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viernes, 21 de julio de 2017

Spinning en superficie

Ahora vamos a tratar el tema de paseantes. El Spining en superficie está aquí

Este año está siendo aciago en cuanto a la pesca en general. Comenzamos muy bien la temporada, con una mañana espléndida, pero no ha sido más que una nube de verano. Según ha ido avanzando la época estival, las capturas han menguado de forma escandalosa, llegando a contar las salidas por bolos.

Para no perder la ilusión, he intentado probar otras técnicas dentro del Spinning. Para ser más exactos la pesca en superficie con paseantes. Es divertida la verdad. Seguramente menos efectiva, pero cuando tienes un ataque, es de lejos la mejor forma de disfrutar. También he de decir que es agotadora. Mi equipo no ayuda, una caña demasiado larga y pesada, castiga sin remordimiento la muñeca sobremanera. Para el 2018 espero conseguir un equipo más ligero para este fin.

Después de 2 o 3 salidas sin éxito obtuve mi primera ansiada captura. Fue después de comer, el sol en lo alto castigando sin piedad, y el mar bastante tranquilo. Yo me dije, para estar tirado en la tumbona hasta la hora de ir a la playa, me doy una vueltecilla con los paseantes a seguir practicando. Llegue a la zona elegida y comencé con los lances. El señuelo utilizado fue una imitación china de los famosos Z-Claw. Sinceramente no daba un duro por coger nada con esa patata voladora. Es enorme, feo y no se que pensara un pez para echarle la boca eso. Lanza de vicio, es cierto.

Pues nada, ritual de lances. Lance por aquí, lance por allá. En una de estas, revuelo en superficie y ataque. Pego el tirón pertinente y la engancho. Es una lubinita pequeña. No puedo creer que le eche la boca a eso. Pues si. Foto para inmortalizar el momento.



Foto y al agua. Esa tarde obtuve 2 capturas más del mismo porte que fueron indultadas al momento. Otro día lo mismo, después de comer me di otro paseito para hacer la digestión  haciendo un poco de spining en superficie, que mejor forma, no? Lance hacia una zona somera, con un par de palmos de agua. Vengo recogiendo y noto como hay algo que viene desviando el señuelo. Cuando llega a tierra no doy crédito.  Un pequeño esparido que por curiosidad debió arrimar el hocico a donde no debía y acabo siendo robado. Foto y al agua.


Un Saludo y Buena Pesca!

sábado, 30 de julio de 2016

LA DORADA

Creo que después de esto, ya me puedo retirar, no creo que capture algo similar en mi vida.


La jornada de ayer fue increíble. Que noche. Hoy me levante relajado, feliz, sabiendo que había disfrutado de una de las mejores jornadas de pesca, si no la mejor, de mi vida. Desayune tranquilamente, mire el parte meteorológico, pintaba muy bien como la noche anterior. Por mi experiencia personal sé que es muy difícil que dos noches seguidas sean muy buenas. Pero vamos, que con que fuese la mitad de la anterior, me daba por satisfecho.

A media mañana me dispuse a recoger el requerido cebo. Hable con José: "Que? hoy de nuevo, no?" a lo que él respondió: "Claro, siempre que se pueda hay que estar al pie del cañón". José es una persona afable, de buen carácter infinito, dado siempre a los demás, un tipo entrañable, y aparte de esto, un pescador acérrimo, pasional al 100%, dedicado a tope, para mi personalmente, el mejor en el Surfcasting por estas aguas. Quedamos en ir de pesca por la noche.

Llegó la hora y pusimos rumbo a la playa. De camino íbamos comentando la espectacularidad de la jornada anterior. En cuanto llegamos nos dimos cuenta enseguida de que las condiciones eran similares. Esto pronosticaba buen augurio. Montamos los cacharros y comenzamos la pesca. Las picadas se sucedían a muy buen ritmo. Sargos y Lubinas besaban inexorablemente la arena una tras otra. Sin tiempo para el descanso, estábamos disfrutando de otra jornada gloriosa. En esos momentos ya estábamos asentados en la rutina pesquera. Eso era pescar.

