche. No voy a ser hipócrita, y reconozco que muchas veces cuando dejaba a mi hijo en el colegio los meses calurosos a las 9 de la mañana, y veía a los viejunos con sus gamelas hacerse a la mar, la envidia me corroía. 

Como un servidor está en el paro, la cosa está desastrosa y no me llaman ni para repartir clinex, que mejor forma que esta para entretenerme. La verdad es que ya llevo tiempo estudiando el asunto. Informandome en la web, mirando vídeos. Lo suyo sería una embarcación rígida, pero dado que no tengo donde meter una, ni tengo money para pagar un pantalán, la mejor opción posible era un hinchable. 

Dentro de este conjunto, me he encontrado con que el kayak hinchable es lo que está pegando fuerte. Es asequible, fácil de guardar y sin quebraderos de cabeza de donde lo dejas. Me decante por uno que venden en el Decarton de 1 o 2 plazas, ideal para ir yo solo, con mi piratilla o mi compi en verano. Eso sobre el papel suena bien, mola. Ahora voy a contar mi experiencia.

En cuanto tuve el presupuesto adecuado, he comprado el Kayak, con sus respectivos accesorios, que también suman: remos, traje de neopreno, botas de neopreno, chaleco salvavidas, rizón, y a parte de esto, como mi idea es pescar desde el, pues prepare una caja muy maja a raíz de una idea que vi por la red. Este es el resultado:


La verdad es que me ha quedado muy bien tuneado con la cestita. Ahora viene la realidad. Esto está cojonudo para personas con buena salud. Un servidor pasado la cuarentena está en horas bajas. El primer día, solo sacarlo de la bolsa, montarlo e hincharlo, casi me da un yuyu. Lo peor no es eso. Una vez que estás en el mar, hay que darle, pero darle duro. Para llegar a la primera batea casi echo los hígados por la boca. Yo soy un tirillas, lo reconozco, pero hay que estar muy fino para andar con esto. La sensación de estar a ras de mar, cojonuda, pero si no tienes fuelle para disfrutarla, no sirve de nada. También he de decir que me dio la sensación de estar navegando con una colchoneta con remos. No corta nada el mar y eso dificulta enormemente el avance, a diferencia de las rígidas, que se las ve mas sueltas.

Luego llegó la peor parte: recoger. Que cristo. Deshincha todo, guarda todo, y cuando tienes doblado el bicho.. Sorpresa!!! no entra en la bolsa. Claro, de fábrica perfectamente desinflado, perfectamente doblado, entra a las mil maravillas. Me tire casi media hora para meter el artilugio en su puñetera funda. Ah! y no da secado dado el tipo de tela que tiene, otra sorpresita. Luego llegar a casa y subir todo del coche, que pesa lo suyo. En resumen: 3 días de agujetas hecho mierda por la culpa del Kayak.

Pasada una semana decidí intentarlo de nuevo. Oye! igual esto es como el ejercicio.. al principio cuesta, pero una vez que te acostumbras... Que va! sigue siendo otra mierda pinchada en un palo. Eso si, no tuve agujetas de esta vez, tampoco me volví loco remando, pero el coñazo de montar y desmontar sigue siendo el mismo. Esa tarde me di un pirulo con las cañas y todo. Como anécdota decir que cogí 2 chocos y un calamar. Sinceramente no merece la pena esta tortura para coger 3 tristes piezas.


Así que al final he decidido deshacerme de él. Esto no es para mi. Se que voy a palmar pasta, porque ya no puedo devolverlo, pero a ver si tengo suerte y soy capaz de deshacerme de él con el menor daño económico posible. Esto esta bien para tener montado en un camping o así, y dar un paseo con él, para pescar, no sirve.


Un Saludo y Buena Pesca!