El tiempo pasaba demasiado rápido como para poder disfrutar del momento, el viento seguía castigando con violencia, el mar era un batiburrillo desordenado de olas freneticas. Lo único que me apenaba, como la noche anterior, es que Ángel no pudiese disfrutar de esta velada. Se que lo hubiese pasado en grande. 

Según avanzaba la noche, el cebo menguaba. Como la actividad había decrecido un poco, decidi moverme a la playa contigua, ya en dirección de regreso, y probar fortuna allí. Volví a montar el arsenal, me parapete como pude del viento y a esperar. En ese lapsus de tiempo observe lo que llevaba hasta el momento: 4 lubinas y 5 sargos. Muy fructífera noche. Diciendo para mi mismo que aunque en este último spot no sacase nada, habría sido otra gran noche.

Mientras estoy disfrutando de un cilindro de nicotina, veo una de mis cañas doblar hasta el infinito. La adrenalina se dispara, y corro como un loco a tomar las riendas.  Mientras me apresuro corriendo voy observando como pega unos latigazos tremendos. No doy crédito. Sujeto la caña con firmeza y me doy cuenta de la magnitud legendaria de lo que porta al otro lado del sedal. Menudos zambombazos. Peleo con el carrete para tratar de aligerar presión en la línea, está muy tensa y temo que todo se vaya al carajo en cualquier momento. Una vez tengo estabilizada más o menos la situación, comienzo la batalla con el animal.

En principio según voy recuperando hilo me da la sensación de que es una uxa. Me motiva, pero no me entusiasma demasiado. Continuó la lucha. En momentos dudo, tengo quitado ya algunas uxas y la manera de tirar me resulta extraña. Por momentos se viene, pero en otros parece que pega unas arrancadas dignas de un fórmula 1. Hasta el momento había mantenido el puntero bajo para liberar tensión, pero por un instante parece que se deja ir un poco, levanto la caña y recojo con fuerza. Es ahí cuando mi corazón y mi cabeza dan un vuelco. En uno de estos embistes, salta fuera del agua y observo un lomo plateado. La Osti... no es una uxa. Es un bicharraco.

Ahí si. Ahí me emociono a tope. También el nerviosismo se hace palpable en mi persona. Peleo con el pez fieramente, pero esta vez, con el miedo de perderlo. Hasta medio camino se deja venir, pero una vez se arrima a la orilla pega unos sprints que me dejan tieso. Lo voy tanteando con mimo y firmeza, lo acerco, el corre para fuera, lo acerco, el corre para afuera. Una batalla descomunal. Tras largos 10 minutos de encarnizada batalla, parece que el animal se da por vencido, y poco a poco, con la ayuda de las olas, lo voy acercando a la orilla. Finalmente, ayudado por el mar, logro ponerlo en la arena. Sinceramente daba por hecho que era un robalo precioso, pero una vez que me acerco para darle la primera visual, no me lo puedo creer. Era una dorada... LA DORADA. Bestial! En los años que llevo pescando aquí, jamás había capturado un ejemplar de esta especie. Menudo porte, menudo estreno. Yo flipo. Mucho. Llamo a gritos a José y a Sole.

Vienen corriendo y cuando llegan alucinan tanto como yo. No se lo pueden creer. Pedazo de morlaco en un metro de agua. Más tarde, en ausencia de más picadas, recogemos todo y ponemos rumbo al hogar. Fue la primera vez en mi vida que vuelvo de pescar agotado por portar el peso de las capturas, y eso me ayudaron. José me comentaba de camino que en los 25 años que llevaba pescando en estas aguas, jamás vio sacar semejante dorada. Yo más que orgulloso, estaba perplejo. Anonadado. Menudo fin de fiesta para estos dos días extraordinarios. Como apunte, decir que la criatura pesó 3 kilos 200 gramos. Personalmente, es insuperable.



Un Saludo y Buena Pesca!

viernes, 29 de julio de 2016

Siiii.. Las lubinas han vuelto

Como echaba de menos las lobas. Jornada increíble, de las de recordar.


Después de unos días en casa arreglando cosas y descansado un poco de las vacaciones.. si, suena raro, pero las vacaciones cansan.. volvemos a nuestro lugar de retiro espiritual. Cuando llegó sondeo a mis compañeros pescadores como ha ido estos días la pesca. Jose me dice: "no te digo nada, mira directamente". Trae un capazo lleno hasta la bandera de lubinas de buen porte y buenos sargos. Los ojos se me ponen como platos. Me comenta que la noche anterior hacía un viento de carallo pero que los peces picaban como locos. 

Esas condiciones me sonaban de alguna que otra jornada gloriosa que tuve. Comprobé el parte y hoy tenía trazas de continuar el tiempo en la misma línea. Me faltó tiempo para cambiarme, coger mis trastos e ir a por miñocas como alma que la lleva el diablo.

Pasamos la tarde en la playa con la familia, pero mi cabeza ya tenía el ansia viva de que llegase la noche. Las horas no pasaban. A las 20:00, recogida, ducha, cena y preparase. A las 22:00 ya estaba enfilando la playa. El viento azotaba con gran violencia. El agua era chocolate puro. Esto me recordaba a una gran velada de lubinas que tuve, pero en esta ocasión todo era más intenso. 

Llegamos al spot. Fui montando como pude las cañas. Puse el mayor gramaje que tenía disponible. Nada más tocar agua la primera caña, picadón. Lubinaza que se venía a tierra. Otro lance, otra picada, espectacular. Entre mientras pasaron José y Marisol y les apremie para que montasen rápido, que estaban ahí. Así se sucedió toda la noche. El viento era tan intenso que llegaba a enfriar, pero con la actividad reinante no pude sentarme ni un minuto en dos horas, es más, sudaba como un pollo. Qué frenesí, qué gustazo, en momentos así, doy fe de porque a la pesca se la trata como un deporte. Era épico, las cañas dobladas hostigadas constantemente por el azote del viento, el mar ensordecedor batiendo con fuerza desmesurada la orilla, la arena salpicando por el aire espoleada por el aliento del embravecido vendaval... y en el medio.. tu.. solo... peleando contra los elementos intentando extraer los frutos del mar.

Agotado el arsenal de cebo, ponemos rumbo a casa. Llegué destrozado, cansado, agotado, pero realmente feliz, anímicamente satisfecho. Menuda jornada de pesca tan intensa. Grandes capturas, grandes picadas, gran noche. José también había triunfado y venia cargado de material. Parte de batalla: 9 lubinazas y 4 sargos. La única pena que me quedo, es que mi compi de pesca no pudiese estar presente por motivos laborales, hubiese disfrutado como un enano.



Un Saludo y Buena Pesca!

martes, 4 de agosto de 2015

De pesca con mi Broder

Tarde entretenida, de risas y cachondeo, y premio para alguien que se lo merece

Hoy el día estaba siendo perfecto. Tarde muy agradable de playa, con muy buena temperatura y una compañía inmejorable. Por el lugar estaba mi Broder, que disfrutaba de sus escasas, pero más que bien merecidas vacaciones. Es un apasionado de la pesca, casi tanto como yo, y enamorado incondicional de esta ría y sus mares. Por culpa de su estresada vida laboral y personal apenas puede disfrutar de uno de sus hobbies. Consciente de ello me encargue de tener todo presto y dispuesto para que pudiésemos disfrutar de una jornada de pesca juntos.

Al subir de la playa, después de los rituales pertinentes de merienda, ducha y demases, decidimos coger los utensilios y poner dirección al arenero. La marea no era buena, mas bien mala, pero lo importante era compartir horas juntos haciendo lo que nos gusta.

Llegamos al spot y desplegamos el armamento. Le deje al mando de todo lo referente a surfcasting, ya que yo me había agenciado una minnow en el Decarton y quería experimentar nuevas sensaciones. A el se le veía feliz, intenso y nervioso con cada movimiento de puntero, impreciso pero apasionado a la hora de colocar cebo y lanzar cañas, pero en definitiva, disfrutando como un enano. 

Hubo varias picadas, dos de ellas nos premiaron con dos sarguetes majos de ración. Mi broder estaba a tope, pasándolo bien, desestresado, desconectado, feliz. Casi al final de la jornada, la diosa del mar quiso premiarlo, y dejarle ver, que no se había olvidado de él. Un picadón tremendo en una de las cañas hacía presagiar algo interesante. Y allí estaba mi Broder, con ilusión y la torpeza propia de la inactividad, dándole batalla a tan valeroso esparido. 

Finalmente logró poner en la arena a tan bonito ejemplar que pesó 1 kilo 200 gramos. Se que con su ritmo de vida ocasiones como estas van a ser escasas, pero me alegré mucho de haber disfrutado de este momento en su compañía. Así de orgulloso posaba junto a su premio. Verle desanzuelar el ejemplar fue otro show, ya que el sargo estaba tragado hasta el infinito y sus habilidades desanzuelezadoras están muy oxidadas. 


Un Saludo y Buena Pesca!

jueves, 16 de julio de 2015

Comienzo Surfcasting 2015

Comienza la temporada de Surfcasting del 2015 con muchísimas ganas!!!

Pues si, ya está aquí, ya llegó. Que ganas tenía de llegase ya por fin estas fechas. El invierno ha estado bien en cuanto a pesca, la verdad es que no me quejo, pero la sensación de poder pescar en manga corta por la madrugada no tiene precio. 

Tenía ganas de pisar arena. La pesca en invierno para mi es totalmente urbana, desde puertos, escolleras o paseos. Además, solo tiento a cefalópodos, y tenía el ansia viva de tocar escama.

La temporada ha comenzado de manera casi inmejorable, obteniendo el mayor sargo que sacado del mar hasta la fecha con un peso de 1 kilo, otro que rondaba el medio kilo, y tres más de ración. 

Esperemos que sea el inicio de unas grandes veladas.


Un Saludo y Buena Pesca!

jueves, 21 de agosto de 2014

Liadas, Rapalas y Luces Rojas

Se acerca el final de temporada de Surfcasting para mi. Seguramente haya sido mi última salida del año.

Voy descontando los días ya. La época estival llega a su fin, y con ella, mi actividad náutico pesquera desde la playa. Como costumbre, nos ponemos a la bendita rutina previa a una salida. Comprobación de marea y condiciones meteorológicas, puesta a punto del equipo, recolección de cebo, aseo y cena. Hoy el día no estaba a nuestro favor. El viento era muy fuerte, molesto, con rachas que por momentos parecen querer elevarte del suelo. La marea tampoco era propicia, bajando, algo que no nos gusta. Pero el virus de la pesca nos acosa con sus últimos arreones. Somos conscientes de que probablemente sea la última jornada del año, y aunque tenemos los elementos en contra, decidimos mojar nuestros anzuelos de igual manera.

Esta ocasión iba a ser un poco diferente a lo habitual. Paco, mi primo, se acercó al lugar para pasar un par de días con nosotros. Memorables las rompeduras de cabeza que me tenia metido con el tema pesquero, pero nunca se decidía a acompañarnos. Esta vez si, esta vez iba a ser la buena.

Tantee sus aptitudes y experiencia. El hinchaba pecho y presumía de haber capturado ya una par de lubinas de kilo y pico. Bueno, parecía que no tendría que tener cuenta ni hacer de babysitter. Pero en sus relatos y experiencias había cosas que no me cuadraban mucho. La confirmación de mis sospechas se hizo latente cuando comenzó a preparar su equipo para la salida.

Todo nuevecito, de paquete. Le propuse usar el sistema de cebo vivo que nosotros utilizábamos. Se negó rotundamente, él quería hacer spining. Cuando vi su kilométrico señuelo las risas no fueron pocas. Prosiguieron cuando observe que quería montar una bola de bolos como plomo, 150 gramos de plomada nada menos. Después del cachondeo pertinente, le ayude a montar como bien pude, un equipo medianamente decente con el material que había traído, para que al menos pudiese defenderse. Caña de cuatro metros para surfcasting rígida en la punta como una vara de hierro, un señuelo de tamaño descomunal indicado solamente para coger tiburones, un sedal de 0.40 rígido como el granito de Porriño, el plomo directamente lo dimos por descartado... vamos... que bien equipado no estaba.

Acordamos hora. Llegado el momento Paco no daba aparecido a la cita. Divague en su búsqueda, y me lo encontré enzarzado en un coloquio lúdico-festivo regado por las mieles del ron. Le apresure, Ángel llevaba tiempo esperándonos ya. Justamente le acababan de servir una copa... "Paco, vamos, que nos están esperando, deja eso y arranca".. el ni corto ni perezoso, agarró el vaso del cubata, y en tres sendos tragos, dio buena cuenta de el. De camino me confesó: . Anteriormente, después de la cena, se había encargado de dar buena cuenta de una cerveza y otro cubata."Hace más de año y medio que no bebo, creo que me están entrando unos calores, que pa qué..."

Llegamos a la playa. Ángel a lo suyo, desplegando su material y poniéndolo a remojo. Yo haciendo lo propio mientras echaba un ojo a nuestro nuevo compañero en esa noche. Paco peleándose con el equipo, como no, pero al rato parecía que más o menos podría defenderse. Me llamo la atención que la linterna de cabeza que trajo (a estrenar, como no) tenía dos posiciones, una de luz blanca y otra con luz roja.

La noche comienza a deslizarse en el tobogán del tiempo. Las capturas empiezan a sucederse. A lo lejos voy observando a Paco, el cual decidió separarse unos metros para practicar spining con tranquilidad. Personalmente fue una noche bastante estresante en cuanto a acción de pesca. Tuve muchísimos enganches, tantos, que llegue a utilizar todos los bajos que llevaba de repuesto. Para echarle más leña al fuego, capture una anguila, la cual gracias a sus retorcidos movimientos, se afano en intentar tejer una bufanda de seda con mi línea. Tuve que cortar todo, no había salvación. Aun así, dado su pequeño tamaño, la indulte.

El tiempo pasa, Ángel a su ritmo va dando cuenta de nuestros amigos espáridos. Al fondo voy observando las acciones de Paco. Durante un buen rato, observo que tiene puesta la luz roja en la cabeza, sus desplazamientos son mínimos. Pienso.. . Lleva ya como unos 5 o 10 minutos en el mismo sitio peleándose con sabe dios que. Finalmente se va acercando poco a poco. Cuando llega observo que trae el sedal como si de un trasmallo marinero se tratase... "Joder! menuda liada que tienes ahí tío.. corta y volvemos a montar todo". El se negó rotundamente. Intentó afanosamente por periodo de unos diez minutos desliar el entuerto, pero a cada movimiento, agravaba la situación. Creo que el ron que fluía por sus venas era parte implícita de su cabezonería y entretenimiento. Finalmente cayo de la burra, y accedió a usar el sistema Windows: cortar y pegar."cómo carallo podrá ver algo con esa luz.."

Una vez resuelto el tema, se quedó cerca de nosotros, subido a unas rocas. Seguía con la luz roja en la cabeza, estampa de lo más cómica. Al rato enrocó su monstruoso señuelo. Casi cae al mar intentando liberarlo, menos mal, que Ángel estaba al lado y lo auxilio diligentemente. La noche concluyó, de camino de regreso comentábamos la experiencia. Paco no cogió nada, no tuvo acción de pesca, estuvo más tiempo peleándose con su equipo que con el mar, pero según sus palabras se marchaba del lugar muy contento, feliz, satisfecho por haber pasado unas horas relajadas pescando. Eso es lo que cuenta realmente.

Al final el recuento de capturas personal fue de 6 sargos y 2 lubinas. Ángel en su nivel, consiguió sacar 20 piezas del mar. Paco se llevó la experiencia y el recuerdo de una entretenida noche de pesca. 


Un Saludo y Buena Pesca!

martes, 19 de agosto de 2014

Simplemente.. Una noche INCREÍBLE

Esta noche la recordare el resto de mi vida, no se si vendrán mas así, pero si llegan, supongo que la primera nunca se olvida

Después de una noche propicia como la de ayer, como buen pescador, lo normal es que uno se venga arriba y tiente a la suerte al día siguiente. Lo mas común, es que en la siguiente velada, y dadas las altas expectativas, uno se lleve un buen chasco. Esta vez por fortuna, no fue el caso.

Estando por la tarde en la playa, disfrutando del sol, el mar, la compañía de nuestras familias y amigos, Ángel y yo comentamos llenos de regocijo los resultados de nuestra anterior salida. Con la moral desbordada y el incansable virus de la pesca seduciéndonos constantemente, decidimos tentar a la fortuna de nuevo hoy.

Realizamos el ritual previo: revisión y puesta a punto del equipo, recolección de cebo (en esta ocasión tuve la suerte de llevarlo mejor), aseo y cena. Fijamos hora. En esta ocasión Ángel no tuvo tiempo de cenar, así que opto por llevarse un bocadillo y dar buena cuenta de él en el lugar de pesca.

Llegamos a nuestro destino y nos dispusimos a desplegar nuestro arsenal pesquero. Yo, como es habitual, primero preparo una caña, la lanzo, y preparo luego la otra. Pues bien, fue lanzar la primera caña, girarme para ir a preparar la segunda, y el puntero de la primera ya estaba doblándose endemoniadamente. Procedí a la clavada y recogida pertinente. En el extremo del sedal un sargo de buen porte. Contento por que la jornada había empezado de la mejor manera posible, me dispuse a cebar la caña y volver a lanzarla. Mientras estaba cebando la segunda caña, la primera otra vez dando señales inequívocas de que tenia otro espárido clavado en el final. Lance la segunda y procedí a recoger la primera.

Ángel preparó y lanzó las dos cañas a la vez. A los segundos de tocar agua, tuvo sendas picadas en ambas. La guerra había comenzado. Yo no daba a basto en recoger, desembuchar y volver a cebar las cañas. Se me acumulaba el trabajo. Ángel otro tanto de lo mismo. Entre mientras tuve tres enganchadas, con su correspondiente perdida de tiempo en preparar los bajos otra vez, pero bendita maldición, mientras estaba enfrascado montando una nueva línea, observaba incrédulo como el puntero de la caña que estaba en el agua, no me daba cuartel.

Fue una hora frenética. Llego un momento, que tenia las dos cañas con picadas, y me dije para mi mismo: "necesito un kit-kat, paro dos minutos, me fumo un cigarro tranquilo y sigo". Mientras fumaba y me tomaba un respiro, mis dos punteros seguían ahí, dale que dale. Ángel que se había traído la cena tuvo que hacer lo mismo. Tuvo que parar aun teniendo picadas para poder cenar. Fue la primera vez en mi vida que acabe cansado de quitar peces, que por otra parte, fue una sensación increíble.

Finalmente, y aun habiendo actividad, pero estando escasos de cebo (normal, visto lo visto), decidimos dar por concluida la jornada. Agotados pero satisfechos, con los cubos a reventar, volvimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Como dato, yo capture 13 sargos y Ángel 32 y 2 lubinas. Una noche INCREÍBLE que no olvidare nunca.


Un Saludo y Buena Pesca!

lunes, 18 de agosto de 2014

Un día completo

Hoy fue un día que voy a catalogar como redondo, tanto en actividad como en experiencia y conocimientos adquiridos

Se acerca el final del verano, y con ello el cese de mi actividad de surf casting. Este verano me había propuesto tres metas en el ámbito de la pesca. La primera, coger un calamar, la segunda coger un choco, y la tercera coger una lubina. Las dos primeras las conseguí a principios de verano "fácilmente" gracias al asesoramiento y apoyo del Patrón. Me quedaba por solventar mi última inquietud.

Las condiciones para la pesca en cuanto a marea eran óptimas, subiendo a última hora del día, como nos gusta a nosotros. El estado del viento no tanto, ya que se preveían rachas del norte. En esta ocasión quería realizar mi reto personal en toda su magnitud. En anteriores ocasiones Ángel era el encargado de coger el cebo, yo le acompañaba y le ayudaba, pero realmente quien hacia todo el trabajo era el.  Compre un sacho para dedicarme al tema. Fue objeto de risas varias cuando los expertos en materia me vieron con semejante armatoste.. "Pero a dónde vas con eso!! animal!!!". Anteriormente también fui centro de risas y cachondeos por adquirir un rastrillo de jardinero en los chinos, que claramente y debido a su endebilidad manifiesta, no servía. Antes por poco, esta vez, por mucho.

Menos mal que estaba ahí el Patrón para echarme un cabo. Se llevó semejante herraje y procedió a darle con dulzura y amor unas finas caricias con la radial para dejar el artilugio operativo. A media tarde, Ángel me hizo la señal, había llegado el momento. Me apresure a buscar entre mis cachivaches un contenedor para transportar el cebo y pusimos rumbo a la playa. Elegimos zona, y después de tener un careo con un imbécil que nos negaba el derecho a la recolección de cebo que por ley nos pertenece, nos pusimos al chollo. Eso si.. este personajillo por llamarle algo, en cuanto vio llegar a los vigilantes, salió por patas, igual era porque el contenido de su caldero quinticentituplicabla la cantidad permitida.. serían para vender, cosa totalmente ilegal, subnormales hay en todas partes, pero bueno, eso es otra historia.

Nos ponemos al tema. Las primeras sachadas, bien, yo ahí, pim pam, dándole con amor y con xeito, con motivación. A los cinco minutos esto empezaba a pintar mal, me dolían las manos, los brazos, no había quitado ni la primera lombriz. Al rato se acerca Ángel: "Que, como vas?? ya las tienes??" observo su recipiente y ya tenía unas treinta.. miro para el mio y yo con dos.. cachondeo y camaradería típica por su parte. Luego llegó el momento de la ayuda y los consejos. Al final gracias a él, conseguí recoger unas 20. Fue duro, no voy a negarlo, acabe con las manos llenas de ampollas, me temblaban las piernas del esfuerzo, pero al final con  gran ayuda, lo conseguí. Me imagino lo que pasaría por la cabeza de Ángel, un hombre curtido, fuerte, acostumbrado a las labores de campo, observando como un urbanita enclenque intentaba rivalizar en su competencia. Con el tiempo aprendí gracias a él, que es más cuestión de técnica, que de fuerza bruta.

Volvimos, yo destrozado, pero satisfecho. Nos aseamos, cenamos y pusimos rumbo a nuestro lugar destino. Durante toda la jornada le comenté cuál era mi meta a conseguir en lo que quedaba de temporada. El me alentó y me dio confianza. Llegamos y presentamos nuestra artillería. Al poco rato Ángel comenzó con su samba pesquera. Era buena señal, los peces parecía que estaban y se dejaban notar. En una de mis cañas tuve un simulacro de picada, pero se quedó en eso, un simulacro. Poco después observó en uno de mis punteros una fuerte batida, en seco, seguida de leves réplicas. Me apresuro a tomar los mandos del instrumento cuando para mi sorpresa noto algo al otro lado del sedal.

La recogida fue extraña para mi, daba algún que otro latigazo, pero no el combate feroz típico de nuestros amigos los sargos. Según se aproximaba a la orilla, la intensidad en los intentos del pez por liberarse se incrementaba. Finalmente logré traerlo a la arena. Ángel expectante me grita desde lo lejos: "Una lubinaaa!! ahí tienes tu lubinaa!!!".. cierto, cuando me fije no me lo podía creer. Estaba contentísimo. Este año me daba más que por satisfecho.

La noche prosiguió, tuvimos una gran velada. Yo me hice con 2 sargos y 3 lubinas. Ángel con 14 piezas, pero bueno, él esta a otro nivel. Después del día tan agotador de hoy me fui destrozado para cama, pero contentísimo.



Un Saludo y Buena Pesca!

miércoles, 16 de julio de 2014

Pescar no siempre es lo importante


Hoy hubo cambio de tercio, pocas capturas, pero tuve la mejor compañía del mundo posible y una experiencia inolvidable

Me apetecía ir a pescar. Pero esta vez quería abrir un poco mis miras y probar otras sensaciones. Después de una tarde estupenda de playa, y ya de recogida, venía dándole vueltas a la cabeza con la idea de volver a tocar sedal. Lo de los calamares ya lo tenía superado, ya era algo que podía tachar en la lista que todo hombre tiene de cosas que hacer en la vida. Ahora me estaba planteando cambiar de tercio y probar dentro del maravilloso mundillo de la pesca, otra disciplina.

Bendita coincidencia. Justo mi vecino Ángel, gran compañero pescador y mejor persona, me propuso hacer una incursión por la noche y atacar a los espáridos desde la protección de la arena de la playa. Ya me había insistido en otras ocasiones, pero nunca me había decido a acompañarlo. Hoy si. Hoy me apetecía. Además, mataba dos pájaros de un tiro, podría probar otra modalidad de pesca que tenía abandonada desde hace años... el surfcasting. Me lo puso en bandeja de plata, hasta me ofreció cebo, evitándome el engorro de tener que ir a recogerlo.

Para más Inri, ese día parecía que todos los astros se alineaban en mi favor. Desde que me infectó el virus de la pesca, siempre quise llevarme a mi piratilla conmigo. Pero en otras ocasiones debido a que me tenía que desplazar en coche, y que las horas de regreso eran intempestivas para una criatura de 6 años, no se adecuaba el momento. Pero hoy si. El lugar de pesca era cercano a nuestra residencia y se podía llegar a pie en unos minutos.

Así que prepare el equipo. Él preparó el suyo con toda la ilusión, mimo y entusiasmo que puede emanar de un niño ante un evento que le emociona. Cenamos y nos pusimos en marcha. El camino fue un derroche de sentimientos y alegría desbordante... "voy a pescar con papi!!" decía a todos los vientos. Normalmente, el camino se hace un poco duro sobre todo a la vuelta, al tratarse de casi 15 minutos sobre arena. La verdad, pareció que fuesen segundos.

Llegamos al lugar elegido. Ángel, ya más curtido en estos menesteres, comenzó con la posta de su instrumental, yo hice lo propio con lo mío. Entre mientras, fui ayudando e inculcando los valores de la pesca a mi piratilla. Prestaba atención a cada suspiro que emanaba de mi boca con la intensidad que tiene un galgo a la espera de que su dueño le lance la pelota. Después de todo el trasiego, nos pusimos a la faena. 

Él usaba una caña que le habían regalado por su cumple. No era la propicia ni mucho menos para pescar desde playa, es más, yo diría que tendría más posibilidades de que me tocase la lotería a que sacase algo vivo en la punta de su sedal. Ese aparejo estaba concebido para la iniciación desde rocas o muelle, pero bueno, lo importante era el aprendizaje y que disfrutase del momento:


Pasó un rato, y sus ilusiones y emociones iniciales fueron decayendo. Trate de convencerlo de que aguantase un poco más, pero rápidamente se vino abajo. Llegó el momento de guardar su instrumental, se arrimó a mí comenzando a entonar la temida cantinela del regreso y, dado que la noche era propicia y tenía todo el tenderete montado, procedí a llamar a mi mujer para ver si le apetecía dar un paseo, y de paso, recoger a la criatura. Ella accedió para mi consuelo. 

Entremedias, Zas!! latigazos en la punta de una de mis cañas. Ahí hay algo seguro. Pego el tirón reglamentario y comienzo la recogida. El peque se viene arriba. Una vez me cerciono de que todo está correcto, le cedo a él los honores de traer el ejemplar a tierra. Con la emoción desbordando por sus poros y sus ojos inyectados en ilusión y excitación, prosiguió con la recogida hasta traer al espárido a la arena. Era un sargo de tallaje medio, pero a él le debió de parecer un róbalo de 7 kilos. Qué contento estaba, alucinaba con el pez dando saltitos en la arena... "mira papi!!! he cogido un pez!!"


Al poco rato, apareció mi mujer en escena. El ya no quería irse, normal, yo tampoco, pero en ese momento mis planes se vieron truncados de repente. En cuando se diluyó la luz del día, y la noche empezó a hacerse dueña y señora, busque entre mis bártulos mi linterna de cabeza, y.... maldición!!! me la había dejado en casa. Vaya fiasco. Me resigne y asumí que tendría que volver con ellos. Cogí el sargo que había pescado tan ferozmente mi piratilla y me dirigí hacia el puesto de Ángel para cedérselo, y de paso, comentarle la situación.

Cuando me dispuse a volver a mí puesto a recoger mis cosas, observe desde la distancia a mi peque gritando, dando botes, no sé, no sabía realmente que estaba pasando. Según me fui acercando veo para mi asombro otro sargo varado en la arena enganchado a mí otra caña dando saltitos. Me quedé perplejo, sin palabras. Le pregunté a mi mujer y me comentó que el peque vio qué la caña se movía, y comenzó a recoger, recoger, y recoger, y al final salió un pez..."Papi!! miraaa!!! lo he pescado yo solito!!!!". Yo entre asombro y orgullo, no cabía en mí mismo. Recogimos todo, y tuvimos anécdota para el resto de ese día, y días venideros.

Un Saludo y Buena Pesca!